Historias de tragedias familiares en el mar: cuando intentar salvar a uno terminó costando varias vidas

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Florida registró 73 muertes en zonas de oleaje entre 2023 y 2025 y nueve más en 2026.

Una madre y su hija adolescente entraron al agua para ayudar a un niño de siete años y murieron ahogadas. El pequeño fue rescatado con vida, pero falleció seis días después. Ocurrió este verano en Inglaterra, pero la secuencia —una persona entra en dificultades y familiares o desconocidos se lanzan detrás para ayudar— se ha repetido en numerosas playas, incluidas las de Florida, donde padres, hijos, matrimonios y rescatistas improvisados han terminado convertidos en víctimas.

La tragedia ocurrida el 22 de julio en West Mersea, en el condado inglés de Essex, dejó tres muertos de una misma familia y muestra con particular crudeza un peligro sobre el que los servicios de salvamento llevan años advirtiendo: entrar al agua detrás de una persona arrastrada por una corriente puede convertir una emergencia individual en un incidente con varias víctimas.

Pero el caso británico está lejos de ser excepcional. Los registros del National Weather Service (NWS) muestran que Florida acumuló 34 muertes en zonas de oleaje en 2023, otras 18 en 2024 y 21 durante 2025. Son 73 fallecidos en tres años. Durante ese mismo periodo, las tablas nacionales del NWS contabilizaron 260 muertes de este tipo, por lo que Florida concentró aproximadamente el 28 % de los casos documentados. El registro de 2026, todavía provisional, incluye hasta ahora otras nueve víctimas en el estado, todas clasificadas por el organismo como relacionadas con corrientes de resaca.

Las cifras no incluyen todos los ahogamientos ocurridos en Florida. El NWS lleva un registro específico de las muertes en la denominada surf zone, el área comprendida entre la línea de marea alta y el lado exterior de las olas que rompen. El propio organismo advierte que el conteo es difícil y puede dejar casos sin documentar.

West Mersea: tres muertos de una misma familia

La tarde del 22 de julio, seis integrantes de una familia —tres adultos y tres menores— estaban juntos en el agua cerca de Seaview Avenue, en West Mersea, cuando comenzaron a tener dificultades.

La Policía de Essex determinó inicialmente que Shelina Rahman, de 41 años, y su hija Sameeha Rahman, de 15, intentaron ayudar a Musa Ahmed, un niño de siete años que había quedado en problemas. Musa era sobrino de Shelina y primo de Sameeha.

Madre e hija murieron aquella misma tarde. La investigación forense reveló después que Sameeha fue declarada muerta a las 7:08 p. m. y Shelina veinte minutos más tarde, a las 7:28.

Musa fue sacado del agua y trasladado en helicóptero al Royal London Hospital con lesiones críticas. Permaneció seis días hospitalizado antes de morir. Durante la apertura de la investigación judicial en agosto, se informó que la causa de su muerte fue una lesión cerebral provocada por el ahogamiento.

El caso había sido presentado inicialmente como un incidente con cinco personas, pero la Policía de Essex aclaró posteriormente que eran seis familiares los que se encontraban juntos en el agua y que todos realizaron esfuerzos importantes para auxiliarse entre sí.

El forense de Essex resumió la magnitud de lo ocurrido al señalar que tres integrantes de una misma familia habían muerto en un único episodio. La investigación completa fue aplazada hasta enero de 2027.

Florida: 73 muertos en tres años en zonas de oleaje

Los números de Florida permiten dimensionar el riesgo.

En 2023, el NWS registró 98 muertes en zonas de oleaje dentro de sus áreas de responsabilidad. Treinta y cuatro ocurrieron en Florida. Aquel año aparecen en la lista episodios mortales desde Melbourne Beach y Perdido Key hasta Panama City Beach, Cocoa Beach, Daytona Beach y Fernandina Beach.

En 2024, el total nacional bajó a 63, pero Florida volvió a sumar 18. Solo el 20 y 21 de junio se produjeron varias muertes en Stuart Beach y Panama City Beach.

