La ONU y México quieren ayudar a evitar una crisis en Cuba, país que se niega a hacer un “mínimo” cambio

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La advertencia más dura sobre la situación cubana en las últimas semanas no vino de Washington ni de la oposición interna, sino de la Organización de las Naciones Unidas. El secretario general António Guterres alertó de un posible “colapso humanitario” en Cuba si sus necesidades energéticas no se satisfacen, en un contexto en el que Estados Unidos intenta bloquear el flujo de petróleo hacia la isla y amenaza con imponer aranceles a cualquier país que intente suplir ese vacío. Su portavoz, Stéphane Dujarric, explicó que el jefe de la ONU está “extremadamente preocupado por la situación humanitaria en Cuba”, que “empeorará si no colapsa” si no se garantiza combustible.

La advertencia coincide con un deterioro visible de la vida cotidiana en la isla. La embajada de Estados Unidos en La Habana instó a sus ciudadanos a prepararse para “disrupciones significativas” debido a apagones y escasez de combustible, describiendo una red eléctrica “cada vez más inestable” y cortes prolongados que ya son una ocurrencia diaria. El aviso recomienda almacenar agua, alimentos y baterías externas, y señala que la falta de combustible afecta transporte, refrigeración y comunicaciones.

En ese escenario, México ha asumido un papel central. La presidenta Claudia Sheinbaum prometió enviar ayuda humanitaria inmediata a Cuba y afirmó que su gobierno está explorando “todas las vías diplomáticas” para poder seguir enviando combustible pese a la presión estadounidense. Sheinbaum rechazó públicamente la afirmación del presidente Donald Trump de que México había aceptado cortar los envíos de petróleo. “Nunca discutimos con el presidente Trump el tema del petróleo con Cuba”, dijo en un acto público.

México se ha convertido en el principal proveedor de crudo de Cuba tras la interrupción de los envíos venezolanos, y su apoyo es hoy un componente crítico del abastecimiento energético de la isla. El analista William LeoGrande resumió el dilema mexicano como un intento de equilibrar una “amistad histórica con Cuba” y el deseo de evitar una crisis humanitaria con la necesidad de mantener una relación funcional con Washington.

Estados Unidos, por su parte, ha endurecido su estrategia. Trump declaró una emergencia nacional respecto a Cuba y amenazó con aranceles del 30% a países que suministren petróleo a la isla. Al mismo tiempo, afirmó que quiere negociar un acuerdo para evitar una crisis humanitaria y dijo estar hablando con “las más altas personas en Cuba” para explorar un trato. Según análisis publicados en Responsible Statecraft, existe un espacio para un acuerdo pragmático: Washington podría flexibilizar restricciones de viaje e inversión, mientras Cuba podría ampliar la cooperación en seguridad y liberar presos políticos, entre otras medidas.

Sin embargo, el núcleo del desacuerdo es político. El viceministro cubano de Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, confirmó que Cuba está dispuesta a un diálogo “significativo” con Estados Unidos, pero no a discutir cambios de régimen. “No estamos listos para discutir nuestro sistema constitucional, como suponemos que Estados Unidos no está listo para discutir el suyo”, dijo a CNN. También rechazó la caracterización estadounidense de Cuba como una amenaza, afirmando que el país “no alberga terrorismo ni lo patrocina”.

Esta línea roja delimita el alcance de cualquier negociación. Para La Habana, la cooperación puede extenderse a seguridad regional, narcotráfico o migración, pero no a reformas estructurales del sistema político. Desde la perspectiva estadounidense, la presión económica busca precisamente generar incentivos para cambios más amplios. Entre ambas posiciones se abre una brecha que condiciona la eficacia de cualquier acuerdo.

El tablero internacional añade otra capa de complejidad. China expresó su respaldo a Cuba frente a la “interferencia externa”, con el canciller Wang Yi afirmando que Beijing está dispuesto a ofrecer apoyo “en la medida de sus posibilidades”. Este respaldo se inscribe en una rivalidad geopolítica más amplia entre China y Estados Unidos en América Latina, donde Cuba funciona también como símbolo político.

