La actriz cubana Giselle González sorprendió a sus seguidores al compartir una dura reflexión sobre la emigración y las circunstancias que han obligado a millones de ciudadanos a abandonar la Isla.
“Han destruido mi país”, afirmó la artista, quien no se ha caracterizado por realizar pronunciamientos públicos contra el régimen cubano, pese a residir fuera de la nación caribeña.
El mensaje marca una diferencia respecto a la habitual discreción política de González, recordada como uno de los rostros más populares de la televisión cubana por sus actuaciones en telenovelas, series policiales y programas juveniles.
El costo emocional de abandonar Cuba
“Emigrar es una palabra demasiado pequeña para todo lo que uno tiene que arrancarse de sí misma para poder hacerlo”, expresó la actriz al describir las pérdidas personales que acompañan la decisión de comenzar una nueva vida lejos del país de origen.
González explicó que emigrar no significa únicamente atravesar una frontera. También implica dejar atrás la casa, los recuerdos de la infancia, las reuniones familiares, los cumpleaños y otras experiencias que formaban parte de la vida cotidiana.
La distancia, añadió, puede convertir a una persona en “una hija a distancia” o “una nieta detrás de una pantalla”, mientras intenta conservar sus relaciones familiares mediante llamadas y videoconferencias.
Sus palabras reflejan una realidad compartida por numerosos profesionales de la cultura ante el éxodo sostenido de actores cubanos que buscan mejores oportunidades personales y laborales fuera de la Isla.
Empezar nuevamente desde cero
La artista también se refirió al desafío de reconstruir una trayectoria profesional en otro país. Quienes emigran, señaló, deben demostrar nuevamente sus capacidades, adaptarse a un entorno desconocido y establecer nuevos vínculos.
González reconoció que comenzar desde cero requiere esfuerzo y valentía, pero consideró igualmente difícil permanecer en un lugar donde las posibilidades de avanzar son cada vez más limitadas.
Entre las motivaciones para marcharse mencionó la posibilidad de elegir, crecer profesionalmente, trabajar por los propios objetivos y vivir con mayor libertad.
“Uno no emigra solamente de un país”, insistió la actriz, aludiendo a todo lo que queda atrás cuando una persona abandona su tierra. La reflexión coincide con las experiencias compartidas por otros artistas cubanos que han debido reinventarse profesionalmente después de emigrar a Estados Unidos.
Un señalamiento inusual contra el régimen cubano
González no mencionó directamente a Miguel Díaz-Canel, al Partido Comunista ni a otro dirigente del gobierno de La Habana. Sin embargo, la expresión “han destruido mi país” representa uno de sus señalamientos públicos más contundentes sobre la realidad cubana.
El pronunciamiento resulta especialmente significativo porque la actriz desarrolló buena parte de su carrera dentro de las instituciones culturales oficiales y mantuvo durante años una posición reservada ante las controversias políticas.
Su comentario no constituye una denuncia detallada sobre las políticas gubernamentales, pero sí establece una relación entre la destrucción del país, la falta de oportunidades y la decisión de emigrar. Esta interpretación debe diferenciarse de sus palabras textuales, pues González no identificó expresamente en el video a los responsables de esa destrucción.
De la televisión cubana a Estados Unidos
Giselle González alcanzó popularidad por interpretar a la primer teniente Isabel en el policiaco Tras la huella. También participó en producciones como ¡Oh, La Habana!, Los Tres Villalobos, Adrenalina 360° y Tierras de fuego.
Además, condujo durante aproximadamente seis años el programa juvenil Conexión junto al actor Alejandro Socorro. Ambos protagonizaron posteriormente un reencuentro en Miami que despertó la nostalgia de sus seguidores.
La actriz se estableció en Estados Unidos junto a su esposo y su hijo después de abandonar Cuba. Desde entonces ha continuado vinculada al mundo artístico y ha compartido algunos momentos de su nueva vida mediante las redes sociales.
Su reciente reflexión revela una faceta poco habitual de la intérprete y expone el costo humano de un éxodo provocado por décadas de crisis, falta de libertades y ausencia de perspectivas dentro de Cuba.





