Colombia prometió romper con Cuba y Nicaragua, pero sus embajadas siguen activas

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De la Espriella anunció una ruptura total con Cuba y Nicaragua: siete semanas después, las embajadas siguen abiertas

El gobierno de Abelardo de la Espriella llegó al poder en Colombia con la promesa de ejecutar un brusco giro en la política exterior del país. Entre las medidas anunciadas antes de su posesión estaba romper completamente las relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua y cerrar las embajadas colombianas en La Habana y Managua.

Sin embargo, casi siete semanas después de que De la Espriella jurara como presidente el 7 de agosto de 2026, no existe constancia pública de que esas rupturas hayan sido formalizadas en los términos anunciados. Por el contrario, las páginas oficiales de la Cancillería colombiana mantienen activas las embajadas y consulados en ambos países y muestran actividad posterior a la llegada del nuevo gobierno.

De la Espriella había anunciado el 26 de julio, cuando todavía era presidente electo, que su gobierno cerraría 14 embajadas y alrededor de 15 consulados como parte de una reorganización destinada a reducir gastos del servicio exterior. En el caso de Cuba y Nicaragua fue más allá: aseguró que Colombia rompería las relaciones diplomáticas con ambos gobiernos, a los que calificó de «tiranías». Los cierres de las restantes representaciones no implicarían ruptura de relaciones con esos países.

La lista de embajadas señaladas para el cierre incluía Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Chequia, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumania, Senegal y Sudáfrica.

De la Espriella asumió finalmente la Presidencia el 7 de agosto en una ceremonia realizada en Santiago de Cali. Pero el cierre inmediato anunciado para ese mismo día no se produjo de manera visible en Cuba ni Nicaragua.

En Cuba, la página oficial de la Embajada de Colombia continúa identificándose como «Embajada de Colombia en Cuba», conserva información de contacto y mantiene enlazado al Consulado de Colombia en La Habana. Más aún, el portal publicó contenidos después del cambio de gobierno, incluidos mensajes fechados el 12, 17, 19, 20 y 21 de agosto y dos publicaciones el 16 de septiembre.

El Consulado de Colombia en La Habana también continúa activo en el sitio oficial de la Cancillería y mantiene disponibles sus servicios de pasaportes, visas, registro consular y apostillas. Un calendario oficial publicado para el tercer trimestre de 2026 estableció aperturas de la plataforma de solicitudes de visa para los días 12 y 26 de agosto y 9 y 23 de septiembre, indicando expresamente a los solicitantes que debían escoger como oficina de estudio al Consulado General de Colombia en La Habana.

El calendario, publicado antes de la toma de posesión, no demuestra por sí solo que todas esas jornadas se celebraran, pero su permanencia en el portal y la actividad posterior de la representación contrastan con el anunciado cierre inmediato de la sede.

La propia página de política exterior de la Cancillería colombiana continúa señalando que Colombia y Cuba mantienen relaciones diplomáticas y que la Embajada de Colombia en Cuba se encuentra en La Habana.

La situación es similar en Nicaragua. La Embajada colombiana en Managua continúa activa en el portal oficial y, el 9 de septiembre, publicó incluso un aviso informando que no habría atención al público los días 14 y 15 de ese mes. El Consulado de Colombia en Managua también aparece operativo y ofreciendo trámites consulares.

Otro dato refuerza la idea de que la reorganización diplomática todavía se encuentra en proceso. El 14 de septiembre, durante un debate en el Congreso, el canciller Omar Bula Escobar explicó que la Cancillería establecería mecanismos para medir costos, rendimiento, actividad comercial y servicios prestados por embajadas y consulados dentro de la política de austeridad del nuevo gobierno.

Según reportó El Espectador, Bula no anunció en esa intervención el cierre efectivo de las misiones incluidas en la lista presentada antes de la posesión y, hasta esa fecha, todavía no existían medidas concretas para ejecutar esos cierres.

La respuesta de Cuba, en realidad, también había sido formulada desde el principio ante una medida todavía futura. El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano reaccionó el 28 de julio a las declaraciones del entonces presidente electo y sostuvo que, «de concretarse esta decisión», consideraría la ruptura injustificada y vinculada a la política estadounidense hacia la isla.

Ese matiz temporal resulta relevante: la declaración del MINREX no respondía a una ruptura ya consumada, sino al anuncio de que sería ejecutada después del 7 de agosto. Cuba añadió entonces que mantendría sus compromisos con los estudiantes colombianos de Medicina vinculados a los acuerdos de paz de 2016.

Nicaragua sí reaccionó antes del cambio de gobierno. El Ejecutivo de Daniel Ortega y Rosario Murillo revocó el 24 de julio el nombramiento de Harold de Jesús Delgado como embajador en Colombia, luego de que el canciller designado Omar Bula anticipara que Bogotá no mantendría una sede diplomática en Managua. La revocación fue formalizada mediante un acuerdo presidencial publicado en La Gaceta nicaragüense.

El contraste con otras decisiones de política exterior del nuevo gobierno colombiano es significativo. Colombia sí avanzó formalmente en la reconstrucción de sus relaciones con Israel: la Cancillería colombiana señala que el restablecimiento se produjo el 11 de agosto y que posteriormente se recuperó la exención recíproca de visas. Israel, por su parte, recibió a una nueva embajadora en Bogotá el 21 de agosto.

También se produjo un acercamiento de alto nivel con Estados Unidos. El secretario de Estado Marco Rubio visitó Colombia el 8 de septiembre, se reunió con De la Espriella y Bula en Barranquilla y ambos gobiernos firmaron instrumentos de cooperación sobre energía nuclear civil y minerales críticos.

De esta manera, el anunciado giro de la política exterior colombiana sí ha comenzado a materializarse en varios frentes, pero la prometida ruptura con Cuba y Nicaragua permanece, hasta el 25 de septiembre, en una situación distinta a la anunciada durante la transición presidencial.

Las evidencias públicas disponibles indican que las misiones diplomáticas colombianas en La Habana y Managua continúan funcionando administrativamente y que la propia Cancillería todavía se encuentra evaluando el alcance de su reestructuración exterior.

Por ahora, la formulación más precisa no es que Colombia «rompió relaciones» con Cuba y Nicaragua el 7 de agosto, sino que De la Espriella anunció que lo haría y que, casi siete semanas después de asumir la Presidencia, la ejecución formal de esa promesa no aparece concretada públicamente.

FUENTES

Presidencia de Colombia — Ceremonia de posesión presidencial del 7 de agosto de 2026. Presidencia de Colombia

Cancillería de Colombia — Embajada de Colombia en Cuba. Embajada de Colombia en Cuba

Cancillería de Colombia — Consulado General de Colombia en La Habana. Consulado de Colombia en La Habana

Cancillería de Colombia — Relaciones bilaterales con Cuba. Relaciones Colombia-Cuba

Cancillería de Colombia — Embajada de Colombia en Nicaragua. Embajada de Colombia en Nicaragua

El Espectador — Revisión de embajadas y política de recorte del Gobierno, 14 de septiembre de 2026. El Espectador

MINREX — Comunicado cubano del 28 de julio de 2026 reproducido por Granma. Comunicado del MINREX

[OTRAS FUENTES CONSULTADAS]

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