«Ningún niño debería enfrentar prisión»: El clamor internacional que exige la libertad de Jonathan

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La dolorosa realidad de las prisiones en Cuba vuelve a encender las alarmas internacionales, esta vez con el rostro de un adolescente como protagonista. La organización defensora de la democracia Freedom House, con sede en Washington D.C., ha levantado su voz con firmeza para exigir que se ponga en libertad de inmediato a Jonathan Muir Burgos, un menor de 16 años que permanece encerrado desde el pasado 16 de marzo en el penal de máxima seguridad de Canaleta, ubicado en Ciego de Ávila, tras haberse sumado a las manifestaciones populares en Morón.

A través de una contundente publicación en la plataforma X, la entidad calificó este arresto como «un escalofriante recordatorio de que el régimen cubano está dispuesto a encarcelar incluso a menores por ejercer sus derechos fundamentales a la expresión y la asamblea pacífica”. Sin andarse con rodeos, la organización sentenció: «Ningún niño debería enfrentar prisión por alzar su voz. Cuba debe liberar de inmediato a Jonathan Muir y a todos los presos políticos».

Este reclamo internacional coincidió con una denuncia desgarradora realizada por el padre del menor, el pastor evangélico Elier Muir Ávila. Según su testimonio, el ensañamiento de las autoridades ha cruzado límites peligrosos, utilizando a reos comunes para amedrentar al adolescente bajo las órdenes de la policía política.

En una reciente y emotiva visita el pasado martes, donde vio a su hijo llorar desconsolado detrás de los barrotes, Jonathan le hizo una confesión de espanto: «Papá, ya me están tirando a los presos para arriba, para que me golpeen, para que me hagan daño».

Ante esta alarmante situación, el líder religioso no dudó en señalar a los culpables de lo que pueda ocurrirle al menor en el penal de adultos. «Su vida corre peligro. Le quieren adjudicar que él es uno de los cabecillas principales de la manifestación y que fue quien le pegó candela al Partido», advirtió con desesperación el padre, responsabilizando directamente a la Seguridad del Estado, a la dirección de la cárcel y al gobierno de la isla.

El calvario de esta familia comenzó tras las jornadas del 13 de marzo, cuando el municipio de Morón estalló en protestas debido a la desesperación de vivir con cortes eléctricos de más de 26 horas consecutivas y una escasez de alimentos insostenible. Días después, el 16 de marzo, Jonathan y su padre acudieron a una citación de la policía; el pastor fue liberado a las pocas horas, pero el adolescente quedó bajo arresto de forma permanente.

A pesar de su corta edad, el camino del menor ha sido implacable, primeramente fue trasladado a las celdas del DTI en Ciego de Ávila, para terminar confinado en Canaleta, un centro penitenciario diseñado para adultos. La Fiscalía Municipal de Morón le imputa el grave cargo de sabotaje, una figura delictiva que en la isla se castiga con penas de entre 7 y 15 años de privación de libertad.

Los recursos legales dentro de Cuba se han estrellado contra el muro del sistema. El pasado 26 de marzo, el Tribunal Provincial Popular le dio un portazo a un recurso de habeas corpus presentado en su favor. Asimismo, las autoridades han hecho oídos sordos a los reclamos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que mediante la Resolución 30/2026 otorgó medidas cautelares urgentes al menor para proteger su vida e integridad, una advertencia enviada directamente al canciller Bruno Rodríguez que fue completamente ignorada.

La situación física de Jonathan es sencillamente alarmante y empeora con cada hora que pasa en prisión. Su padre ha denunciado que el joven sobrevive bajo un cuadro médico severo que incluye: deshidrosis severa y desnutrición aguda, infecciones en la piel provocadas por estreptococo y estafilococo, dos parásitos intestinales que no están recibiendo ningún tipo de fármaco y crisis vasovagales que le provocan desorientación constante.

Para colmo, la alimentación del menor consiste en una mísera ración de comida servida una sola vez al día en un vaso desechable, y el penal le ha negado el acceso a los cuatro especialistas médicos que requiere con urgencia. Paradójicamente, para este próximo miércoles 20 de mayo, el adolescente tiene programada una cita médica en una clínica de Washington D.C., un viaje humanitario que ha tenido que posponerse por octava ocasión desde 2023 debido a las interminables demoras en la tramitación de su visado.

El caso ha despertado la indignación de prominentes figuras de la oposición cubana. El líder de la UNPACU, José Daniel Ferrer García, se sumó a las denuncias compartiendo las palabras del padre del menor y fustigando la falta de escrúpulos de las autoridades: «Solo una criminal tiranía ordena hacer lo que le están haciendo a Jonathan Muir Burgos, adolescente de 16 años de edad, enfermo, con serios problemas de salud en la prisión de Canaleta”.

Este drama sale a la luz pública justo cuando la ONG Prisoners Defenders acaba de revelar su balance estadístico correspondiente al cierre de abril de 2026. Los números reflejan una crisis de derechos humanos sin precedentes en la nación caribeña, registrando un récord histórico de 1,260 prisioneros políticos, una alarmante cifra que incluye a 35 menores de edad, 142 mujeres y 449 reclusos padeciendo patologías graves sin atención médica elemental.

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