David Alejandro Ramírez Núñez tenía cinco años cuando le pedía a su madre que sacara una calculadora en el autobús para que lo pusiera a prueba con matemáticas. Quince años después, ese niño habanero se graduó el sábado con un GPA de 3.95 en ingeniería mecánica en el Miami Dade College y tiene destino confirmado: el Massachusetts Institute of Technology.
Su historia no empezó con un reportaje reciente que le dedicó —fotos incluidas— este lunes el Miami Herald. Empezó a los 17 años, cuando tomó un vuelo solo hacia España. Cuatro días después, continuó hacia Florida. Pasó un mes en Orlando con su hermana y luego se mudó a Miami, donde durmió en el sofá de la mejor amiga de su madre mientras terminaba el penúltimo año de secundaria en el Killian Senior High School.
El idioma fue su mayor obstáculo. Pero su carácter abierto le ayudó a hacer amigos rápido, primero en Orlando y luego en Miami. Hubo noches estudiando hasta las 4 de la madrugada para levantarse horas después a trabajar.
El punto de inflexión llegó cuando descubrió el Honors College del MDC, conocido por enviar egresados a las universidades más prestigiosas del país con becas completas. «Fue el primer logro que alcancé aquí en Estados Unidos», dijo Ramírez al Miami Herald.
En el MDC conoció al profesor Jyrko Correa-Morris, quien se convirtió en su mentor y lo incorporó a un proyecto de investigación que terminó publicado por la Universidad de Cornell. En octubre de 2025, Ramírez presentó los hallazgos en el propio MIT, en una conferencia internacional de investigación para estudiantes de pregrado. Era su primera visita al campus que pronto será su hogar.
Desde entonces no paró: conferencias en Londres, Salzburgo y Perú. El próximo mes viaja a Japón con una beca completa. También ganó la nominación de su universidad al prestigioso Barry M. Goldwater Scholarship en ciencias STEM.
Su meta en el MIT es graduarse con GPA perfecto y, de paso, unirse al equipo de fútbol.
Artículo original disponible en: miamiherald.com



















