Inversor inoperante deja el banco de 23 y J atendiendo a 30 personas en una semana, 25 de ellas coleros

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«Todo es peor; han trabajado 3 horas en una semana y atendido a 30 personas, de las cuales 25 eran coleros». Así resumió un cliente identificado en Facebook como Maikel RodRem (Maikel Rodríguez Remedios) lo que ha pasado en el banco de 23 y J, en el Vedado habanero, desde que le instalaron un inversor eléctrico a finales del mes de octubre.

El equipo, que según RodRem está puesto desde el viernes 30 de octubre, se colocó para que la sucursal pudiera seguir funcionando durante los apagones. Según el denunciante, pasó lo contrario. En el momento en que escribió su publicación el banco tenía corriente, pero no podía atender al público porque el inversor estaba fallando. «La solución es parte del problema», escribió.

RodRem cerró su denuncia con una frase que resume el hartazgo de muchos clientes: el dinero que se gana en Cuba, dijo, es para «los coleros y la dictadura comunista».

Cables robados y servidores caídos

En la misma publicación, otro usuario contó problemas parecidos en otras sucursales de la capital. En la de 44 y 41, aseguró, se robaron los cables de los paneles solares, y en la de 29 los clientes chocan una y otra vez con un servidor que no funciona.

El cuadro se repite en otros puntos de La Habana. El 31 de octubre, una sucursal del Banco Metropolitano en Prado y Ánimas atendió solo a 25 clientes en siete horas de jornada, según otro reporte del mismo medio. En la de 23 y Malecón, la gente denunció que se pagaban 1.000 pesos a un intermediario para conseguir diez turnos diarios.

Los coleros, el negocio de la espera

La presencia de coleros, personas que marcan en la cola para luego vender el puesto, se ha vuelto parte del paisaje de los bancos cubanos, donde sacar efectivo puede llevar un día entero. Con los cajeros vacíos y las sucursales sin corriente, la escena de jubilados esperando horas sentados en el suelo se ha repetido en otras oficinas del país, mientras quienes pagan al colero son los que consiguen entrar. En 23 y J, según la cuenta de RodRem, cinco de cada seis personas atendidas en toda una semana fueron coleros.

Fuentes:

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