Abelardo de la Espriella anunció antes de asumir la Presidencia de Colombia que rompería relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua y cerraría las embajadas en La Habana y Managua desde el 7 de agosto. Casi siete semanas después, ambas representaciones continúan activas en los portales oficiales de la Cancillería, mientras el propio gobierno colombiano sigue evaluando la reorganización y los costos de su red diplomática.