Mientras tanto, el impacto social de la crisis energética es inmediato. Reuters describe filas prolongadas en gasolineras, alzas en los precios del transporte y apagones de varias horas que paralizan ciudades enteras. La combinación de escasez de combustible y red eléctrica frágil afecta hospitales, escuelas y producción de alimentos, transformando una disputa diplomática en un problema cotidiano para millones de personas.

El embargo estadounidense sigue siendo un factor estructural que agrava la situación. La ONU recuerda que la Asamblea General lleva décadas pidiendo su levantamiento. Sin embargo, incluso analistas críticos con Washington señalan que el fin del embargo no produciría una recuperación inmediata: la economía cubana enfrenta desafíos internos de productividad, inversión e infraestructura que requerirían reformas sostenidas.

En este cruce de presiones externas y límites internos, algunos expertos han planteado la posibilidad de mecanismos de consulta popular supervisados internacionalmente como vía para medir el respaldo social a eventuales reformas. Aunque esa opción no forma parte de la agenda oficial cubana, ilustra la búsqueda de salidas institucionales a una crisis que combina dimensiones económicas, políticas y humanitarias.

El escenario actual reúne cuatro vectores principales: la presión económica estadounidense, la diplomacia humanitaria mexicana, la advertencia multilateral de la ONU y la negativa cubana a discutir cambios estructurales. Entre ellos queda una sociedad que experimenta un deterioro acelerado de sus condiciones de vida. La tensión entre urgencia humanitaria y soberanía política define el momento: cualquier solución duradera requerirá equilibrar ambas dimensiones sin ignorar el costo social inmediato de la crisis.

Pero… ¿cómo miran esto los cubanos?

Amelia Calzadilla, en una directa que dedicó a analizar las palabras de Fernández de Cossío, describió a Cuba como un territorio en ruinas, marcado por la angustia cotidiana, la falta de derechos y una política que calificó de cínica y degradante. La activista contextualizó la situación en el marco de la creciente presión internacional sobre La Habana tras la captura de Nicolás Maduro y sostuvo que el gobierno cubano percibía esa coyuntura como una amenaza directa a su estabilidad. Señaló además que el propio gobierno empezaba a utilizar el término “colapso”, aunque —según ella— lo hacía para atribuir la crisis exclusivamente a las medidas estadounidenses recientes y no a problemas estructurales acumulados durante años.

La activista describió la entrevista de Carlos Fernández de Cossío como un esfuerzo diplomático por proyectar moderación hacia el exterior. Señaló que el viceministro había reiterado la disposición de Cuba a dialogar con Estados Unidos, pero había fijado límites claros respecto a cualquier discusión sobre el sistema político. Según Calzadilla, esa combinación de apertura retórica y líneas rojas inamovibles revelaba una estrategia de contención: mostrarse razonable en el plano internacional sin alterar los fundamentos del poder interno.

A su juicio, esa dualidad creaba una brecha entre el lenguaje diplomático y la experiencia cotidiana de los ciudadanos. Argumentó que mientras las autoridades hablaban de soberanía y resistencia, la población enfrentaba problemas inmediatos que exigían respuestas prácticas. Describió un país en el que la conversación pública giraba en torno a la supervivencia diaria más que a grandes debates ideológicos, y sostuvo que esa distancia entre discurso oficial y realidad social alimentaba frustración.

Calzadilla dijo que la presión internacional, sumada al deterioro interno, obligaba al gobierno a elegir entre profundizar su postura defensiva o explorar cambios que aliviaran la situación material del país. Sin formular propuestas detalladas, insistió en que la crisis no podía abordarse únicamente como un conflicto entre Estados, sino como una emergencia que afectaba directamente la vida de millones de personas.

Mag Jorge Castro, por su parte, abrió su transmisión anunciando un “programa especial” centrado en lo que describió como las noticias más relevantes de las últimas horas sobre Cuba, con énfasis en una supuesta exclusiva del diario ABC de España sobre negociaciones secretas en México. A partir de ese reporte, sostuvo que Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, estaría participando en conversaciones con representantes estadounidenses vinculados a la CIA, con mediación del gobierno mexicano, con el objetivo —según esa versión— de encauzar una transición que alivie la crisis energética y económica sin provocar un derrocamiento del régimen.