En 2025, el NWS documentó 99 muertes y 21 correspondieron a Florida. Entre ellas figuraron dos integrantes de un matrimonio que murieron juntos en Destin.

El sur del estado también tuvo un repunte especialmente grave en 2024. La oficina del NWS en Miami registró seis muertes por corrientes de resaca, cinco de ellas en el condado de Palm Beach durante noviembre. Fue el mayor número anual en el sur de Florida desde 2013.

Pass-a-Grille: un padre y su hija de diez años

Uno de los casos familiares más duros ocurrió el 23 de abril de 2023 en Pass-a-Grille Beach, en el condado de Pinellas.

Michael Stephens, de 42 años, había acudido a la playa con sus tres hijas: Brittany, de 20; Trinity, de 13, e Isabella, de diez, además del novio de la mayor.

Cuatro de ellos estaban en el agua cuando notaron que una corriente que salía hacia mar abierto se había fortalecido. Jessie Johnson, novio de Brittany, consiguió ayudarla a salir y regresó al agua para tratar de alcanzar a Michael e Isabella.

Ya estaban demasiado lejos.

Trinity llamó al 911 mientras Michael y su hija eran arrastrados mar adentro. Casi una hora y cuarto después, una unidad aérea de la Oficina del Sheriff del condado de Pinellas los localizó aproximadamente a media milla de la costa. Ambos fueron recuperados con ayuda de la Guardia Costera y los bomberos, pero murieron posteriormente en el hospital.

Un día de playa terminó con una familia regresando a casa sin un padre y sin su hija menor.

Stuart Beach: la pareja murió ante sus seis hijos

El 20 de junio de 2024, Brian Warter, de 51 años, y su pareja, Erica Wishard, de 48, estaban de vacaciones en Hutchinson Island con los seis hijos que formaban su familia ensamblada.

La pareja y dos de los adolescentes quedaron atrapados por una corriente de resaca frente a Stuart Beach.

Los jóvenes lograron escapar de la corriente. Incluso trataron de regresar para ayudar a los adultos, pero el agua era demasiado peligrosa y tuvieron que volver a tierra.

Los equipos de Martin County Ocean Rescue sacaron posteriormente del mar a Warter y Wishard y comenzaron maniobras de reanimación. Los esfuerzos continuaron durante el traslado y en el hospital, pero los dos murieron.

Los seis hijos quedaron en la playa mientras un equipo de intervención de crisis de la Oficina del Sheriff del condado de Martin los acompañaba hasta que otros familiares pudieron llegar a Florida.

El NWS incluye ambas muertes en su registro de 2024 y las clasifica como provocadas por corrientes de resaca.

Destin: el hijo sobrevivió, sus padres no

Un año después, el 27 de mayo de 2025, Peter Nguyen, de 57 años, y su esposa Sonia Nguyen, de 54, nadaban en Destin junto a su hijo de 26 años.

Los tres comenzaron a tener dificultades cuando se encontraban entre 75 y 100 yardas mar adentro.

Un bañista vio lo que sucedía, pidió prestada una tabla de bodyboard y entró al agua. Consiguió alcanzar al hijo y llevarlo hasta la costa.

Los padres no tuvieron la misma suerte.

Sonia fue sacada por los equipos de seguridad de playa, que realizaron prolongados intentos de reanimación. Peter estuvo desaparecido durante un tiempo hasta que una unidad marina del sheriff lo localizó. Tampoco pudo ser reanimado.

Las banderas en la playa eran amarillas, no rojas, lo que indicaba condiciones moderadas de oleaje y corrientes. El incidente muestra que una corriente mortal no requiere necesariamente el escenario visual de una gran tormenta o un mar aparentemente intransitable.

El NWS registra a ambos esposos como víctimas de corrientes de resaca.

Juno Beach: consiguió salvar a sus dos hijos

El 1 de abril de 2026, Ryan Jennings, de 46 años, estaba de vacaciones con su familia en Juno Beach, en el condado de Palm Beach.

