La adolescente cubana Camila González Arias habría sido asesinada a golpes por su pareja en La Habana el pasado 21 de junio, según confirmó este lunes el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) tras un proceso “prolongado y difícil” de verificación del caso.
De acuerdo con la información recopilada por OGAT, la joven de 17 años había acudido a una fiesta en una piscina con su pareja, Carlos René Alfonso Gorejuria, de 29 años, y después ambos fueron a la vivienda de él, situada en La Palma, municipio de Arroyo Naranjo, donde ocurrió el crimen.
Fuentes familiares señalaron que la madre del feminicida intentó detener la agresión, también sufrió golpes y fue quien llamó a la policía.
Cuando los agentes llegaron, ya nada podía hacerse por la muchacha y su agresor fue detenido tras los hechos, aunque se desconoce su actual situación procesal.
OGAT precisó que Camila estudiaba segundo año de preuniversitario en La Habana. Vivía en Lawton, Diez de Octubre, con su abuela y su hermana de 12 años.
El reporte detalló, además, que la madre y la abuela de Camila están enfermas, por lo que ella colaboraba con los cuidados de la casa y acompañaba y protegía especialmente a su hermana menor.
Con este caso llegan a 51 los feminicidios registrados por OGAT en Cuba en lo que va de 2026, dos más que los contabilizados en todo 2025.
De igual forma, Camila es la quinta niña o adolescente incluida por OGAT entre las víctimas de violencia feminicida este año.
Antes habían sido documentados los casos de Katherine Cruz Aguilera, de 14 años; Gabriela Herrera Rodríguez, de 7; Camila Aguilera Peña, de 12; y Merlin Noay, de 17.
La organización abordó el caso dentro de un análisis más amplio sobre las relaciones entre adolescentes y hombres adultos en Cuba y las protecciones establecidas en la legislación.
OGAT también denunció la falta de acompañamiento institucional a la familia después de la muerte de Camila, así como la normalización de relaciones entre adolescentes y hombres adultos que ha existido en la isla durante décadas.
“Esa normalización convive además con brechas legales que no establecen para todas las menores de 18 años una protección penal equivalente a la prohibición del matrimonio antes de esa edad”, apuntó la plataforma feminista.





