Cuba se refugia en viejos amigos para evitar descalabro energético.

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Cuba pudiera «resolver» su drama electroenergético con la visita de Díaz-Canel a Rusia, Argelia, China y Turquía.

El mandatario cubano Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez se encuentra enfocado de a lleno en una gira por países amigos en la región asiática, y aunque aún no se han dado a conocer los beneficios de su viaje a Rusia, más allá de la inauguración de un monumento a la figura del fallecido gobernante de Cuba, Fidel Castro Ruz, lo cual objetivamente no representa nada.

Al menos de su visita a Argelia, Díaz-Canel sacó grandes provechos. Una «moratoria» a la deuda, cancelación de intereses; y también negoció apoyo al sector energético cubano, que incluyeron un monto indeterminado para la compra de petróleo y la donación de una planta de energía solar. ¿No es poca cosa, verdad?

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Sin embargo, son Rusia y China los países de los que Diazca espera sacar más provecho, sin desdeñar, claro, a la «emergente» Turquía.

Otro día hablaremos de cómo se violan los derechos humanos en esos tres últimos países mencionados. Por ahora toca hablar de «la esperanza» y los «resultados».

A todas luces Díaz-Canel, más que estrechar lazos quiere evitar un descalabro económico-energético en la Mayor de las Antillas; y si «en concreto» no ha sacado nada de Rusia, más allá de cooperación para incrementar el suministro de alimentos e insumos rusos a Cuba, al menos apoyo sí que recogió.

Én la reunión, entre el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su homólogo cubano, quedó claro la «amistad tradicional» entre dos naciones afectadas por un enemigo común y las sanciones que este – Estados Unidos – ejerce sobre Cuba. Amén de los EE.UU., Rusia enfrenta sanciones de otros países que no sancionan a Cuba debido a la guerra con Ucrania.

Reza un viejo refrán que «el enemigo de mi amigo, es mi enemigo también», y eso parece marcar las relaciones entre el Kremlin y la Plaza de la Revolución. Es decir: entre Moscú y La Habana.

Tanto Putin como el jefe de Estado cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, parecen sentirse como peces en el agua teniendo al mismo tiburón de enemigo; y eso, es obvio, puede redundar en objetivos comunes. En alianzas. En ayudas.

Esa amistad, surgida desde que la revolución de Fidel Castro en 1959 expulsara del poder al dictador Fulgencio Batista, «plantándole cara al capitalismo a 90 millas», es no poca cosa para Rusia que, eventualmente, si decidiera un día «atacar» a los EE.UU. lo puede hacer desde el Sur, y también desde su costa este.

Desde la década de 1960 hasta la de 1990, la Unión Soviética ofreció a Cuba muchas importaciones vitales: fertilizantes, equipos industriales, repuestos y, sobre todo, petróleo a cambio de azúcar. Cuando la antigua alianza se derrumbó en la década de 1990, Cuba le debía a Rusia unos 35.000 millones de dólares en deuda, el 90% de los cuales fueron perdonados por la administración de Putin en 2014.

La beligerancia cubana fue subrayada por Putin, quien elogió a Castro, y a Cuba por «defender la soberanía de [su] país natal».

«La Unión Soviética y Rusia siempre han apoyado, y continúan hasta el día de hoy, al pueblo cubano en su lucha por la independencia y la soberanía», dijo Putin.

«Siempre nos hemos opuesto a todo tipo de restricciones, embargos, bloqueos, etc. Siempre hemos apoyado a Cuba en el escenario internacional y vemos que Cuba toma la misma posición hacia Rusia», agregó.

Dmitry Medvedev, subjefe del poderoso Consejo de Seguridad de Rusia y expresidente, dijo por su parte que «‘ninguna sanción es capaz de frenar el desarrollo de Cuba y la Federación Rusa» cuando se reunió con el líder cubano el lunes.

