La trágica muerte de Franklin Greenup Bell, un joven padre de Santiago de Cuba, ha generado una enorme conmoción en redes sociales, donde cientos de personas lo han recordado como un ser humano “excepcional”.
Ingeniero en Automática devenido emprendedor, el muchacho, que falleció con apenas 31 años, estudió en el Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas Antonio Maceo Grajales, donde forjó amistades que lo acompañaron toda la vida.
Según destacó el reportero santiaguero Yosmany Mayeta, Franklin se vinculó al emprendimiento a través de su negocio Repostería Caera.
Si bien hasta el momento no ha trascendido la causa de su temprana muerte, un conocido dejó entrever que habría fallecido de un enfermedad ya que en “los últimos meses” habría estado librando su “batalla final”.
No pocos mensajes han resumido la calidad humana de un joven a quien le sobreviven sus padres, su esposa y dos hijos pequeños.
Su cuñada, Lanetsi Lassalle, expresó en Facebook: “EPD, mi vida. La vida es muy cruel. Dios le dé mucha fuerza a mi hermana para que puedas seguir mi amor cuidando de mis sobrinos. Dios le dé descanso eterno y paz a su alma. Fuerzas para sus padres. Dios lo tenga en la gloria”.
Andres Mesa, que se identificó como su suegro, escribió con “el corazón destrozado”: “Qué dolor tan fuerte, mijo. Hace 8 días me dijiste: ‘Suegro, ven rápido para que me hagas una sopa’ y no me dio tiempo porque tu partida de este mundo fue tan rápida. Siempre estarás en lo mas profundo de mi corazón como el hijo, padre, esposo, amigo y yerno más excepcional. DEP, mijo, y ve tranquilo, que yo mientras viva a tus hijos no le faltará nada”.
“Para mí fue una gran dicha conocerte y que luego formaras parte de nuestra familia. Espero que algún día les pueda contar a tus hijos, que son mis nietos también, el gran ser humano que fuiste”, comentó otro de sus seres queridos, Carlos Martí.
Asimismo, Adonis Savigne Mesa calificó a Franklin como una persona alegre, bromista y querida, cuya ausencia deja numerosas preguntas y un dolor difícil de aceptar.
Irenita Mar Sua lamentó lo injusto que es que “un muchacho tan joven y con tanto por hacer se nos vaya de este mundo”. “Te recuerdo de la carrera de Automática y, aunque nunca hablamos tanto, sé que eras un chico muy carismático y alegre. Encima luego a la distancia vi cuánto creciste, haciéndote ingeniero, luego tus propios negocios para salir adelante, sacando adelante a tu familia en medio de la situación del país, que se caía a cachos. Qué valiente y qué grande siempre fuiste”.
“¡Ay, amigo mío, qué dolor tan grande dejas en nuestros corazones! Nuestro querido Papichuli, como cariñosamente te decíamos, el maestro de la repostería, un grande de los que dejan huellas imborrables”, apuntó otra amiga.

