José, el anciano avileño vendedor de verduras de Ciego de Ávila, regresa a las redes con un gesto que enamora a Cuba
Meses atrás, las redes sociales cubanas se unieron para ayudar a José, un anciano de más de 80 años que recorre las calles de Ciego de Ávila vendiendo verduras. Ahora José volvió a ser noticia, pero esta vez por lo que él hizo por otro: se enteró de que uno de quienes lo ayudaron estaba enfermo y fue a llevarle perejil, a preocuparse por su salud y a ofrecerle pagar su tratamiento.
José no faltó a su ruta ni el día después de recibir la ayuda. Eso lo dejó escrito Guillermo Rodríguez Sánchez, el activista de Ciego de Ávila que difundió su caso hace unos meses y que logró movilizar a cientos de seguidores en su perfil de Facebook.
Gracias a ese esfuerzo colectivo, José recibió 180 mil pesos en efectivo, un triciclo casi nuevo valuado en 60 mil pesos para reemplazar el que tenía destrozado, ropa, zapatos, artículos de aseo, combos de alimentos, una olla arrocera y una olla Reina. Todo donado por personas que nunca lo habían visto en persona pero que no dudaron en ayudarlo.
El anciano tomó lo recibido, lo agradeció y siguió pedaleando. Sin pausas, sin excusas, sin un solo día de descanso.
Solidaridad que regresa: José quiere pagarle el tratamiento a Verona
La historia dio un giro esta semana cuando José se enteró por la calle de que el doctor Verona Bonce, uno de sus benefactores, estaba enfermo. Sin pensarlo dos veces, pasó por su edificio, le llevó varios mazos de perejil y le dijo que él le iba a pagar los tratamientos.
«Le dijeron por la calle que Verona estaba enfermo y dice que él le va a pagar los tratamientos. Qué enorme nobleza y agradecimiento en esa anciana alma tan trabajadora», escribió Guillermo Rodríguez Sánchez al compartir el encuentro.
Lo que siguió fue casi espontáneo. Los vecinos del edificio reconocieron a José, bajaron a saludarlo y le compraron la mercancía. Verona también le compró y le puso un dinero extra de regalo.
Un hombre de más de 80 años, que no tiene nada, que trabaja todos los días bajo el sol avileño y que cuando supo que alguien que lo quiso bien estaba mal, fue a buscarlo. Sin que nadie se lo pidiera.
Ese es José. Y Ciego de Ávila y Cuba lo tienen bien identificado.



















