Gasolina a punto de US$4 cuestiona las promesas de Trump y preocupa a los cubano‑americanos

Havana
algo de nubes
21.2 ° C
21.2 °
21.2 °
94 %
0.5kmh
20 %
Dom
27 °
Lun
29 °
Mar
29 °
Mié
28 °
Jue
29 °

La comunidad cubano‑americana de Florida depositó su confianza en Trump esperando gasolina barata y crecimiento. Hoy, con el conflicto en Irán y los precios por las nubes, muchos cuestionan si esas promesas eran realistas.

La guerra con Irán y las tensiones en el estrecho de Ormuz disparan el precio del crudo.

La “cubanada” del sur de la Florida votó masivamente por Donald Trump en 2024, no solo por el relajo que había en la frontera sur de los Estados Unidos, sino por una razón principal: la economía. Así lo reflejó el el 68 % de los cubano‑americanos encuestados en un sondeo nombrado Cuba Poll 2024, hecho por la Universidad Internacional de la Florida (FIU): dijeron que votarían por Trump y destacaron que la economía era el principal problema del país. Solo el 27 % aprobaba la gestión de la administración demócrata para controlar la inflación. Para muchos de estos votantes, el termómetro cotidiano de la economía es el precio de la gasolina. La misma encuesta mostraba que los temas económicos superaban incluso al debate sobre Cuba o el embargo.

Era este un deseo que tenía su respaldo. En sus mítines de 2024, Trump equiparó la economía con la producción de combustibles fósiles; y por ejemplo, en un mitin hecho en Detroit dijo: “Vamos a frackear, frackear y perforar, baby, perforar. Voy a reducir a la mitad el precio de la energía en 12 meses”. Repitió, en otro, que Estados Unidos tiene “oro líquido bajo nuestros pies” y dijo que “vamos a bajar sus costos de energía”.

Más tarde, en Michigan, prometió declarar una emergencia nacional, aprobar nuevos oleoductos y refinerías y “cortar a la mitad” los costos de calefacción, electricidad y gasolina. El mensaje llegó con fuerza a votantes latinos en Florida que habían disfrutado de gasolina a menos de US$2 durante la pandemia y veían en Trump la posibilidad de repetir esa época.

Sin embargo, los economistas advirtieron entonces que no había ni habría un “truco rápido”: el precio del petróleo se determina en mercados globales y, si EE. UU. produce más, otros países pueden reducir su oferta. Aun así, la promesa de gas barato se convirtió en un eslogan.

El panorama de 2026: casi US$4 por galón. ¿Por qué sube la gasolina?

Dos años después, la realidad es otra. Según la AAA, citada por el Miami Herald, el 23 de marzo de 2026 el promedio nacional de gasolina en EE. UU. era de US$3.956 por galón y en Florida de US$3.934. En el área de Fort Lauderdale, uno de los centros urbanos con mayor presencia cubana, el promedio ya alcanzaba US$3.974. La AAA indica que hace un mes el precio promedio en Florida era de US$2.872, lo que significa un salto de más de un dólar en pocas semanas.

En una entrevista con Reuters el 5 de marzo, Trump admitió que no estaba preocupado por el alza en los surtidores: “No me preocupa en lo absoluto… bajarán muy rápido cuando esto termine, y si suben, suben; esto [la operación militar contra Irán] es mucho más importante que que suba un poco el precio de la gasolina”. También descartó recurrir a la Reserva Estratégica de Petróleo. Sus declaraciones contrastan con el tono de campaña de 2024, en el que prometía alivio inmediato.

El factor decisivo en este momento ha sido la guerra que Estados Unidos e Israel libran contra Irán. El estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo y gas licuado mundial, ha sufrido ataques y cierres temporales. Reuters informaba el 16 de marzo que, aunque algunos barcos reanudaron el tránsito, el crudo Brent y el WTI habían subido casi 40 % desde el inicio de la ofensiva. Los analistas apuntan a que el conflicto ha disparado los precios porque amenaza las exportaciones y que Trump ha pedido a otros países ayuda para “desbloquear el estrecho”.

Washington, no obsante, intenta amortiguar el golpe. El 13 de marzo, el Departamento del Tesoro amplió licencias que permiten inversiones en el sector energético y petroquímico de Venezuela y autoriza la importación de fertilizantes y petróleo venezolanos para “apoyar a los agricultores estadounidenses”. Es una maniobra para sumar barriles a los mercados y frenar la escalada de precios. Al mismo tiempo, la Agencia Internacional de Energía sopesa nuevas liberaciones de crudo de las reservas de emergencia. Sin embargo, el propio Trump ha descartado liberar la reserva estratégica y ha confiado en que el conflicto se resuelva rápido.

Reclamos desde su propia base

El malestar por la gasolina cara ha empezado a aparecer incluso entre simpatizantes. En un reportaje de NBC recogido por Newsweek, Amanda Robbins, una votante de Pensilvania que apoyó a Trump tres veces, reaccionó a cámara diciendo: “Eres un pedazo de mierda” cuando le preguntaron qué le diría al presidente; cuando le recordaron su respaldo previo se calificó de “idiota”. Otros entrevistados en el mismo segmento reconocieron que los precios altos les afectan pero estaban dispuestos a pagarlos en nombre de la seguridad nacional.

A las críticas se suman las de economistas: Trump sigue insistiendo en que los costos “no han subido mucho”, pero la encuesta de la FIU mostraba que sus propios votantes reprobaban la gestión de la inflación. La tensión entre expectativas y realidad hace que algunos se pregunten si sus promesas eran realistas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

¿Quieres reportar algo?

Envía tu información a: [email protected]

Lo más leído

Quizás te interese

¡RECARGA X 6 + Internet Nocturno!RECARGAR
+