La prensa internacional analiza la crisis Cuba-EEUU: habla de «oportunismo» en Trump, pero también del poder en las sombras de los Castro y una salida que nadie tiene clara
Nadie le daba muchas probabilidades de sobrevivir al régimen cubano después del 3 de enero, cuando los EEUU se llevaron a Maduro de Caracas y Cuba perdió de golpe su línea de vida energética.
Sin embargo, Trump se enredó en Irán, la demostración de fuerza americano-israelí llegó a un punto muerto, y de repente la isla volvió a estar en la lista de pendientes de la administración USA, y no el precio de la gasolina que está por las nubes.
Hoy, mientras el canciller cubano habla de «baño de sangre» en el Consejo de Seguridad de la ONU, los analistas más serios miran a La Habana y coinciden en algo incómodo: nadie, ni siquiera en Washington, tiene claro qué viene después.
Le Monde: el trofeo de consolación y sus costos desconocidos
El editorialista Gilles Paris publicó este miércoles en Le Monde la lectura geopolítica más dolorosa del momento. Su argumento central: «la impasse stratégique» a la que llevó la ofensiva americano-israelí en Irán, a pesar de los golpes devastadores al régimen iraní, devolvió a Cuba al centro de la mira de Trump.
El portaaviones Nimitz en el Caribe ya lo anuncia. Pero Paris va más allá del diagnóstico inmediato y enumera los problemas que haría explotar cualquier acción directa: Trump es «hostile de longue date à toute forme de state building» y un derrocamiento por la fuerza obligaría a Washington a implicarse en la reconstrucción de la isla durante años, algo que ningún inversor privado americano querrá financiar.
Peor aún, una apertura de Cuba podría disparar una nueva ola migratoria hacia EEUU, en contradicción directa con la política migratoria más restrictiva de la historia reciente. El título del análisis lo resume todo: Cuba se convirtió en «un trophée de substitution, un prix de consolation dont on ignore le coût.»
El precedente que Paris cita como posible salida es Venezuela: Trump, que no detesta a los dictadores cuando lo adulan, puede acomodarse con regímenes acorralados. El problema es que nadie en La Habana, al parecer, tiene el perfil de Delcy Rodríguez.
La Voz de Galicia: los Castro siguen moviendo los hilos
El diario gallego señaló lo que ningún análisis externo puede tampoco ignorar y es la piedra angular más incómoda en todos los zapatos que se analicen o se pongan: el poder real en Cuba no reside en la figura de Miguel Díaz-Canel y sí en Raúl Castro. El militar, con casi 95 años e imputado por la justicia americana el 20 de mayo por una causa de hace tres décadas, sigue siendo la sombra que ordena.
La tesis del periódico, que el título convierte en sentencia, es que mientras eso no cambie desde adentro, ningún bloqueo ni ninguna presión desde afuera produce una transición real. Es el mismo argumento que Le Monde apoya cuando advierte que «aucune opposition structurée ne semble capable de tirer immédiatement les bénéfices d’une transition imposée.» La presión funciona hasta que no hay nadie para recoger lo que cae.
Unos dentro piden diálogo; otros, «zanahoria o garrote».
Leonardo Padura le dijo a Milenio que Cuba atraviesa «un momento muy grave» y llamó al diálogo entre todas las partes.
Para quien lleva décadas escribiendo desde La Habana sin perder el pasaporte, viajando de aquí para allá, intentando ser sincero sin embarrarse demasiado, esas palabras no son neutrales: son el límite de lo que se puede decir desde adentro.
Desde México, el columnista Enrique Olivares planteó en El Universal la pregunta que nadie en Washington responde: ¿Rubio quiere negociar con incentivos o presionar hasta el colapso? La ambigüedad puede ser táctica. También puede ser que simplemente no haya una estrategia. Y esa diferencia, advierte Olivares, lo cambia todo.
Lo real es que son MILLONES los cubanos que quieren un cambio. Que la vida dentro de la isla es INSOPORTABLE. Y analistas de izquierda escriben, analistas de derecha también, pero la realidad es una: EL PUEBLO QUIERE UN CAMBIO YA. Y como venga.
¿Lo duda? Escuche a este joven decírselo a Martí Noticias desde dentro de la isla. Sin miedo.



