Queda pendiente saber a qué desarrollo cubano se refería Medvedev, pero es claro que contar con el apoyo de Rusia es como haber sacado del viaje varios millones de dólares.

Según indicó el entonces viceprimer ministro de Rusia, Yuri Borisov, durante una visita a la isla en el año 2019, el comercio entre Cuba y Rusia era de unos 500 millones de dólares en 2019.

Lo que se sabe del encuentro, quedó resumido en varios tuits de la Presidencia de Cuba.

Ahora Díaz-Canel está listo para viajar a Turquía y China.

Díaz-Canel se vestirá de «turco», pero le sacará dólares a Erdogan

Cuba y Turquía mantienen una relación bilateral creciente en una variedad de campos que incluyen agricultura, construcción, infraestructura, energía, salud y turismo.

Según datos oficiales, el comercio bilateral entre los dos países superó los 50 millones de dólares en 2019; pero probablemente Díaz-Canel pida más. Y pida «crédito».

Eso lo ha tenido claro el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, cuando recibió hoy miércoles a su homólogo cubano, Miguel Díaz-Canel, en la capital, Ankara.

Apoyo, frente el embargo impuesto por Estados Unidos a la nación latinoamericana recibirá sin dudas. Turquía, tradicionalmente se ha opuesto a todas las sanciones contra Cuba.

Indirectamente ambas naciones se vieron en «el medio» del conflicto durante la Guerra Fría, cuando las tensiones entre la Unión Soviética y los Estados Unidos casi desembocaron en un conflicto nuclear.

Después de un enfrentamiento de trece días entre las superpotencias, la Unión Soviética acordó retirar sus misiles de Cuba; a cambio, EE. UU. se comprometió públicamente a no invadir Cuba y, en forma confidencial, acordó retirar los misiles nucleares que tenía en Turquía.

Se espera que ambos líderes discutan los pasos para mejorar la cooperación bilateral, cuyas relaciones diplomáticas se establecieron en 1952. 27 años después, Turquía abría su primera embajada en La Habana.

Sin embargo, no fue hasta 2015 en que tuvo lugar la primera visita de un presidente turco a Cuba. Un año después, Turkish Airlines, la aerolínea bandera turca inició sus vuelos directos a Cuba.

La amistad entre ambas naciones se ha fortalecido enormemente en los últimos años, y Díaz-Canel puede sacarle rédito, aprovechándose de señalar al mismo enemigo que tiene en común con Rusia: los Estados Unidos.

A cambio de mantener el pulseo que ha embarcado al pueblo cubano durante 63 años, Díaz-Canel de seguro pedirá ayuda, en el plano de la cooperación energética.

Actualmente, Karpowership, uno de los operadores más grandes del mundo de plantas de energía montadas en barcos y parte de Karadeniz Holding con sede en Turquía, opera cinco barcos generadores de electricidad frente a las costas cubanas.

Cada uno de ellos aporta 100 MW al destartalado Sistema Electroenérgetico Nacional; pero mantenerlos frente a las costas cubanas no es gratis, y es aquí donde Díaz-Canel seguramente intentará ser más hábil.

Explotará, a no dudarlo, el asedio del embargo de EE. UU., conociendo que Ankara no solo ha expresado recurrentemente su oposición a todas las sanciones contra Cuba, sino que es uno de los países que está a favor de poner fin al embargo impuesto por Estados Unidos a la isla.

Es evidente que, si el más pobre de todos, Argelia, le regaló una central solar, Turquía puede regalarle otra; o «construirle» par de barcos y regalárselos.

Lo que saque Díaz-Canel – entiéndase Cuba – de Rusia es aún un misterio, y en plata, parece poco. Pero ojo, de China posiblemente saque más que lo que logró arrancarle a Argelia y logre arrancarle a Turquía sumados ambos.

A no dudarlo Díaz-Canel quiere que el pueblo no se le sofoque, y para ello la visita «eléctrica» a Argelia, Rusia, China y Turquía, le viene de perilla.

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