Las sanciones de Donald Trump contra Cuba siguen estrechando el margen de las entidades financieras extranjeras que operan en la isla. Banco Sabadell y Alto Cedro, controlado por Javier Botín, no han anunciado su retirada, pero desde las primeras advertencias Washington ha sancionado directamente a bancos cubanos como BFI y Banco Exterior de Cuba y ha ampliado el riesgo para quienes procesen transacciones con entidades bloqueadas.
Se trata del séptimo paquete de restricciones contra importantes figuras e instituciones del poder en la isla que anuncia Washington desde el 1 de mayo.
Tres declaraciones de esta semana definen el tablero diplomático alrededor de Cuba. La embajadora cubana en Washington acusó a EEUU de buscar apoyo interno para una intervención militar. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos pidió el levantamiento inmediato de las sanciones. Y representantes de organismos internacionales confirmaron que la ayuda a Cuba se mantendrá a pesar de las dificultades.
Lula envió medicamentos y alimentos a Cuba. Petróleo, no. Petrobras cotiza en la Bolsa de Nueva York y una multa de Washington le costaría mucho más que la solidaridad con La Habana.
Washington criticó que el gobierno de la isla continúe priorizando “su control total sobre la libertad, las oportunidades y el bienestar básico del pueblo cubano”.
El secretario de Estado Marco Rubio lanzó duras críticas al monopolio de GAESA en una reunión junto a Donald Trump, aunque admitió contactos oficiales.