Joan Sebastian Guerrero, un colombiano de 26 años, murió después de que un agente de ICE disparara contra el automóvil que conducía en Biddeford. El Gobierno federal sostiene que el vehículo representaba un peligro, pero testigos, videos y un cambio en la versión oficial alimentan las dudas sobre el uso de fuerza letal.
Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) mató a tiros a Joan Sebastian Guerrero, un colombiano de 26 años que no era el objetivo del operativo migratorio desarrollado durante la mañana del lunes 13 de julio en Biddeford, Maine.
La muerte desató protestas inmediatas, una vigilia con cientos de participantes y crecientes exigencias de transparencia después de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) modificara la información que había comunicado inicialmente sobre la identidad y la situación migratoria del fallecido.
El incidente ocurrió aproximadamente a las 7:00 de la mañana en una zona residencial de Biddeford, ciudad costera situada unos 24 kilómetros al sur de Portland. ICE realizaba una vigilancia en la última dirección conocida de una persona contra la que pesaba una orden definitiva de expulsión, según la versión oficial.
Guerrero salió de esa residencia al volante de un automóvil blanco. Los agentes trataron de detenerlo y, en circunstancias todavía investigadas, uno de ellos disparó varias veces contra el vehículo. Fotografías tomadas después del suceso muestran lo que parecen ser cuatro impactos de bala en el parabrisas del lado del conductor.
DHS sostiene que el automóvil representaba un peligro
El DHS aseguró que Guerrero intentó abandonar el lugar y que el agente abrió fuego “por temor a la seguridad pública”. La declaración federal no precisó inicialmente qué maniobra concreta habría realizado el conductor ni explicó de qué forma el vehículo amenazó al agente o a otras personas.
La Oficina del Fiscal General de Maine divulgó una versión preliminar según la cual el conductor intentó huir “en dirección al oficial” y recibió un disparo mortal. La institución advirtió que la investigación apenas comenzaba y que todavía debían establecerse todos los hechos.
El senador independiente Angus King relató que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, utilizó el término “weaponized”, o utilizado como arma, para describir lo ocurrido con el vehículo.
La cuestión central que deberá resolver la investigación es si la conducta del conductor constituía una amenaza inmediata y suficientemente grave como para justificar el uso de fuerza letal.
La víctima no era el hombre buscado
Durante las primeras horas posteriores al tiroteo, King informó que Mullin le había dicho que la persona fallecida era el objetivo de una orden relacionada con su situación migratoria.
La información cambió horas después.
La oficina del senador explicó que Mullin se comunicó nuevamente para aclarar que Guerrero no era el objetivo de la orden que los agentes trataban de ejecutar. El hombre buscado era otra persona vinculada con la dirección vigilada por ICE.
Este cambio de versión se convirtió en uno de los puntos más controvertidos del caso. También obligó a corregir reportes iniciales que presentaban a Guerrero como un inmigrante contra el que existía una orden de deportación.
Organizaciones locales defensoras de los inmigrantes señalaron que el colombiano tenía permiso para trabajar en Estados Unidos y un número de Seguro Social. La posesión de esos documentos no determina por sí sola toda la situación migratoria de una persona, pero contradice la descripción inicial de que se trataba del sujeto buscado durante el operativo.
Un testigo escuchó: “Intenté detenerme”
Daniel Boucher, un residente de 71 años que presenció parte del suceso, dijo que escuchó varias detonaciones desde su vivienda. Al mirar hacia la calle, observó un vehículo utilitario blanco impactar contra el automóvil más pequeño conducido por Guerrero.
Boucher bajó a la calle y vio a un agente abrir la puerta y sacar al conductor, quien presentaba sangre en el rostro y la cabeza.
Según su testimonio, Guerrero todavía podía hablar y repitió: “Intenté detenerme”. Poco después dejó de moverse.
Un video verificado por Reuters muestra el automóvil blanco desplazándose de manera aparentemente descontrolada mientras dos hombres con chalecos intentan detenerlo a pie. Sin embargo, la agencia no pudo determinar si esas imágenes fueron grabadas antes o después de los disparos.
Esa secuencia temporal es decisiva. Si el conductor ya había recibido los impactos cuando el vehículo comenzó a moverse sin control, las imágenes no probarían necesariamente que hubiera intentado embestir deliberadamente a los agentes.
