Mailen Díaz Almaguer tenía apenas 19 años cuando su vida cambió para siempre.
El 18 de mayo de 2018 abordó un avión con destino a Holguín junto a su esposo, Jean-Michel López Salinas pero aquel viaje terminó convirtiéndose en una de las mayores tragedias aéreas de la historia reciente de Cuba.
El Boeing 737-200 operado por Global Air y arrendado por la empresa Cubana de Aviación llevaba 113 personas a bordo. El avión despegó del aeropuerto José Martí poco después del mediodía. Segundos después de iniciar el ascenso, perdió el control y se precipitó a tierra. De los 113 ocupantes, 112 murieron. Maylen fue la única persona que consiguió sobrevivir a la tragedia.
“No recuerdo nada, ni dentro del avión, ni cuando despegó, nada”, contó en una entrevista con el periodista Javier Díaz, de Univisión 23.
La joven fue encontrada con vida entre los restos del avión. También sobrevivieron inicialmente otras dos mujeres, pero ambas fallecieron días después a consecuencia de las heridas.
Mailen comenzó entonces una lucha por su vida que se prolongaría durante meses.
Permaneció ingresada durante más de 70 días en el Hospital Calixto García.
Posteriormente fue trasladada al Hospital Hermanos Ameijeiras para continuar su recuperación.
Había sufrido lesiones gravísimas en la columna, pelvis y extremidades, además de extensas quemaduras.
La lesión medular provocó una paraplejia.
Los médicos también tuvieron que amputarle la pierna izquierda a la altura de la rodilla.
Durante años enfrentó operaciones, rehabilitación y un proceso físico y emocional extremadamente difícil.
La fisioterapia pasó a formar parte de su vida cotidiana.
En 2022, cuatro años después del accidente, volvió a subir a un avión por primera vez.
Viajó a Cancún, México, en un momento que describió como una victoria sobre el miedo.
Con el paso del tiempo, Maylen también comenzó a compartir públicamente sus experiencias y reflexiones.
Su fe cristiana se convirtió en uno de los pilares de su vida después de la tragedia.
En 2022 contrajo matrimonio con Mario Jesús Rodríguez Oliva y tres años después comenzó además estudios de Teología en el Seminario Metodista de La Habana.
Ocho años después, continúa lidiando con las consecuencias físicas del accidente.
Sigue realizando fisioterapia y ha mostrado avances importantes en su recuperación.
También ha denunciado las dificultades que enfrenta para acceder a prótesis y otros insumos médicos.
Al mismo tiempo, mantiene vivo el reclamo de justicia por las víctimas del vuelo 972, entre ellas su esposo, Jean-Michel.La investigación oficial cubana concluyó que el accidente estuvo relacionado con errores de la tripulación en los cálculos de peso y balance, además de otros factores humanos.
El informe final citó una cadena de errores que provocó la pérdida de control de la aeronave durante el despegue.
Mailen considera que quienes tuvieron responsabilidad deben responder por las consecuencias de aquella tragedia.
“Deben pagar las personas que cometieron un error y que por causa de ellos han sufrido tantas familias”, ha afirmado mientras continúa su vida marcada por la supervivencia, la rehabilitación, la fe y también por la exigencia de justicia.

