Alexeis Argilagos, integrante de una de las generaciones más brillantes que ha dado el voleibol cubano, falleció este sábado 1 de agosto a los 51 años en Italia, según confirmó el portal especializado VolleyTimes.
Entrenador de voleibol de Nivel II y graduado en Educación Física y Ciencias del Deporte, Argilagos representó a la selección cubana de 1995 a 2000, etapa en la que conquistó el título de la Liga Mundial de 1998 y la plata en la edición de 1999, el bronce en el Campeonato Mundial de Japón de 1998 y otro bronce en la Copa de Campeones de 1997.
En los últimos años se mantuvo activamente involucrado al vóley como entrenador y mentor de las más jóvenes generaciones, en especial de su hijo, Bryan Argilagos, “uno de los jóvenes setters (armador) más prometedores del voleibol italiano”.
Según destacó la activista Yamilka Laffita, conocida como Lara Crofs, con sus 1,99 metros de estatura Argilagos asumió el reto de desempeñar una posición que apenas comenzaba a desarrollarse en el voleibol internacional: la de líbero. No en vano muchos los recuerdan hoy como “el primer líbero” que tuvo Cuba.
“Su inteligencia táctica, entrega y capacidad defensiva lo convirtieron en una pieza fundamental de aquella selección que hizo historia”, dijo sobre un jugador “adelantado a su tiempo”.
Después de competir en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y pasar una temporada en Qatar, se trasladó a Italia, donde jugó en la Serie A2 para Salerno, Isernia, Castellana Grotte, Sora, Mantova y Segrate.
Durante más de dos décadas de vida en Italia, desarrolló una extensa carrera profesional en la que también jugó para clubes como Brolo, Asti, Cirié, Canavese y Chieri, este último donde se retiró, en la temporada 2021-2022, a la edad de 47 años.
Su legado vive especialmente en su hijo, talento pasador nacido en Italia, que ha sido internacional con las categorías juveniles y absolutas del voleibol italiano, y ha sido miembro del Perugia y, a partir de la próxima temporada, del Cuneo.
“Quienes compartieron vestuario, viajes y entrenamientos con Alexeis coinciden en describirlo como un hombre leal, sencillo, amigo de sus amigos y profundamente enamorado del voleibol”, destacó Lafita, al recalcar que su nombre permanecerá ligado para siempre a “una de las páginas más gloriosas del deporte cubano” y a la generación que llevó al voleibol masculino cubano a la élite mundial.





