El régimen la atacó antes de ver un solo dato, pues sabía que la encuesta mediría lo que Cuba realmente piensa.
Otra vez el régimen cubano comete un error de cálculo. Una coalición de más de 20 medios independientes cubanos lanzó la primera gran encuesta de opinión pública sobre Cuba y el régimen respondió como sólo sabe hacer: bloqueándola y atacándola. La bloqueó y la atacó antes de ver los resultados; pero los resultados contabilizados hasta hace unas horas explicaban por qué el régimen entró en pánico. Y es que las 31,000 respuestas, 59% desde dentro de Cuba, están reflejando el sentir real del pueblo cubano.
Es una encuesta abierta para todos. Incluso para el que quiera ser revolucionario, pero Razones de Cuba — la plataforma vinculada a la Seguridad del Estado — ha decidido atacar la encuesta independiente.
El ataque llegó incluso antes que se publicaran los primeros datos. Eso solo puede significar una cosa: miedo. Y lo que vino después lo confirmó — el régimen bloqueó el enlace de acceso desde dentro de la isla antes de que la encuesta terminara de llenarse. Para cuando lo hizo, ya era demasiado tarde. Más de 7,000 cubanos dentro de la isla habían respondido usando mecanismos alternativos.
La encuesta que nadie había hecho
La iniciativa partió de una coalición de más de 20 medios digitales independientes, creadores de contenido y actores de la sociedad civil cubana — entre ellos El Toque, Alas Tensas, Árbol Invertido, Hypermedia Magazine, Periodismo de Barrio y Ciudadanía y Libertad. El objetivo era sencillo y radical al mismo tiempo: medir, con datos reales, lo que piensan los cubanos sobre su país. Treinta y dos preguntas, siete secciones, aproximadamente ocho minutos para completarla. Anónima, confidencial, con un dashboard público actualizado en tiempo real que desglosa las respuestas por provincia, edad, nivel de escolaridad y posición política.
«Son temas que se discuten constantemente, pero de los que no existe información concreta sobre cómo piensa el pueblo cubano», explicó José Jasan Nieves, director de El Toque. La periodista Mónica Baró lo dijo de otra manera: «Es una oportunidad para que la gente pueda decir lo que piense.» En Cuba, eso es algo que no suele estar disponible.
Los datos que la encuesta va acumulando son los que el régimen lleva décadas negando que existen. El 94% de los encuestados afirma sentirse muy insatisfecho con el sistema político actual. La confianza en las figuras del gobierno cubano, medida en una escala del 1 al 5, se sitúa en un promedio de 1.1 — prácticamente el piso absoluto. El 95% dice no tener ninguna influencia en las decisiones del gobierno. El dashboard público de la encuesta «Perspectivas Políticas y Sociales en Cuba 2026» muestran hasta el momento 31,273 respuestas totales, con 18,361 desde dentro de Cuba (59%) y 12,912 desde el exterior (41%).
Cuando se pregunta cuáles son los principales problemas de Cuba, el 82.4% señala las limitaciones a los derechos civiles y políticos — por encima incluso de la crisis económica, mencionada por el 52.9%, y de la ineficiencia del gobierno, señalada por el 75.2%. El embargo estadounidense, el argumento favorito del régimen para explicar todos los males del país, aparece al final: solo el 4.7% lo menciona como uno de los problemas centrales. Un número que destruye en una sola cifra seis décadas de narrativa oficial.
Cerca del 65% de los participantes considera que el cambio político en Cuba debería producirse por cualquier vía, incluyendo la armada. La investigadora Hilda Landrove señaló que incluso aplicando márgenes de corrección elevados para compensar sesgos, la magnitud de los resultados no deja margen de interpretación.
El ataque oficial y lo que revela
La respuesta del régimen fue tan rápida como reveladora. Razones de Cuba publicó un extenso texto que calificó la encuesta de «fraude estadístico», «operación de guerra informativa» y «montaje propagandístico.» Sus críticas metodológicas tienen base parcial: la encuesta es de participación voluntaria, depende del acceso a internet y no garantiza representatividad estadística clásica. Los propios organizadores lo reconocen.
Pero el salto argumentativo del régimen es el que delata su verdadero objetivo. Razones de Cuba no discute los datos — los declara inválidos por definición antes de que existan. Presenta a El Toque como actor al servicio de intereses extranjeros. Y contrapone la encuesta a la campaña «Mi Firma por la Patria» — la recogida de firmas impulsada por el propio Díaz-Canel que ha sido denunciada por la coerción ejercida en centros de trabajo, escuelas y universidades para obtener adhesiones.
La lógica es circular: la encuesta es inválida porque la gente no puede expresarse libremente en Cuba. Y la gente no puede expresarse libremente en Cuba porque el régimen lleva décadas garantizando exactamente eso. CiberCuba lo resumió con precisión: el ataque se produce cuando todavía no existen resultados. «La reacción del régimen revela una preocupación de fondo: quién tiene derecho a interpretar lo que piensa la sociedad cubana.»
La encuesta permanece abierta hasta el 1 de mayo.
Fuentes Utilizadas: CiberCuba (26 abril 2026), 14ymedio (27 abril 2026), Telemundo 51 (27 abril 2026), Alas Tensas, Hypermedia Magazine, Periodismo de Barrio — abril 2026



















