La empresa minera canadiense, Sherritt International Corp., uno de los mayores inversores extranjeros de la isla, anunció en un comunicado este jueves que suspende sus actividades en Cuba después que el presidente Donald Trump ampliara las sanciones estadounidenses contra la isla.
«Perder a Sherritt representa un duro golpe para Cuba, que atraviesa su crisis económica más profunda hasta la fecha, mientras Trump intenta derrocar al gobierno tras casi siete décadas de gobierno de partido único. La orden ejecutiva que firmó la semana pasada apunta a casi cualquier ciudadano o entidad no estadounidense que realice negocios en el país, que ha estado sujeto a amplias sanciones económicas desde los años 60» escribió Bloomberg.
En su declaración de hoy la empresa informó que está tomando medidas para repatriar a sus empleados en Cuba y ha solicitado a sus socios cubanos que traigan de vuelta a su personal desde Canadá.
Sherritt afirmó que no hay un impacto inmediato en sus operaciones de refinería canadienses en Fort Saskatchewan, Alberta.
Sherritt ha estado extrayendo cobalto y níquel en el este de Cuba desde los años 90, procesando los metales en su refinería de Alberta. La compañía entró en Cuba cuando Fidel Castro abrió tentativamente la economía de la isla a la inversión extranjera tras la caída de la Unión Soviética.
En febrero, tras la imposición de Trump de facto de un bloqueo de combustible en la isla, la empresa anunció una suspensión temporal de sus operaciones en Cuba. La empresa dijo a principios de esta semana que estaba consultando a asesores y partes interesadas sobre el impacto de la orden.
La empresa, con sede en Toronto, afirmó que no ha sido formalmente designada bajo la nueva medida de Trump, pero aclaró que «la mera emisión de la orden ejecutiva crea condiciones que alteran materialmente la capacidad de la corporación para operar en el curso ordinario.»
Una reclamación contra la mina de Sherritt en el este de Cuba es una de las miles disputas de propiedad pendientes certificadas por el gobierno de Estados Unidos, con el activo valorado en más de 88 millones de dólares antes de intereses. La instalación pertenecía a una filial de lo que hoy es Freeport-McMoRan Inc. antes de ser nacionalizada tras la revolución de 1959 que llevó a Castro al poder, recordó Bloomberg.
Tres directores de Sherritt — Brian Imrie, Richard Moat y Brett Richards — han dimitido del consejo, con efecto inmediato, según la empresa. Se estima que el gobierno cubano ha acumulado una deuda de al menos 344 millones de dólares con Sherritt.
Sherritt opera principalmente en Moa, Holguín en la explotación de niquel y cobalto mediante una empresa mixta al 50% con la estatal General Nickel Company S.A. en la mina y planta de procesamiento «Pedro Sotto Alba».
La corporación canadiense también tiene operaciones en la plataforma norte cubana para la exploración y producción de crudo, además de generar electricidad a través de la Empresa Energás, con el uso de gas acompañante.
La empresas mixta emplea a más de 1,500 trabajadores cubanos. Sherritt Internacional cuenta con más de 3,400 empleados entre sus oficinas en Toronto, su refinería en Alberta y sus diversas operaciones en Cuba
Aunque Sherritt no ha sido designado formalmente bajo la Orden Ejecutiva firmada por Trump el 1 de mayo, tal designación podría ocurrir en cualquier momento, advierte el comunicado de la minera canadiense.
«En cualquier caso, la mera emisión de la Orden Ejecutiva crea condiciones que alteran materialmente la capacidad de la Corporación para operar en el curso ordinario, incluyendo actividades relacionadas con las operaciones de empresa conjunta cubana de Sherritt» añadió.
La Orden Ejecutiva, y cualquier designación bajo la misma, también pueden hacer que los proveedores financieros u otros no puedan o no quieran continuar apoyando la operación u otras actividades empresariales de Sherritt que seguirá consultando con sus asesores y partes interesadas mientras evalúa las implicaciones de la Orden Ejecutiva, consideró la empresa



















