King Kebab Habana confirma la separación definitiva del chef Giorgio Olivera tras presión de BAC y redes sociales. BAC anuncia el despido del chef denunciado por maltrato animal, tras conversación con la directiva de King Kebab Habana
La presión de las redes sociales cubanas dio resultado en menos de 24 horas. King Kebab Habana contactó a la organización de protección animal BAC el 6 de mayo para informar la separación definitiva del chef Giorgio Olivera, señalado por golpear a una perra embarazada que buscaba refugio de la lluvia. El caso, que encendió a Cuba entera, tiene ya un primer desenlace, aunque con una pregunta que sigue sin respuesta: la perrita todavía no aparece.
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King Kebab Habana llama a BAC y confirma el despido del chef Giorgio Olivera
La llamada llegó el 6 de mayo, alrededor de las 4:00 de la tarde, hora de España. Un número vinculado a la directiva de King Kebab Habana contactó a BAC y pidió hablar con su dirección. La conversación, que duró más de 40 minutos, fue trasladada a Javier Larrea, responsable de la organización.
El tono fue, según BAC, respetuoso y profesional durante toda la llamada. La directiva, encabezada por su director José Daniel, comunicó que la separación de Giorgio Olivera es definitiva: el chef no volverá a trabajar para la empresa.
Según lo informado a BAC, el propio Olivera se adelantó y comunicó telefónicamente a la administradora su decisión de no continuar, solicitando su baja de forma voluntaria. La notificación formal debía entregarse por escrito a las 8:30 de la mañana del 7 de mayo. BAC anunció que estará muy pendiente del cumplimiento de ese paso.
La directiva explicó además que el proceso requiere revisión legal por dos razones: las posibles implicaciones futuras del caso y la anulación del acuerdo de imagen que existía con el chef. Una vez que ese documento esté listo, será enviado a BAC, que lo publicará sin datos personales como prueba del acuerdo.
Como parte de los compromisos alcanzados, BAC tomó una decisión inmediata: detener las entrevistas y declaraciones previstas con medios independientes de Cuba, México y Colombia que habían contactado a la organización para amplificar el caso internacionalmente. La condición es clara, la voluntad tiene que traducirse en hechos.
El acuerdo también incluye un reconocimiento para King Kebab Habana si cumple lo pactado: el restaurante será incluido en la lista pet friendly de La Habana que administra BAC, una guía consultada por extranjeros, turistas y comunidades de WhatsApp que buscan establecimientos seguros para visitarlos con animales.
BAC no se quedará solo con la palabra de la directiva. La organización conformará un comité de 20 voluntarios que visitarán el restaurante de forma anónima durante al menos seis meses para verificar que las medidas acordadas se cumplan en la práctica. Todas las conversaciones y acuerdos quedan archivados.
El capítulo más doloroso del cierre de este caso es el de la perrita. Se acordó entregarla a BAC para protegerla y gestionar su adopción responsable, pero la directiva informó que el animal desapareció tras ser llevada a una vivienda, presuntamente porque no se adaptó al nuevo entorno. La empresa envió a BAC fotos y videos de una búsqueda activa. La organización creará un equipo de apoyo, publicará imágenes de la perra y pedirá ayuda a la comunidad para localizarla.
El caso del chef de King Kebab Habana demostró en menos de 48 horas lo que la presión organizada en redes puede lograr en Cuba. Pero mientras la perrita no aparezca, el asunto no está cerrado del todo.



















