Cuba 2021: El «ordenamiento» que desordenó (más) a un país (I)

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La fallida Tarea Ordenamiento, además de revelar y desatar la inflación monetaria en Cuba, ha aguzado el rol parasitario del Estado respecto a la comunidad cubana del exilio

CUC ha muerto, viva el CUC

Cuba amaneció el 1ro. de enero de 2021 con la muerte del CUC y el regreso del dólar estadounidense y otras divisas fuertes, unificadas bajo las siglas MLC (Monedas Libremente Convertibles).

Una vuelta de tuerca a las vidas de los nacionales que ya se anunciaba pero muy pocos predecían que sucediera durante el cambio de año. Unos la ubicaban en noviembre o diciembre de 2020, otros en la transición de enero a febrero o hasta de febrero a marzo. Y sucedió casi sorpresivamente en el cambio de década.

Con la bautizada Tarea Ordenamiento, el gobierno cubano quería decir ¡Basta! a la maltrecha economía del país, fruto sobre todo de varias décadas de malas decisiones estatales —como el desmantelamiento de la infraestructura azucarera a inicios del siglo XXI— y apuestas desorbitantes a “revoluciones dentro de la Revolución” como la descomunal Batalla de Ideas, cuyos costos multimillonarios no deben haber dejado trazas concretas en los libros del Estado. Y quería echar a andar.

La estrategia que ordenaría seis décadas de desorden planteaba cuatro líneas tácticas fundamentales: la unificación monetaria y del tipo de cambio, la eliminación gradual de subsidios excesivos, y una reforma en los ingresos.

Según Miguel Díaz-Canel Bermúdez dijera el 10 de diciembre de 2021, esta nueva ofensiva revolucionaria o batalla económica pondría “al país en mejores condiciones para llevar a cabo las transformaciones que demanda la actualización de nuestro modelo económico y social, sobre la base de garantizar a todos los cubanos la mayor igualdad de oportunidades, derechos y justicia social, la cual será posible, no mediante el igualitarismo, sino promoviendo el interés y la motivación por el trabajo”.    

La Tarea Ordenamiento desordenó el cambio monetario

Sin embargo, según apunta el especialista Mauricio de Miranda Parrondo en su artículo La “Tarea Ordenamiento” y las distorsiones cambiarias —publicado  por el Cuba Capacity Building Project de la Columbia Law School el 29 de octubre de 2021—, este proyecto “en realidad solo se trató de una unificación cambiaria mediante una devaluación del tipo de cambio oficial del peso cubano respecto al dólar estadounidense en 2300%, estableciendo como nueva paridad la que ya existía en las CADECA antes de la crisis económica que la pandemia agudizó, es decir, 24 pesos cubanos por un dólar estadounidense.”

Miranda Parrondo apunta en su artículo que esta medida fue “adoptada a destiempo y quizás en el peor momento posible porque ocurre cuando existe una menor oferta de divisas por el cierre del turismo internacional causado por la pandemia, estuvo precedida por anuncio de la apertura de tiendas a las que el público podría acceder si dispone de depósitos bancarios en monedas libremente convertibles.

Si bien el dólar o las demás divisas que acepta el Banco Central de Cuba no circulan en efectivo, funcionan como medios de pago como depósitos a la vista y, en rigor, son parte de la oferta monetaria. Y como quiera que no se convierten a pesos cubanos, funcionan como una moneda adicional. En estas condiciones, se ha producido una nueva redolarización parcial de la economía”.

El cambio oficial de 24×1 es poco más que una mera alucinación, prevaleciendo el cambio “informal” que fluctúa diariamente, con tasas cientos de veces superior para diferentes monedas como el euro (sobre los 90.00 pesos cubanos por 1), el dólar (sobre los 80.00 pesos por 1) y el MLC en tarjetas magnéticas (sobre los 75 pesos por 1).

La decisión gubernamental casi inexplicable e injustificable de no facilitar la venta de estas divisas a los cubanos en las filiales de CADECA, como sí sucedió en los años noventa luego de la despenalización del dólar, ha cargado por completo a la esfera clandestina y alternativa esta responsabilidad, a la que se recurre para compensar un poco el “apartheid” monetario a que se ha condenado a todos los cubanos que no pueden acceder a estas monedas desde fuentes externas, fundamentalmente los familiares.

La vida de los cubanos entre colas y coronavirus

La fallida Tarea Ordenamiento, además de revelar y desatar la inflación monetaria en Cuba, ha aguzado el rol parasitario del Estado respecto a la comunidad cubana del exilio, nutrido en gran medida por los “gusanos” que Fidel Castro dijo no querer ni necesitar y que expulsó a millares de Cuba durante las crisis del Mariel en 1980 y la de los balseros que no acaba, aunque se señale su punto crítico en 1994.

