El canal prorrégimen Cuba Información utiliza declaraciones del cineasta Eduardo del Llano —quien atribuye al bloqueo el 70% de los problemas económicos de Cuba— como titular en inglés para ampliar su alcance, mientras su propio video analiza las protestas por los apagones, las nuevas sanciones de Trump contra GAESA y Sherritt, y la presión sobre Jamaica. Lo que el canal no dice es que cubainformacion.tv ha recibido más de 727.000 euros del Gobierno vasco entre 2013 y 2019, y que acusa de ser financiados por Washington a medios independientes como Cibercuba o Cubanos por el Mundo.
En Opera Mundi, que publicará la entrevista hoy miércoles a las 4pm hora de Europa en su canal oficial de Youtube, Díaz-Canel afirmó que Cuba es un "país de paz" que no ha agredido ni pretende agredir a nadie, pero que se prepara militarmente para que no haya "sorpresa ni derrota" en caso de una intervención estadounidense.
Una escena impactante y provocadora muestra a turistas extranjeros recorriendo una Habana devastada mientras reparten pequeñas ayudas a una población desesperada. La imagen refleja una crítica visual sobre la desigualdad, el turismo ético y las contradicciones de la solidaridad internacional.
Bruno Rodríguez citó una investigación del Observatorio de Medios de Cubadebate sobre más de 40 videojuegos donde aparece Cuba. Según el canciller, esa representación fija estereotipos y empuja una narrativa con desenlace “ya escrito”: intervención o derribo del Gobierno.
En una semana, Israel Rojas publicó tres textos políticos y uno personal que, leídos en orden, construyen una secuencia de trinchera, juramento, cierre y ajuste de cuentas.
La pausa del petróleo mexicano a Cuba fue presentada fuera de la Isla como un freno concreto, y dentro como una reafirmación “soberana”. El contraste muestra cómo el oficialismo cambia el centro del debate: del combustible que falta a la épica que conviene.
El mismo Estado que en Santiago de Cuba difundió falsas muertes por “alumbre” presume en La Habana de investigar penalmente a directivos de El Toque. Entre la desinformación en medio de una crisis de agua y la fabricación de enemigos mediáticos, queda al desnudo el verdadero rigor informativo oficialista.
La figura de Díaz-Canel, que nunca llegó a despertar entusiasmo genuino, parece ahora el punto de convergencia del hartazgo. La torpeza de su respuesta a la anciana no es una anécdota, sino un símbolo: en la Cuba del 2025, el poder habla sin escuchar y pretende empatía con discursos mientras el pueblo exige hechos.
En un país que aún carece de un sistema público y auditable de datos en emergencias, el periodismo —esté en Santiago o en Miami— vuelve a ocupar un rol de primera respuesta informativa. La muerte de Roberto Pedrera, con nombre y apellido, no solo corrige una estadística; señala un modo de narrar la tragedia que deja a los ciudadanos a oscuras. Y recuerda, de paso, que la verdad en Cuba rara vez entra al parte por la puerta de servicio: el pueblo empuja y la prensa la sostiene. Hoy, esa verdad se llama Roberto. Y desmiente.