Díaz-Canel dice a jóvenes norteamericanos que Cuba es más democrática que EE.UU.

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¡Un bárbaro! Díaz-Canel no se atrevería a decir lo que dijo delante de un grupo pequeño, digamos, de diez periodistas independientes cubanos, pero aprovechó ¡y de qué manera! el desconocimiento, la ignorancia y la pasividad de decenas de oyentes jóvenes norteamericanos para hacer gala de su ignorancia y descarada jeta. ¿Qué dijo? ¿No lo sabe Ud? Pues aguántese ¡que está duro!

La Cuba democrática de Díaz-Canel

En un país donde la gente se ha acostumbrado a hablar bajito para no meterse en problemas, al extremo que incluso han llegado a los EE.UU. y han escuchado a alguien hablar mal del presidente y le han pedido que hablen bajito, el puesto a dedo se apareció con una serie de declaraciones recientes que han desatado un torbellino de reacciones entre la diáspora cubana y los residentes de la isla.

Claro que, repetimos, lo que dijo, no se lo dijo a un grupo de cubanos sin nada que temerle; se lo dijo, repito, a decenas de jóvenes muy, pero muy desconectados de la realidad cubana; de esos que aún sueñan con el idilio de la Revolución cubana, cuyas búsquedas parecen limitarse a revistas y periódicos viejos, y diarios digitales de izquierda.

Allí, sentados en el piso, escucharon ellos al gobernante designado en la isla – no elegido democráticamente por el pueblo – decir que «Cuba es más democrática que los Estados Unidos». Al menos esta declaración ha sido recibida con escepticismo y críticas por parte de varios sectores de la población cubana y ha revivido el debate sobre la naturaleza del sistema político cubano; pero no, no es la única mentironga que echó el puesto a dedo sin pizca de ser recriminado o abucheado por mentiroso.

Díaz-Canel defendió una vez más la supuesta legitimidad democrática de su gobierno, argumentando que el sistema de partido único de Cuba y su enfoque en la justicia social ofrecen una verdadera forma de democracia, diferente a todas las (re)conocidas, en contraste con el sistema estadounidense que, a su juicio, favorece a las élites y está plagado de desigualdades.

Tales afirmaciones han sido recibidas con incredulidad y desaprobación por parte de muchos cubanos, tanto dentro como fuera de la isla. En respuesta a los comentarios de Díaz-Canel, algunos cubanos han expresado su frustración y descontento con lo que consideran una falta de libertades civiles y políticas en Cuba. Argumentan que la ausencia de elecciones pluripartidistas, la restricción a la prensa independiente y la represión de las voces disidentes son indicativos de un sistema que está lejos de ser democrático; por no hablar de que en Cuba, los propios dirigentes y militares forman parte de una élite reconocida casi que a la vista pública. ¿Un ejemplo? Sandro Castro, el nieto de Fidel Castro; poseedor de varios bares y restaurantes en La Habana con dinero que no se sabe de dónde salió o lo obtuvo, porque el descarriado muchachito, jamás ha tirado un chícharo en su vida, laboralmente hablando.

El tema «democrático» aludido por Díaz-Canel ha resonado particularmente entre los jóvenes cubanos y los grupos activistas, quienes han utilizado las plataformas de redes sociales para organizar respuestas y discutir sobre la naturaleza del gobierno cubano, a ver si alguno de los presentes sentados en la perorata canelista, los leen y abren los ojos.

«Aquí no hay desaparecidos ni asesinatos»

Ninguno de los más de cien jóvenes norteamericanos de la brigada Let Cuba Live que escucharon con parsimonia china la diatriba canelista, conoce probablemente quién era Diubis Laurencio, y a no dudarlo no saben qué sucedió con el remolcador 13 de marzo en julio de 1994. Bueno, para eso está Wikipedia.

Cuba no va a renunciar al socialismo

Díaz-Canel afirmó que Cuba no va a renunciar al socialismo porque el capitalismo no resuelve los problemas de la humanidad, sino que los agrava, y en el colmo de lo que pueda decirse, imaginable o no, dijo que «aquí – refiriéndose a Cuba – la mayoría de la gente tiene optimismo y comparte». ¿Comparte? ¿Qué comparte, si no hay nada que compartir?

