Una cubana radicada en Colorado, Estados Unidos, salió en defensa de su hermana, quien recientemente regresó a vivir a Cuba con su hija tras pasar seis meses en Costa Rica.
La joven Milena Mendoza lamentó las críticas que ha recibido su hermana Malena de parte de personas, sobre todo de cubanas, que juzgan sin saber. “Ustedes no saben todo lo que tiene que pasar una persona a veces cuando emigra”, reflexionó a través de Facebook.
“Qué falta de empatía, qué falta de humanidad, por eso es que el mundo está como está”, comentó al dejar claro que, “si mi hermana no se sentía bien en Costa Rica, no tenía por qué estar ahí”.
“Es muy duro que tu hija te diga: ‘Mamá, yo no me siento bien aquí. Yo no soy feliz aquí. Yo quiero regresar para mi casa’”, indicó antes de explicar que “no todo el mundo se acostumbra al cambio de vida, a estar lejos de la familia, a estar lejos de su casa, y millones de cosas más”.
“Es verdad que para nadie es un secreto que Cuba está en su peor momento, que la situación en Cuba ahora mismo está muy dura, pero para los que están muy preocupados, ni mi hermana ni mi sobrina van a pasar hambre gracias a Dios y a su familia”, dijo a quienes no entienden la decisión que tomó su hermana.
“Mi hermana está feliz, mi sobrina está feliz. Y eso es lo único que importa. La vida es demasiado corta para vivir infeliz en un país que donde tú no te sientes bien”, añadió.
“Mi hermana no fracasó. Mi hermana maduró. Mi hermana vivió una experiencia y aprendió a valorar un poco más lo que tenía. Y valentía no es salir huyendo. Valentía es quedarte en un país que aun sabiendo que está hecho pedazos, que se está cayendo, tú sigues luchando, sigues intentándolo y sigues saliendo adelante por ti y por tus hija”, concluyó.
Según cifras oficiales, se calcula que alrededor de 10 mil cubanos viven en Costa Rica tras haber pedido asilo como refugiados.
Según explicó Malena, de 23 años, en un video de TikTok por el cual recibió todo tipo de críticas, decidió regresar a vivir a la isla principalmente por el bienestar emocional de su hija de cinco años.
“Mi hija está siendo feliz porque ya no me dice que extraña su casita ni su cuarto, ni tampoco me dice que extraña a sus amiguitos del círculo ni a su familia ni tampoco que nos quedáramos llorando las dos: ella porque no quería que me fuera a trabajar y yo porque casi no tenía tiempo para dedicarle”, señaló la joven.



















