Tatuarse el pene ¿duele más?

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El tatuaje es una de las tendencias cosméticas más difundidas en el mundo contemporáneo, al punto que se hace menos frecuente encontrar jóvenes que no hayan pensando tatuarse o que tengan la piel virgen de imágenes, que no se hayan “picado”, como es usual decir en el argot de artistas tatuadores y tatuados cubanos.

Los cubanos y cubanas desandan las calles con sus frescos corporales, que ocupan las más disímiles partes del cuerpo, desde las más comunes como brazos, espaldas, pechos, piernas, hasta las menos comunes como las caras y los genitales.

Digamos que tanto el rostro como los genitales son las dos zonas que más pueden “identificar” a una persona, respectivamente en lo privado y en lo público. Y una variación visual por añadiduras de imágenes influyen de una manera más drástica que en cualquier otra zona. Para bien o para mal.  

Muchos hombres establecen una relación emotiva con su pene y es bastante usual identificarlo con nombres propios, o imponerle calificativos que resalten su potencia, su tamaño o sus habilidades. O “dedicarlo” a una persona de interés sexual o amoroso, como una “prueba” máxima de fidelidad y sensualidad. Con el riesgo que el fin de la relación implique borrar esta fuerte huella, lo que puede resultar mucho más doloroso que el propio proceso de tatuaje.

Cuballama logró conversar con dos hombres cubanos que llevan grabados textos y figuras en sus penes, y contaron sobre sus experiencias, aunque prefirieron no revelar sus nombres, pues lo primero que argumentaron es que no quieren que todo el mundo lo sepa. Tienen respectivamente 35 y 28 años.

Es algo que prefieren reservar para momentos íntimos con sus parejas, para “sorprenderlas”. Uno de los dos tiene igualmente insertada una “perla” para aumentar el placer de la pareja durante el acto sexual. Su pene está “upgradeado” por completo, según comentó.

Un hombre se tatúa el nombre de su novia en el pene. Foto Clarín.

Uno de los tatuajes es un nombre de mujer, otro una fecha muy importante para el tatuado: el día que se enamoró, aunque ya no está con ella pero no se lo va a borrar pues dice que no es tan duro como un nombre, y que no se arrepiente de sentir lo que sintió. Así que la fecha permanecerá en su pene aunque a veces tiene que mentir sobre su significado a otras mujeres.

Sobre el proceso relatan que no es particularmente doloroso respecto a otras áreas del cuerpo, pero sí es algo más engorroso de practicar por las dimensiones variables del pene y porque quien se los hizo les solicitó que todo el tiempo lo estiraran con sus manos lo más posible, así el resultado no variaría mucho durante la erección. Aunque los textos tatuados sí se “estiran” cuando el pene alcanza su máximo tamaño y dureza.

 “Lo más difícil es cuando aún está curándose”, refiere uno de ellos, refiriéndose al proceso de cicatrización del tatuaje. “Trato de que no se pare durante esos días, pues duele y entonces demora más en cerrarse”, testimonió. “Pero él a veces se manda solo y mientras más tratas de que se mantenga tranquilo, te vienen cosas a la cabeza y se para y duele”. 

Los entrevistados coinciden que a la mayoría de las mujeres les gusta esta “sorpresa” cuando practican el coito, y estimula sus deseos de practicarles la felación. Incluso cuando ven el nombre de otra mujer, “primero se ponen algo celosas”, cuenta el entrevistado, pero concluye que esto al final las erotiza más. “Es como si fuera un trío”, sentencia riendo.


Foto: CS Millennials

El de la fecha tatuada, nos cuenta que esta detona la curiosidad de las mujeres y a veces les cuenta diferentes motivos, diciéndoles que es su cumpleaños o la fecha del día que se tatuó. Muy pocas veces confiesa que es el día que sintió enamorarse.

Cuballama no pudo conversar con un tatuador cubano que trabaje los genitales, pues el autor de los tatuajes de los entrevistados emigró hace un tiempo. Igual se logró conversar con un tatuador mexicano vía WhatsApp al respecto y nos explicó que no implica condiciones especiales para realizarse pues “es un músculo como otro cualquiera”, mientras no se trate del glande, en el cual se niega a trabajar, por el exceso de piel y nervios de esta parte del pene. 

Tampoco aconseja tatuar el escroto, por lo fino de la piel y el peligro de afectar los testículos que esta resguarda. Así como también por la extrema sensibilidad. Y el tamaño también influye a la hora de trabajar. Un pene grande ofrece más espacio y comodidad para trazar las figuras solicitadas. “En lo particular, sí necesito que para trazar el dibujo inicial sobre el que tatuaré, el pene debe estar en erección, pues así tendré ideal real del aspecto final de la obra”, explicó.

Además, ofreció algunos consejos a quienes decidan tatuarse el pene. “Aunque no duele particularmente, sí puede ser duro, así que practicar algunas técnicas de respiración y relajación, pensar en otra cosa, es aconsejable”, comentó.

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