Miguel Ángel, el joven que recibió una descarga de 33.000 voltios durante el Servicio Militar en la zona de Palancón, provincia de Las Tunas, recibió este jueves una nueva casa gracias a la ayuda de muchos cubanos, según informó el periodista José Manuel González Rubines.
“La campaña impulsada por Noly Blak, Dayanna Hidalgo Nuñez y todas las personas que compartieron el caso, aportaron dinero o víveres, o simplemente estuvieron ahí, logró reunir más de ocho millones de pesos”, precisó el comunicador en Facebook con un mensaje de esperanza dirigido a quienes piensan que en Cuba “todo está perdido”.
De acuerdo con lo que destacó Gonzalez Rubines, el dinero recaudado permitirá a Miguel Ángel y a su familia tener “un lugar digno donde vivir, además de algunas cosas básicas que les harán la vida un poco más llevadera”.
“La primera muestra de que el ser humano empezó a ser una especie superior al resto de los animales es un hueso soldado, hallado en una cueva, que demuestra que el afectado fue cuidado por los suyos hasta sanar. La gente de estas fotos, y todos los que aunque fuera con un like en una red social ayudaron, son de los que protegen a los suyos, de los que curan huesos”, reflexiona agradecido.
“En un país donde el Estado abandona mientras la precariedad avanza a costa incluso de la civilización misma, cada gesto de esos es una pequeña reconstrucción de la humanidad”, concluyó convencido de que “la solidaridad nos salvará”.
Por su parte, el activista Noly Blak, uno de los principales impulsores de esta campaña de solidaridad, compartió un emotivo video, en el cual mostró la nueva casa que pudo comprarse para el joven accidentado y su familia, que hasta ahora vivían en condiciones precarias.
González Rubines había precisado además que, mientras Miguel Ángel estuvo ingresado tras el accidente que lo dejó con una discapacidad de por vida, “entraron en su casa y se lo llevaron todo, hasta la ropa”.
El joven vive con su madre y su hermana, de 15 años, “que dejó la escuela para sostener a la familia” y tendrá que “ser sometido a nuevas cirugías para intentar corregir la hernia enorme en el abdomen y para colocarle una placa de metal en la cabeza”.
Hoy, al menos, gracias a la solidaridad de muchísimas personas, su familia tiene varias razones menos por las que preocuparse.