Una corriente atrapó al padre, a su hijo de 12 años y a su hija de nueve.

Jennings logró empujar a su hijo hacia una zona desde la que pudo regresar a tierra. Después sostuvo a su hija por encima del agua mientras ambos continuaban siendo arrastrados.

Los dos niños sobrevivieron. Él no.

Los equipos de rescate habían sido movilizados alrededor de las 3:25 de la tarde. Las autoridades señalaron que el grupo se encontraba fuera del área vigilada por salvavidas y que las condiciones eran compatibles con la formación de corrientes de resaca.

Su esposa, Emily Jennings, estaba en tierra con otro de los niños de la familia cuando comenzó la emergencia. Posteriormente describió la acción de su esposo como el último acto con el que consiguió devolverle vivos a sus hijos.

Cocoa Beach: un padre salvó a su hijo y una desconocida también murió intentando ayudar

Solo trece días después volvió a ocurrir. El 14 de abril de 2026, Jason DeGray, de 42 años, estaba de vacaciones con su familia en Cocoa Beach cuando su hijo de 12 años quedó atrapado en una corriente.

DeGray entró detrás de él. Consiguió salvar al niño, pero terminó atrapado por la propia corriente.

Otra bañista, Ebony Mount, de 34 años y residente en Ohio, también se lanzó al agua para ayudar. Ella y DeGray murieron. El niño sobrevivió.

La emergencia involucró además a otros miembros del grupo. Reportes posteriores indicaron que la hija adolescente de DeGray, que tenía formación como salvavidas, también entró al agua durante el intento de rescate y consiguió salir.

El NWS registra las dos muertes de Cocoa Beach del 14 de abril como provocadas por corrientes de resaca.

El episodio tiene una característica especialmente reveladora: una persona quedó en peligro, su padre entró para rescatarla y otra persona ajena a la familia hizo lo mismo. El menor sobrevivió; los dos adultos que trataron de ayudarlo murieron.

Perdido Key: tres muertos después de que varios entraran a salvar a unos niños

Un episodio ocurrido en 2023 muestra hasta dónde puede crecer una emergencia de este tipo. El 6 de abril de aquel año, varios niños fueron arrastrados por una corriente en Johnson Beach, en Perdido Key. Otros bañistas entraron al agua para auxiliarlos.

Entre ellos se encontraba Bryce Brooks, un adolescente de 16 años de Atlanta. También intervino Charles Johnson II, amigo de la familia. Los dos murieron durante el intento de rescate.

Uno de los niños atrapados, Rashad Williams, de 12 años, fue rescatado inicialmente con vida y permaneció conectado a soporte vital durante casi una semana. Finalmente también murió. Otro adolescente que estaba con él sobrevivió.

El registro del NWS contiene tres muertes en Perdido Key correspondientes al 6 de abril: un menor, un joven de 16 años y un adulto.

No se trataba de tres miembros de una misma familia, pero la mecánica fue la misma que aparece una y otra vez en estos casos: alguien queda atrapado, otros entran para ayudar y la cantidad de personas en peligro aumenta en cuestión de segundos.

Un antecedente en Anna Maria Island

El fenómeno tampoco es reciente. El 12 de agosto de 2010, cuatro integrantes de una familia quedaron involucrados en una emergencia frente al extremo norte de Anna Maria Island.

Gerardo Hernandez y su hermana Josefina Pardo, de 71 años, murieron. El esposo de Pardo y su hijo también terminaron en dificultades mientras trataban de auxiliar a sus familiares, aunque ambos sobrevivieron.

El incidente ocurrió en un tramo de playa sin vigilancia permanente de salvavidas. Los sobrevivientes sufrieron agotamiento extremo y necesitaron atención hospitalaria.

El problema es mucho mayor que las playas

Los datos del Departamento de Salud de Florida ofrecen una perspectiva más amplia, aunque no deben confundirse con las estadísticas específicas de playas.

