ICE traslada de cárcel a este cubano muy conocido en el exilio cubano (en Miami)

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La desaparición de Rogelio Enrique Bolufé Izquierdo, tras una protesta en un centro de detención en Washington, ha suscitado preocupaciones entre defensores de derechos humanos, indica The Stranger

La situación de los inmigrantes cubanos detenidos en Estados Unidos ha cobrado relevancia tras el traslado de Rogelio Enrique Bolufé Izquierdo, un cubano de 44 años que lideró una huelga de hambre en el Northwest Detention Center de Tacoma, Washington. Según varios medios consultados, el paradero actual de Bolufé aún no ha sido confirmado.

Rogelio Enrique Bolufé Izquierdo, quien se convirtió en un referente entre los detenidos por su papel en una reciente huelga de hambre, fue trasladado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) a un lugar desconocido, lo que ha generado inquietud entre activistas y defensores de derechos humanos. Según reportes de La Resistencia, una organización que defiende los derechos de los inmigrantes, Bolufé fue uno de los principales organizadores de la protesta que comenzó esta semana en el centro de detención de Tacoma.

La huelga de hambre, en la que se esperaba la participación de más de 200 inmigrantes, tenía como objetivo exigir mejores condiciones de detención, el respeto a los derechos constitucionales, acceso a prácticas religiosas y atención adecuada para aquellos con restricciones alimentarias. La situación se tornó crítica cuando, pocas horas después de iniciar la protesta, Bolufé fue trasladado, y su ubicación dejó de ser accesible en el sistema público de localización de detenidos.

Este no es el primer episodio de protesta en el que se ve involucrado Bolufé. Activistas han señalado que anteriormente participó en una movilización en el centro de detención de Torrance County, en Nuevo México, desde donde fue enviado a Tacoma. La Resistencia ha expresado su preocupación de que el traslado de Bolufé y otros líderes de la huelga pueda generar un efecto disuasorio entre los detenidos, quienes podrían temer represalias.

Si bien la falta de información sobre su paradero y las condiciones de su detención continúan generando preocupación entre los defensores de derechos humanos y la comunidad migrante, en la otra parte del exilio y la migración cubana, la noticia ha pasado desapercibida. Incluso, una parte numerosa de los que la han escuchado y de otros que la escucharán, han reaccionado y reaccionarán hasta con alegría. ¿Por qué? Ya te lo explicamos

La respuesta tiene menos que ver con el cargo puntual por el que fue arrestado en Hialeah y más con el personaje que Rogelio Enrique Bolufé Izquierdo representa para una parte del exilio cubano.

¿Quién es Rogelio Bolufé Izquierdo?

Bolufé no llegó al debate público como un migrante anónimo ni como un opositor tradicional. Llegó, según sus propias apariciones mediáticas, presentándose como un exmayor del Ministerio del Interior de Cuba, vinculado durante años al aparato de seguridad de Fidel Castro. Martí Noticias recordó que el propio Bolufé aseguró haber trabajado en la división de seguridad personal del fallecido gobernante cubano, aunque ese extremo no ha sido confirmado de manera independiente. También recogió una frase suya que alimentó todavía más las sospechas: “No he desertado ni desertaré, porque me siento orgulloso de lo que soy”.

Para muchos cubanos del exilio, esa frase basta. No necesitan más expediente. No necesitan sentencia. No necesitan explicación migratoria. En una comunidad marcada por presos políticos, destierros, actos de repudio, vigilancia, confiscaciones y décadas de represión, alguien que se presenta como hombre del MININT no entra por la puerta grande de la solidaridad automática. Entra, como mínimo, bajo sospecha.

A eso se suman las imágenes y vínculos que él mismo fue dejando en redes sociales. Martí Noticias señaló que Bolufé mostró una relación estrecha con Sandro Castro, nieto de Fidel Castro, con quien compartió fotos en fiestas y negocios en La Habana. Su hijo, Carlos Rogelio Bolufé García, también fue descrito como amigo cercano de Sandro. Para un sector del exilio, esa cercanía con el círculo íntimo del castrismo no es un detalle biográfico: es una marca política.

El caso se volvió aún más turbio cuando se conoció que Bolufé fue arrestado en Florida por presunta posesión de cocaína y luego trasladado a custodia migratoria. Según Martí Noticias, el arresto ocurrió el 17 de agosto de 2025 durante un control rutinario en Hialeah; el informe policial citado por ese medio indica que los agentes hallaron en un bolsillo de su pantalón una bolsa con polvo blanco semejante a cocaína, y que el exmilitar no ofreció resistencia. 14ymedio también reportó que Bolufé no tenía estatus legal en Estados Unidos, aunque sí residencia en México y nacionalidad ecuatoriana, lo que abría la posibilidad de una deportación a México o Ecuador.