En cuanto al optimismo, sí, claro, se ve en las oficinas del Carné de Identidad, Consultoría Jurídica y Embajadas, donde las colas son inmensas y la aglomeración de personas supera en ocasiones facilmente los miles.

No es un invento. El optimismo cubano puede verse en los más de medio millón de cubanos que se ha marchado del país desde el 2021. ¡Eso sí que es optimismo! Cruzar hasta nueve fronteras para irse a vivir a un país que culturalmente le es ajeno.

Optimistas son aquellos que, a pesar de todo, aún insisten en vender sus casas para poder irse del país, y tienen optimismo sí, mucho, porque como todos quieren irse, nadie quiere comprar nada; y el que tiene dinero no lo invierte en una propiedad que, cada día, pierde valor.

La democracia no es el multipartidismo, sino la posibilidad de las personas de «hacer uso de sus derechos».

«La gente no nos entiende cuando decimos que tenemos un solo partido, y dicen que no somos democráticos porque tenemos un solo partido. ¿Y Estados Unidos es democrático porque tiene varios partidos? ¿Eso es la democracia?»

Bueno, sí. No es perfecta la democracia estadounidense pero sin dudas sí que es democrática y todo el pueblo participa para hacer valer sus derechos. No como en Cuba, donde los que tienen derechos son los 605 de la Asamblea y los enchufados del gobierno.

¿De qué derechos habla Díaz-Canel? ¿Del que han tenido que ejercer a través de las redes sociales decenas de cubanos para ver sus casos resueltos, como esas mujeres – son unas cuantas – que solo después que han dado el berro vía Facebook han visto encarcelados a sus acosadores y violentas ex parejas que las amenazan de muerte y a quienes la justa policía no les hace nada? ¿De aquellas otras que debieron confiar en un medio independiente como El Estornudo para exponer el caso del violador sexual Fernando Bécquer, porque Cubadebate les dio literalmente el bate? ¿Qué justicia, qué derechos, si Bécquer continuó con sus prácticas y solo fue a la cárcel cuando, no el Ministerio de Justicia, si no las redes sociales expusieron su violencia y a Liz Cuesta, la esposa de Díaz-Canel se le llenó el gorro de guizazos y tuiteó «algo» que fue el detonante para revocarle la laxa sentencia de 5 años que se le había impuesto? ¿Qué derechos, si Bécquer como mínimo debió cumplir 2 años de cárcel y ya disfruta de la libertad condicional vestido de recogedor de basura en Centro Habana? ¿Qué derechos, si la gente tiene que escribir en masa a la columna Acuse de Recibo del Juventud Rebelde, para que una vez expuestos los culpables en la prensa aparezca la justicia para miles de personas que llevan años esperando una solución a sus angustias?

¿De qué justicia habla Díaz-Canel, si el régimen, lejos de condenar al policía que asesinó por la espalda al joven Diubis Laurencio el 12 de julio de 2021, sentenció a 20 años de cárcel por el presunto delito de sedición, a Fredi Beirut Matos, de 64 años, y su hija, Katia Beirut Rodríguez, de 36 años, ambos participantes en el estallido social de julio de este año y testigos del asesinato del joven.

Fredi Beirut Matos, de 64 años, y su hija, Katia Beirut Rodríguez, testigos del asesinato a traición, por la espalda, del joven cubano Diubis Laurencio, durante las protestas del 11 de julio.

De todo esto, claro, nada saben los ignorantes chicos norteamericanos del Let Cuba Live, a quienes Díaz-Canel masacró a mentiras y ellos, inocentes, debieron escucharle con atención a ver si se aburría, terminaba, y ellos podían estirar sus adoloridas ya rodillas y tobillos.

Por suerte, los cubanos de dentro y afuera, aquellos con dos dedos de frente y no ignorantes, y también la comunidad internacional han reaccionado a las afirmaciones de Díaz-Canel y han citado los cientos de informes de detenciones arbitrarias, la falta de libertad de expresión y otros problemas relacionados con los derechos humanos en Cuba; preocupaciones que han sido a menudo citadas como obstáculos para la normalización de las relaciones entre Cuba y otras naciones, incluidos los Estados Unidos, y que son las que no hacen que Cuba sea una nación democrática y se instaure un Estado de Derechos.

