El conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, Gaesa, enfrenta sanciones, salida de empresas extranjeras y un creciente aislamiento financiero.
Gaesa, el conglomerado económico de las Fuerzas Armadas cubanas, se ha convertido en el centro del nuevo cerco financiero y comercial contra el régimen. El grupo controla sectores estratégicos como turismo, banca, comercio, telecomunicaciones, logística y parte de la infraestructura de servicios que sostiene la captación de divisas en la isla.
El 5 de junio de 2026, la pasada semana, marcó el cierre de un ultimátum de la administración Trump a empresas extranjeras con vínculos con Gaesa. Según los materiales revisados, Washington exigió cortar relaciones con el conglomerado o exponerse a sanciones. La presión ya ha tenido efectos visibles: cadenas hoteleras como Meliá e Iberostar redujeron sus operaciones, navieras suspendieron envíos y un banco extranjero dejó de procesar pagos vinculados a Fincimex, entidad relacionada con Gaesa.
El impacto más inmediato se observa en el turismo y las finanzas. La salida parcial o total de Meliá, Iberostar, Blue Diamond y Archipiélago International afecta instalaciones vinculadas a Gaviota y a estructuras bajo influencia militar. Al mismo tiempo, la suspensión de operaciones con tarjetas Visa y Mastercard desde el 6 de junio limita aún más la capacidad de la isla para recibir pagos internacionales.
Le Monde describió el escenario como un estrangulamiento sobre Gaesa, mientras analistas citados en los materiales hablan de una situación inédita en América Latina. La politóloga Janette Habel considera que el régimen cubano se encuentra ante una encrucijada en la que la presión externa podría forzar cambios internos sin intervención militar.
La estructura de Gaesa también vuelve al centro del debate. Otro de los materiales revisados recuerda que el conglomerado fue fundado en los años noventa bajo la órbita de Raúl Castro y que su presidencia recayó en Ania Guillermina Lastres tras la muerte de Luis Alberto Rodríguez López-Calleja en 2022. Según expertos citados allí, el poder dentro del grupo se concentra en un reducido núcleo de unas quince personas, con presencia de familiares y allegados de los Castro.
Gaesa no opera únicamente dentro de Cuba. Los documentos consultados señalan que el conglomerado ha diversificado estructuras en el extranjero, con empresas registradas en Panamá, lo que le permitiría mover operaciones y sortear parte de las sanciones. Esa opacidad ha convertido al grupo en símbolo del poder económico real del régimen: una estructura militar, empresarial y familiar con poca rendición de cuentas.
El cerco actual busca precisamente cortar esos canales. La presión sobre bancos, hoteleras, navieras y proveedores apunta a reducir la capacidad de Gaesa para captar divisas, sostener importaciones y administrar sectores estratégicos. En la práctica, el golpe no se limita a una lista de sancionados, sino que afecta la arquitectura económica del régimen.
La Habana acusa a Washington de aplicar una estrategia de asfixia contra el pueblo cubano. Pero el hecho concreto es que empresas extranjeras están abandonando o congelando operaciones por miedo a sanciones y por falta de garantías. El resultado es un aislamiento creciente de la economía cubana, con efectos directos sobre turismo, abastecimiento y empleo.
Gaesa queda así como el gran objetivo económico de la nueva ofensiva. Si el conglomerado pierde acceso a operadores, bancos y proveedores internacionales, el régimen verá reducida una de sus principales fuentes de ingresos y control.
Fuentes Utilizadas
Le Monde — https://www.lemonde.fr/international/article/2026/06/05/a-cuba-washington-etrangle-gaesa-le-conglomerat-economique-de-l-armee_6697818_3210.html
20 Minutos — https://www.20minutos.es/internacional/asi-es-gaesa-conglomerado-opaco-fundado-los-noventa-por-raul-castro-para-dominar-vida-cuba-que-trump-quiere-fulminar_6978721_0.html





