Por eso, cuando ahora se denuncia la incertidumbre sobre su paradero, las condiciones de detención o la falta de acceso a recursos legales, la reacción de una parte del exilio no nace de la indiferencia hacia los abusos migratorios, sino del rechazo visceral a lo que Bolufé dice haber sido. Para los defensores de derechos humanos, el punto es claro: incluso una persona impopular, polémica o sospechosa conserva derechos básicos bajo custodia del Estado. Para sus detractores, en cambio, el caso se lee como una especie de ironía histórica: un hombre que presumió cercanía con el poder represivo cubano termina atrapado en otro sistema de detención, pidiendo garantías, abogados y trato digno.

La paradoja es brutal. Bolufé, que en Cuba aparece incluido por el régimen en su lista nacional de terroristas, tampoco es abrazado sin reservas por buena parte del anticastrismo, donde muchos lo ven como impostor, doble agente o, simplemente, como alguien demasiado cercano al castrismo para reclamar ahora la solidaridad que tantas víctimas reales del MININT nunca recibieron. 14ymedio recogió precisamente ese clima de sospecha: muchos ponen en duda que sea realmente un desertor y lo señalan como posible espía o “doble agente” del régimen en Miami.

Mientras tanto, su caso ha seguido moviéndose en tribunales y centros de detención. Documentos judiciales citados por Justia muestran que Bolufé presentó una acción civil relacionada con “Alligator Alcatraz” y que, el 21 de abril de 2026, un magistrado federal le ordenó enmendar su demanda antes del 29 de mayo de 2026 o arriesgarse a que el caso fuera desestimado. Más recientemente, L.A. TACO reportó que Bolufé, detenido por ICE desde agosto, habría iniciado una huelga de hambre en el centro de detención de Torrance County, en Nuevo México, denunciando condiciones de reclusión, problemas de acceso legal, calidad del agua, uso de tabletas y presuntas represalias.

Así se explica la división: unos ven a un detenido migratorio que, más allá de su pasado, tiene derecho a saber dónde está, a comunicarse con abogados y a no sufrir abusos. Otros ven al exmayor del MININT que un día dijo sentirse orgulloso de lo que era, y no pueden evitar leer su caída como una justicia tardía, imperfecta y hasta irónica.

El aumento de las protestas y huelgas de hambre en centros de detención

El aumento de las protestas en centros de detención no es un fenómeno aislado. En los últimos meses, se han reportado huelgas de hambre en otros centros, como en Adelanto, California, y Newark, Nueva Jersey. Según datos de The Stranger, se han contabilizado hasta 15 huelgas de hambre en el centro de Tacoma solo en lo que va del año.

noticia relacionada: Inmigrantes detenidos por ICE se quejan: la comida es insuficiente y de mala calidad

También el Northwest Detention Center, operado por GEO Group, ha sido objeto de críticas por las condiciones de detención. Recientemente, el estado de Washington solicitó una inspección judicial para evaluar las instalaciones, en respuesta a denuncias sobre alimentación, higiene y acceso a servicios básicos. Investigaciones previas han revelado problemas serios en la calidad de los alimentos y el manejo de denuncias de abuso sexual.

Recientemente, inmigrantes detenidos por ICE en Delaney Hall, Nueva Jersey comenzaron una huelga de hambre para protestar por las condiciones en que viven, mientras los familiares y grupos de activistas se manifiestan a favor de ellos a las afueras del centro.

Los detenidos piden que la gobernadora Mikie Sherrill visite el centro de detención para poder hablar directamente con ella sobre los maltratos que sufren al interior.

El mismo día en que comenzó todo, más de 300 detenidos se declararon en huelga de hambre y de trabajo. Varios de ellos han estado varios días sin comer, y desde dentro aseguran que, está tan mala y hasta en tan mal estado, que las están tirando todos a la basura. Nadie quiere cocinar, nadie quiere limpiar, lo que quieren es un encuentro con la gobernadora Mikey Sherrill. Esta por su parte, aseguró que ya está en contacto con ICE para venir hacia este centro.

Mientras, el llamado «Zar Fronterizo», Tom Homan, director interino de ICE durante el primer gobierno de Trump, de 2017 a 2018 aseguró a la prensa que los inmigrantes detenidos en el Centro Delaney Hall podrían ser alimentados a la fuerza si continúan en la huelga de hambre. Familiares, activistas e incluso la gobernadora del estado se reunieron afuera del centro de Delaney para apoyar la protesta, que comenzó hace una semana.

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[FUENTES CONSULTADAS] N+ UNIVISION

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