Por ahora, ninguna grabación difundida públicamente permite reconstruir por completo el momento exacto en que se abrió fuego.
Los agentes no llevaban cámaras corporales
Angus King confirmó que los agentes involucrados no tenían cámaras corporales activadas. Por tanto, no existe una grabación oficial desde la perspectiva de los funcionarios que permita comprobar de manera directa la secuencia de decisiones que condujo al tiroteo.
Las pruebas disponibles incluyen videos de cámaras residenciales, imágenes tomadas por vecinos, comunicaciones de las agencias y el análisis forense de los vehículos.
Una cámara Ring cercana registró el sonido de al menos cinco detonaciones. Videos posteriores muestran a agentes y otros funcionarios prestando asistencia a una persona tendida en el suelo.
El FBI acudió al lugar y asumirá un papel central por tratarse de una operación federal. La Policía Estatal de Maine, la Oficina del Fiscal General y el médico forense también participan en las diligencias.
La gobernadora Janet Mills pidió que se determinen los hechos y reconoció que una muerte de estas características provoca alarma y temor en la comunidad.
Protestas y una vigilia en Biddeford
Horas después del tiroteo, decenas de personas marcharon desde un parque hasta la oficina de la senadora republicana Susan Collins. Algunos manifestantes entraron al vestíbulo del edificio y corearon consignas contra ICE y contra la congresista, aunque no se registraron arrestos ni actos violentos.
Por la noche, alrededor de 200 personas recorrieron el centro de Biddeford y se reunieron en Mechanics Park para una vigilia con velas en memoria de Guerrero. Los participantes reclamaron justicia, una investigación independiente y el retiro de ICE de la comunidad.
Las organizaciones Maine Immigrants’ Rights Coalition y Presente! Maine solicitaron que se preserven todos los videos, mensajes, comunicaciones internas y pruebas relacionadas con el operativo.
También rechazaron que ICE pueda controlar por sí sola la investigación o el relato público de una muerte en la que participaron sus agentes.
Segundo tiroteo mortal en seis días
La muerte de Guerrero ocurrió apenas seis días después de que un agente de ICE matara a Lorenzo Salgado Araujo, mexicano de 52 años, durante un operativo en Houston, Texas.
En aquel caso, las autoridades también sostuvieron que un vehículo había sido utilizado como arma. Reportes posteriores señalaron que Salgado tampoco era el objetivo principal del operativo, una similitud que incrementó las críticas sobre las tácticas de la agencia.
Reuters contabilizó al menos siete personas muertas por disparos durante operaciones migratorias desde el regreso de Donald Trump a la Presidencia en enero de 2025. Esa cifra se refiere a muertes por armas de fuego en operativos y no debe confundirse con los fallecimientos ocurridos bajo custodia de ICE, que constituyen otra categoría.
La actividad de la agencia también se ha intensificado en Maine. Datos internos citados por Reuters indican que las detenciones diarias en el estado se multiplicaron por más de cuatro desde comienzos de junio y alcanzaron cerca de 70 por día a principios de julio.
Lo que todavía no se conoce
A pesar de la cantidad de grabaciones y testimonios, siguen sin respuesta varias preguntas esenciales.
No se ha divulgado la identidad del agente que disparó, el número exacto de tiros realizados ni la posición de cada funcionario cuando comenzó el tiroteo. Tampoco se ha demostrado públicamente que Guerrero intentara atropellar deliberadamente a los agentes.
La autorización de trabajo y el número de Seguro Social del colombiano han sido informados por organizaciones migratorias y medios locales, pero las autoridades federales no han publicado todavía un expediente completo sobre su estatus.
Lo confirmado es que Joan Sebastian Guerrero murió durante un operativo dirigido contra otra persona y que el propio DHS corrigió su versión inicial para reconocer que el colombiano no era el objetivo de la orden.
La investigación deberá determinar ahora si el automóvil representó una amenaza inmediata, si los agentes siguieron los protocolos establecidos y si el uso de fuerza mortal estuvo legalmente justificado.
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Fuentes
Reuters
Portland Press Herald
ABC News
Oficina del Fiscal General de Maine
Oficina de la gobernadora Janet Mills
Noticias Telemundo
CNN
CBS News
Maine Immigrants’ Rights Coalition
Presente! Maine






















