Un joven de North Lauderdale fue arrestado por agentes federales acusado de participar en una operación que ocultaba programas maliciosos dentro de videojuegos para acceder a billeteras de criptomonedas.
Zyaire Dontaevious Zamarion Wilkins, de 21 años, fue detenido el martes 14 de julio después de que el FBI registrara su vivienda. El caso está siendo procesado en un tribunal federal de Seattle, donde tiene su sede Valve Corporation, empresa propietaria de la plataforma Steam.
La denuncia penal sostiene que Wilkins y otros participantes distribuyeron ocho videojuegos infectados entre mayo de 2024 y febrero de 2026. Los archivos habrían llegado a aproximadamente 8.000 dispositivos, aunque esa cifra no equivale necesariamente al mismo número de víctimas.
Los investigadores atribuyen al grupo el acceso no autorizado a unas 80 billeteras y el robo de al menos 220.000 dólares en activos digitales.
La plataforma de distribución no aparece identificada directamente en la denuncia. Sin embargo, juegos mencionados en la investigación, entre ellos BlockBlasters, Dashverse, Lunara y PirateFi, estuvieron disponibles en Steam y aparecieron anteriormente en una solicitud de información publicada por la oficina del FBI en Seattle.
Wilkins, presuntamente conocido en Internet como “Sibel.eth”, no habría desarrollado personalmente el malware. Los fiscales sostienen que financió su adquisición, pagó 10.000 dólares por un troyano de acceso remoto y ayudó a promocionar los juegos.
Los participantes también habrían utilizado Discord, Telegram, X y LinkedIn para localizar personas con cantidades importantes de criptomonedas y persuadirlas para que descargaran los archivos infectados.
Uno de los elementos más peculiares de la investigación fue la forma utilizada para relacionar una billetera digital con Wilkins. Según la denuncia, parte de los fondos pasó por Bitrefill, un servicio que permite adquirir tarjetas de regalo con criptomonedas.
Los agentes rastrearon compras de créditos de Uber Eats y obtuvieron las direcciones donde fueron entregados los pedidos de comida. Una de esas ubicaciones coincidía con la residencia del acusado en North Lauderdale.
Wilkins enfrenta un cargo de conspiración para obtener información mediante una computadora con fines económicos. La pena máxima podría alcanzar los diez años de prisión, aunque las acusaciones deberán demostrarse ante un tribunal.
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