En 2024 murieron 452 residentes de Florida por ahogamiento accidental. En 2023 fueron 465. Durante el periodo de diez años comprendido entre 2015 y 2024, el estado registró 4.411 muertes por esta causa, un promedio superior a 440 anuales.

Esas cifras incluyen piscinas, canales, lagos y otros escenarios y se contabilizan según el lugar de residencia de la persona fallecida, no necesariamente donde ocurrió el accidente. El Departamento de Salud utiliza los códigos de muerte accidental por ahogamiento y excluye accidentes de transporte acuático.

Por eso los 452 fallecidos de 2024 no pueden describirse como “muertos en las playas de Florida”. Para ese ámbito concreto, el registro del NWS sobre zonas de oleaje resulta más preciso.

Una corriente puede moverse más rápido que un nadador olímpico

Las corrientes de resaca son canales relativamente estrechos de agua que fluyen rápidamente desde la costa hacia mar abierto.

NOAA advierte que pueden alcanzar velocidades de hasta ocho pies por segundo, suficientes para superar incluso a un nadador de alto nivel. El peligro no consiste en que la corriente “succione” automáticamente a la persona hacia el fondo, sino en que la aleje de tierra, provoque pánico y la lleve al agotamiento cuando intenta nadar directamente contra ella.

Las estimaciones de NOAA y la United States Lifesaving Association atribuyen a estas corrientes alrededor de 100 muertes anuales en Estados Unidos. También representan más del 80 % de los rescates realizados por salvavidas en playas con oleaje.

Y ahí aparece la conexión con los casos de West Mersea, Juno Beach, Cocoa Beach o Perdido Key. Cuando una persona ve a su hijo, pareja, hermano o padre siendo arrastrado, la reacción inmediata suele ser entrar detrás. Las autoridades recomiendan exactamente lo contrario si no se dispone del entrenamiento o equipo adecuado.

NOAA aconseja buscar a un salvavidas o llamar a emergencias, mantener contacto con la víctima, darle instrucciones y, si es posible, lanzarle un objeto que flote. Su material de seguridad advierte expresamente que una persona en tierra no debe intentar por sí sola el rescate entrando al agua, porque también puede quedar atrapada.

Para quien ya está dentro de una corriente, la recomendación es no luchar directamente contra ella, conservar energía, flotar si es necesario y nadar lateralmente, siguiendo la línea de costa, hasta salir del flujo antes de regresar hacia tierra.

Los registros provisionales del National Weather Service para 2026 ya incluyen nueve muertes en Florida asociadas a corrientes de resaca. Entre ellas están las de Juno Beach y las dos de Cocoa Beach.

En esos dos incidentes, tres adultos murieron mientras niños de sus propias familias conseguían regresar vivos a la playa.

Fuentes

National Weather Service — registros de muertes en zonas de oleaje de 2023, 2024, 2025 y 2026. NWS: Surf Zone Fatalities 2023 NWS: Surf Zone Fatalities 2024 NWS: Surf Zone Fatalities 2025 NWS: Surf Zone Fatalities 2026

Essex Police — investigación del incidente de West Mersea. Essex Police

ITV News Anglia — investigación forense sobre Shelina Rahman, Sameeha Rahman y Musa Ahmed. ITV News

Pinellas County Sheriff’s Office — muerte de Michael e Isabella Stephens en Pass-a-Grille. Pinellas County Sheriff’s Office

WPTV / CBS — muerte de Brian Warter y Erica Wishard en Stuart Beach. WPTV

Atlanta Journal-Constitution — Peter y Sonia Nguyen en Destin. AJC

ABC News / Boston Globe — muerte de Ryan Jennings en Juno Beach. ABC News

WFTV — muerte de Jason DeGray y Ebony Mount en Cocoa Beach. WFTV

Florida Department of Health — muertes por ahogamiento accidental. FLHealthCHARTS

NOAA — información y recomendaciones sobre corrientes de resaca. NOAA: Rip Currents

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