El presentador dedicó un tramo amplio a defender la idea de que el régimen cubano primero negó contactos y luego, presionado por los hechos, terminó admitiendo “contactos al más alto nivel”, interpretando esa frase como confirmación indirecta de que la interlocución real pasa por la familia Castro. En esa línea, dijo creer más en las declaraciones de Donald Trump que en las desmentidas oficiales de La Habana, a las que calificó como parte de una estrategia histórica de manipulación del relato.

En paralelo, explicó el apagón masivo que afectó a la región oriental de Cuba durante la noche anterior, atribuyéndolo a fallas y salidas de servicio en las termoeléctricas Felton y Renté, y lo presentó como síntoma de un colapso estructural del Sistema Eléctrico Nacional. Citó partes de la Unión Eléctrica y describió un escenario de déficit de generación elevado, con pronósticos de afectaciones prolongadas y recurrentes en el horario de máxima demanda, insistiendo en que ya no se trata de un colapso “por venir”, sino de uno en curso.

El tema del combustible ocupó otro bloque central. Señaló colas largas en gasolineras y una precariedad creciente para abastecer tanto a particulares como a quienes dependen de plantas eléctricas. En ese contexto, comentó las cifras divulgadas por autoridades mexicanas sobre el valor del petróleo enviado a Cuba en 2025 y puso en duda que el gobierno cubano haya pagado esos montos, argumentando que la crisis de liquidez en la isla haría inverosímil esa capacidad de pago.

El programa incluyó además una lectura política de la presión internacional: mencionó gestiones del canciller Bruno Rodríguez en países como Vietnam y China, y declaraciones del embajador ruso en La Habana sobre la continuidad de suministros, pero se mostró escéptico sobre la disposición real de Rusia y China a entrar en un choque con Estados Unidos por mantener el flujo de crudo hacia Cuba. A su juicio, la ayuda podría quedar en el terreno declarativo o en envíos puntuales, sin resolver el déficit estructural.

Cuando la transmisión avanzaba, interrumpió el orden previsto para dar “última hora”: anunció que Miguel Díaz-Canel comparecería a las 10 de la mañana ante medios nacionales y extranjeros, en cadena nacional. Planteó que esa intervención podía abrir dos vías: un discurso de victimización y responsabilización externa, o un intento de reposicionar la narrativa ante la evidencia —según él— de contactos con Washington. Ante la cercanía del horario, consultó a su audiencia si debía cortar y reiniciar la emisión para cubrir la comparecencia completa.

En la recta final, incorporó un segmento sobre violencia de género, citando reportes de plataformas feministas que confirmaban nuevos feminicidios y señalando que la cifra acumulada del año seguía creciendo. Cerró recapitulando los ejes del día —la exclusiva de ABC, el apagón en el oriente, el déficit energético, la incertidumbre petrolera y la comparecencia de Díaz-Canel— y anunció que regresaría en breve para transmitir y comentar la intervención oficial.

fuentes utilizadas:

https://responsiblestatecraft.org/deal-cuba-trump/
https://www.theguardian.com/world/2026/feb/02/claudia-sheinbaum-mexico-oil-cuba-trump
https://cu.usembassy.gov/security-alert-u-s-embassy-havana-cuba-february-3-2026/
https://edition.cnn.com/2026/02/04/americas/cuba-us-talks-trump-regime-change-latam-intl
https://www.reuters.com/world/china/china-backs-cuba-against-external-interference-foreign-minister-visits-beijing-2026-02-05/
https://www.reuters.com/world/americas/us-urges-its-citizens-cuba-brace-protests-outages-fuel-shortage-2026-02-04/
https://www.aljazeera.com/news/2026/2/5/un-warns-of-humanitarian-collapse-in-cuba-as-us-seeks-to-block-oil-supplies

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