Tres declaraciones de esta semana definen el tablero diplomático alrededor de Cuba. La embajadora cubana en Washington acusó a EEUU de buscar apoyo interno para una intervención militar. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos pidió el levantamiento inmediato de las sanciones. Y representantes de organismos internacionales confirmaron que la ayuda a Cuba se mantendrá a pesar de las dificultades.
Lula envió medicamentos y alimentos a Cuba. Petróleo, no. Petrobras cotiza en la Bolsa de Nueva York y una multa de Washington le costaría mucho más que la solidaridad con La Habana.
Washington criticó que el gobierno de la isla continúe priorizando “su control total sobre la libertad, las oportunidades y el bienestar básico del pueblo cubano”.
El secretario de Estado Marco Rubio lanzó duras críticas al monopolio de GAESA en una reunión junto a Donald Trump, aunque admitió contactos oficiales.
Estados Unidos impuso nuevas sanciones contra altos funcionarios del régimen cubano, entre ellos ministros, jefes de inteligencia y figuras vinculadas al aparato de seguridad. La ofensiva coincide con reportes sobre una posible acusación formal contra Raúl Castro por el derribo de avionetas de Brothers to the Rescue en 1996, declaraciones de Díaz-Canel sobre drones militares y nuevas señales de aislamiento económico para la isla.
La Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba (ANAIC) envió este miércoles una carta a la primera ministra Giorgia Meloni pidiéndole que rechace la política de EE.UU. contra Cuba en su reunión con el secretario de Estado Marco Rubio, prevista para este jueves en Roma. El presidente de la ANAIC, Marco Papacci, calificó las sanciones de "criminales y violatorias de los derechos humanos."
Si algo enseñó la última década es que sanciones mal calibradas, sin rutas claras para proteger a la población y sin alianzas robustas para la ayuda directa, dan al régimen otra excusa y a los ciudadanos otra espera. La discusión de fondo no es si se sanciona, sino cómo y cuándo, para que la justicia no choque con el hambre y la política no eclipse la vida diaria de millones.