Las respuestas de los que saben y no son ignorantes

El portal Cibercuba Noticias recogió declaraciones de un grupo de cubanos en Facebook, que comentaron «las tonterías» dichas por Díaz-Canel; no desde la ignorancia supina de los jovenzuelos norteamericanos partidarios del modelo político cubano, sino desde la práctica de vivir y sufrir, o haber sufrido, día tras día, las maldades inherentes al modelo.

«Ese hombre tiene que parar con tanto cinismo, eso es demasiado ya. El pueblo cubano vive sumiso, tiene hambre, falta de medicamentos y muchas necesidades más y no tiene el derecho ni a protestar por sus carencias. ¿Dónde está la democracia?», se preguntó una espirituana en el muro de Facebook de CiberCuba donde se publicaron las palabras de Díaz-Canel.

«Mi hija no puede hacer uso de su derecho de salir a otro país a lo que entienda, porque no puede sacar pasaporte ya que el Ministerio de Salud la tiene ‘regulada’, es decir, condenada a permanecer en este país hasta que ellos quieran. ¿Dónde están sus derechos?, dijo y se preguntó otra.

«Por qué no se quedará mudo? Porque él y su entorno viven mejor que los multimillonarios de USA, va a expresar que aquí hay democracia y que estamos mejor que allá. Apagones, falta de agua corriente, aguas albañales corriendo como arroyos, no comida, no medicinas, hospitales sucios y carentes de recursos, no transporte público y la población emigrando hacia USA por cientos de miles y nadie viene a vivir a ‘su paraíso’, lo que demuestra que nos gobierna un ignorante de la realidad que vive el pueblo», argumentó un tercero.

«Qué desfachatez la de este hombre, debe él pensar y analizar bien sus palabras antes de hablar. La verdad que él tiene serios problemas, habrá que refrescarle la mente de lo que se ha vivido en 64 años en la isla cárcel, cuando el cubano desde que nace es adoctrinado y no tiene derecho a decidir ni a elegir», expuso otro.

«Tía Tata cuenta cuentos, es el mismo drama de hace 65 años, existen muertos, desaparecidos, desterrados, ley mordaza, si hablas del gobierno porque no estás de acuerdo con algo, te dan una paliza, te encarcelan por los años que quieran ellos, te vigilan en la puerta de tu casa y no te dejan salir, entre otras cosas más. Que se deje de tantas mentiras que ni Pinocho se las cree», dijo una cubana que afortunadamente escapó de la tortura del diario vivir en la isla, y ya reside en Miami.

«De qué derecho tú hablas si aquí no puedes decir lo que piensas porque para todo hay una ley, no puedes manifestarte pacíficamente porque te reprimen.(…) Eso es democracia a su conveniencia», dijo otra persona.

«Por eso que en Cuba no hay cemento, porque este tipo tiene una tremenda cara de concreto. Como se burla de todo el pueblo cubano así, tan tranquilo, (…)»expresó otro, que asegura que ni él mismo – Díaz-Canel – se cree lo que está diciendo.

«Lo único que saben hacer bien es mentir y tratar de seguir lavando cerebros de los tontos útiles, que los lleven a caminar por los barrios para que puedan apreciar la miseria, la insalubridad y la marginalidad de un país que se hunde en su propio estiércol», indicó otro, conocedor del drama cubano, en sus comentarios.

«Eso que habla es para exportar y lo mas jodío es que muchos en otros países le creen», subrayó otro forista.

La situación en Cuba sigue siendo un punto focal en el debate más amplio sobre la democracia y la gobernabilidad en América Latina; y mientras la dirigencia cubana se escude en hablarle solo a los ignorantes, desconocedores y entusiastas del viejo modelo, no habrá democracia en Cuba, ni libertad, ni vida digna, para los cubanos.

Tal vez todos esos jovenzuelos quieran quedarse un tiempecito en Cuba, digamos seis meses, y vivir como cubanos, con la comida de la libreta, sin pedir dólares a mami y papi en el extranjero, para que sepan de primera mano a qué sabe la sal y la pimienta.

Y claro, que en el momento más duro de la existencia, salgan con un cartel a la calle. Ahí sabrán de verdad dónde es que está y radica la democracia en Cuba; cuando reciban cuatro empujones y le arrbaten el cartel, y los metan de cabeza en una patrulla.

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