El gobierno cubano anunció este martes que el presente curso escolar culminará antes de lo previsto debido al agravamiento de la crisis que atraviesa el país, especialmente afectado por los apagones, la escasez total de combustible y las limitaciones logísticas.
Según precisó la ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, durante una comparecencia en el programa oficial Mesa Redonda, el cierre del curso escolar en Cuba tendrá lugar entre el 15 y el 30 de junio, cuando originalmente estaba previsto para julio.
La titular de Educación admitió que existen enormes obstáculos para mantener la enseñanza en la isla, de lo que culpó a “la agresiva política del gobierno de Estados Unidos” y al “recrudecimiento del bloqueo”.
La reducción de jornadas presenciales, las limitaciones en los seminternados y las largas caminatas que deben realizar estudiantes y maestros ante la falta de transporte son solo algunas de las dificultades que enfrenta la enseñanza en todo el país.
“Ha habido que disminuir en cada territorio, de acuerdo a particularidades, la admisión, el servicio de seminternado, los días de presencialidad. Se caminan largas distancias tanto por los niños como por sus familias como por los maestros”, dijo.
“Después de una noche sin corriente, ir a la escuela para el muchacho, cómo atraerlo, la clase, es un reto. Y los maestros, que también sufren igualito, sin energía eléctrica o con el problema de si tengo agua o no tengo agua en la casa, concentrarse en dar clases a los muchachos ha sido todo un reto”, reconoció sobre un curso escolar que ha sido un acto de “heroísmo cotidiano” poder atravesar.
Según detalló Trujillo Barreto, entre 10.000 y 22.000 estudiantes estuvieron en “condiciones excepcionales”, especialmente los que están más alejados de sus centros educativos.
De acuerdo con lo que subrayó la ministra, el cierre del curso no se traducirá en la suspensión total de las actividades escolares ya que las escuelas se mantendrán abiertas para atender a menores en situación de vulnerabilidad y desarrollar programas comunitarios.
De igual manera, la ministra anunció una flexibilización de las evaluaciones, que permitirá que los estudiantes sean evaluados más por su recorrido sistemático que por un solo examen, que “no es el resultado de lo que aprendió realmente durante todo el curso”.
En tal sentido, la funcionaria explicó que en la última etapa se han priorizado los grados terminales de cada ciclo: sexto, noveno y duodécimo. “Hemos puesto mucho énfasis con un esfuerzo tremendo de las autoridades educativas, pero también de los decisores del gobierno, del Partido y de cada región educativa”, declaró.
También trascendió que la educación especial cerrará el curso antes que el resto del sistema debido a problemas de movilidad y transporte, así como las escuelas vinculadas al deporte y la cultura.
“Necesitamos hacer las graduaciones. Serán en el barrio, en la escuela, en el municipio. No podemos limitar la posibilidad de ese acto tremendo que implica el logro de un grado”, puntualizó igualmente la ministra.




















