Lo que no celebran hoy las mujeres en Cuba

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Muchas mujeres que caminan hoy por las calles en Cuba, o asisten a sus centros de trabajo y reciben felicitaciones, postales y dedicatorias por el 8 de marzo, tienen poco o nada que celebrar. Amanecen con flores y cariños como si se tratara de una suerte de premiación anual por ser exactamente como la sociedad las modela: lindas, tiernas, amorosas, buenas madres y mejores esposas, pero sobre todo responsables, sumisas y obedientes con lo que dictan los moldes. Por cortesía algunas devuelven un “Gracias”, intentando no incomodar, aunque no es menos cierto que muchas siguen la corriente de festejo y agradecimiento heredada por más de un siglo.

En Cuba, por ejemplo, el discurso histórico de la oficialidad ha acostumbrado a poetizar el rol de las mujeres en la sociedad y se ha dedicado a autocelebrarse el mérito de incluirlas en labores donde antes no se les contemplaba, o las rechazaban por su propia condición. El discurso oficial de la revolución cubana ha sido adoctrinar como un logro, el proceso que en realidad sucede orgánicamente por méritos personales de seres humanos cuyo género, simplemente es el femenino. Pero lo que no ha entendido esa propia retórica comunista es que el éxito de las mujeres en su sociedad no ha sido por obra y gracia de las bondades en su sistema. No ha sido gracias a ellos, sino gracias a ellas mismas.

Cada 8 de marzo las mujeres en este país, y en otros tantos del mundo, son víctimas una vez más de la frivolización de una fecha que nada tiene de festejo y celebración, sino que más bien coincide con un suceso lamentable que desde 1911 el patriarcado ha tratado de maquillar a la perfección. Unas 140 mujeres murieron en un incendio en una fábrica de Nueva York antes que se asumiera mundialmente el tan jovial y divertido “Día Internacional de la mujer”. Las trabajadoras neoyorquinas murieron antes de que les fueran reconocidos sus derechos elementales, pero a las de este siglo nos han enseñado a celebrar algo con lo que realmente todavía no contamos plenamente.

En Cuba existe el aborto libre, sí, pero existe también la violencia obstétrica no reconocida en la mayoría de los centros hospitalarios. Existe una ley de maternidad que dice proteger a las madres, pero se sabe que son ellas mismas quienes la mayoría de las veces sacrifican sus necesidades para comprar los alimentos o las ropas de sus hijos en medio de una situación económica que presiona y cada día parece irse a peor.

El post en Twitter del Presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz Canel, además de citar fragmentos de los discursos de Fidel Castro, dice que las mujeres cubanas con su obra enorgullecen a la patria y les agradece por “sostener y levantar la resistencia creativa, todos los días”. Ante eso una mujer, identificada como Violeta, le contestó: “Amanecemos sin un buchito de café. No tenemos leche para que nuestros niños y ancianos desayunen, todo el día haciendo colas a ver qué compramos. No tenemos blumers, chancletas, nada de nada y nos mandas a resistir creativamente”, escribió la mujer y concluyó con una ofensa para el gobernante.

A pesar de esa situación y su aparente consideración a las mujeres, el gobierno de Cuba no reconoce los activismos femeninos independientes, los mismos que han hecho en el país muchísimo más que la oficialista Federación de Mujeres Cubanas, una organización que incluso ha llegado a promover la segmentación por género a través de sus cursos laborales donde capacitan a peluqueras, masajistas, manicuras y otras labores pensadas para mujeres. Los activismos, por otro lado, se han encargado, al menos, de acompañar a las que lo han necesitado, las mismas que hoy no encuentran qué festejar. 

Según la plataforma Yo sí te creo en Cuba, los datos conciliados reportan 34 feminicidios en 2021 y cuatro en lo que va de 2022, mientras 76 mujeres continúan presas por razones políticas. Desde sus redes sociales la propia plataforma denunció el incremento y la legitimización de la violencia policial, la ausencia de refugios para las víctimas de género, la mortalidad materna en aumento; así como la criminalización del activismo feminista. A estas situaciones se les suma que aún no se conoce una fecha para la aprobación de la Ley Integral contra la violencia de género en el país.

Tanto en cuba, como en el mundo, seas hombre, mujer o estés en transición, recuerda que hoy no se celebra. Más bien se lucha. Menos felicidades, más derechos, justicia e igualdad.

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