Los más de mil cubanos repatriados por las autoridades estadounidenses lo prueban fehacientemente.

balseros desmienten la prosperidad de Díaz-Canel
Balseros cubanos fueron detenidos a una milla de Dania Beach (Cortesía: USCGS)

Ha generado también colas inmensas y desordenadas, en medio de los estragos del coronavirus, para adquirir tanto los escasos productos “de primera necesidad” dispensados con fuerte racionamiento en tiendas aún en MN —como el pollo, devenido carne casi única en la dieta cubana, desodorantes, champús, cigarrillos, cremas, colonias, detergentes líquidos y en polvo, picadillos, salchichas más conocidas como “perritos”—, como en las habilitadas para manejar el MLC, con un poco de más de productos y menos racionamiento.

A los precios de establecimientos, sobre todo gastronómicos, les han crecido ceros hacia la derecha, y las ofertas se han reducido.

Más salario, más pobreza

El Decreto Ley No. 17 del 24 de noviembre de 2020 –publicado en la Gaceta Oficial de la República de Cuba No. 68 Extraordinaria– planteó entonces que el aumento del salario mínimo debía estar “en correspondencia con el costo de la canasta de bienes y servicios que satisfaga los requerimientos nutricionales mínimos del trabajador y su familia”. La Resolución 29 adjunta estableció un rango de 1 910.00 CUP a 8 645.00 CUP por una jornada de trabajo de 40 horas semanales y de 2 100.00 a 9 510.00 por una de 44 horas.

Los significativos incrementos de estas cifras causaron una pasajera alegría en los cubanos, que vieron derrumbarse las esperanzas de mínima prosperidad cuando se anunciaron los aumentos en todos los precios, incluidas las tarifas de los servicios básicos.

Foto Diario de Cuba

Surgió un nuevo y triste aforismo, ampliamente difundido en las redes sociales en varias versiones: “Cuba es el único país donde al subirte el salario eres más pobre”.

Todo el 2021 ha demostrado la veracidad. Las diarias y multitudinarias colas de más de 8 horas, donde se vende la posición, los tickets y los pre-tickets, lo confirman minuto a minuto.

El gobierno cubano reconoce que fracasó y trata de recoger los pedazos

A menos de un año de aplicar esta estrategia, planificada desde una década antes, el gobierno tuvo que declarar tácitamente su fracaso.

El primer signo fue la destitución del principal responsable ejecutivo de la estrategia, Marino Murillo, tristemente célebre desde inicios de año entre los cubanos por sus despóticas intervenciones televisivas y continuas contradicciones y rectificaciones sobre la marcha.

El Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz, declaró en un reciente informe de rendición de cuentas a la Asamblea Nacional que la Tarea “no se ha logrado en su totalidad”, siendo necesario “rectificar y adoptar nuevas decisiones sobre varios elementos de su diseño inicial”.

Sin revelar cuáles serán las modificaciones, solo mencionó que existe un cronograma con 33 actividades que debían ejecutarse entre noviembre de 2021 y febrero de 2022, aunque no se tenga aún ninguna noticia de ninguna variación apreciable.    

Marrero aceptó lo evidente desde casi inicios de año: no se otorgó al peso cubano “el papel que le corresponde como centro del sistema financiero”, ni se ha eliminado la dualidad monetaria, ni se han transformado los ingresos de la población para eliminar gradualmente los subsidios excesivos y las gratuidades. Solo han aumentado las colas, los precios, las escaseces

Foto tomada de Cubacute

 Señaló como principales problemas para el éxito de la Tarea “el establecimiento de precios excesivos por los actores económicos; falta de correspondencia entre estos y los niveles de calidad de los productos o servicios; insuficiencias en el sistema empresarial estatal y otras formas productivas presentes desde el escenario anterior y tendencias a elevar los precios para paliar las mismas; así como insatisfacciones con los nuevos salarios o ingresos y las modificaciones en las formas de pago”.

Dicho menos amablemente: la inflación no tiene límites visibles aún, el aparato económico gubernamental es completamente incapaz de satisfacer cualquier mínima demanda de los consumidores, y los salarios no dan ni para sobrevivir el mes.

El funcionario previó que el Producto Interior Bruto del país creciera alrededor de un 2%, luego de que cayera un 10% en 2020. Las predicciones oficiales del 6% hechas en mayo pasado no se cumplieron, y ni siquiera las del 2,2% emitidas en octubre.

Para 2022 se espera crecer a un 4%, algo que, incluso cumpliéndose, implica la permanencia de la escasez de bienes esenciales y las continuas dificultades para pagar a los acreedores internacionales de la inconmensurable deuda externa cubana. Las cifras tan débiles son elocuentes hasta para el más desconocedor de las complejidades de la economía.

Según reza una campaña oficial que abunda en las vallas del país: Cuba Vive, pero no gracias al gobierno y sus tareas. Cuba sobrevive, Cuba naufraga, Cuba se ahoga. El futuro es difuso… 2022 no promete mucho si el país sigue por los rumbos que va.

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