Pollito Tropical terminó pidiendo disculpas después de que unas declaraciones suyas sobre la depresión comenzaran a circular en redes sociales y provocaran críticas por la manera en que abordó un tema mucho más complejo que simplemente sentirse triste o desmotivado.
La polémica comenzó con una entrevista previa en la que el influencer cubano, cuyo nombre real es Randy Álvarez, calificó como “lo más estúpido que escucho hoy en día” el hecho de “entrar en una depresión”. “¿Depresión de qué si tienes salud? Si no tienes nada que hacer, levántate y ve a correr, a la playa, camina”, expresó durante la conversación.
El fragmento no tardó en generar rechazo entre usuarios que consideraron que sus palabras reducían un problema de salud mental a una cuestión de actitud, ejercicio o tiempo libre.
Pollito Tropical asegura que sus palabras fueron sacadas de contexto
Después de las críticas, Pollito publicó otro video para explicar lo ocurrido y pedir disculpas a quienes se sintieron afectados. “Yo quiero pasar por aquí por última vez para pedir disculpas a esas personas que se sintieron ofendidas por un mensaje positivo que quise dar”, comenzó diciendo.
Según el creador de contenido, parte del problema estuvo en la forma brusca en que expresó su opinión y reconoció que quizás no utilizó “las palabras correctas”. También defendió que su intención original era animar a las personas a buscar maneras de salir adelante y no desacreditar a quienes atraviesan una depresión.
Pollito, uno de los influencers cubanos con mayor presencia en las redes sociales, suele hablar con bastante franqueza sobre sus experiencias personales, sus éxitos y los momentos difíciles que ha vivido antes de alcanzar la popularidad.
De hecho, recientemente recordó que llegó a limpiar baños y mantener varios trabajos antes de poder vivir de las redes. Esta vez, sin embargo, la explicación incluyó una revelación que no había hecho durante el fragmento que desató la controversia.
“Sí pasé por ahí”: Pollito habla de uno de sus momentos más difíciles
Ante quienes aseguraban que hablaba de la depresión sin haber atravesado una experiencia similar, el influencer respondió: “Están diciendo que yo no he pasado por ahí. Sí pasé por ahí”.
Pollito explicó que vivió “un momento bajo” que describió como particularmente duro y aseguró que consiguió salir adelante después de buscar apoyo. “Tuve la capacidad para pedir ayuda y salirme de ahí porque fue muy feo”, confesó.
No ofreció detalles sobre esa etapa ni afirmó públicamente, al menos en sus declaraciones compartidas ahora, haber recibido un diagnóstico clínico concreto. Por ello, no puede asegurarse que el episodio al que se refiere correspondiera médicamente a un trastorno depresivo.
Su mensaje posterior sí incorporó una recomendación que estuvo ausente en las declaraciones que originaron la polémica: pedir ayuda cuando una persona siente que no puede manejar sola lo que está atravesando.
“En ese momento que todo es negro y que tú puedes pensar las cosas más negativas en tu vida, siempre busca ayuda”, afirmó. El debate sobre salud mental entre figuras públicas y creadores digitales no es nuevo. En agosto, por ejemplo, una crisis protagonizada en directo por Pérez Hilton volvió a poner el tema sobre la mesa entre el público cubano.
La depresión no es simplemente “estar triste”
La Organización Mundial de la Salud explica que la depresión es un trastorno mental diferente de las variaciones normales del estado de ánimo. Puede involucrar pérdida de interés o placer, dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño y del apetito, cansancio, desesperanza y otros síntomas que persisten durante periodos prolongados.
La actividad física, mantener rutinas y permanecer conectado con otras personas pueden formar parte del autocuidado y resultar beneficiosos, pero no sustituyen por sí solos la atención necesaria en todos los casos. Existen tratamientos psicológicos eficaces y, dependiendo de la gravedad y las circunstancias de cada paciente, también pueden utilizarse medicamentos.
Pollito terminó su explicación reiterando que lamentaba la manera en que se expresó, incluso si mantiene que su intención inicial había sido positiva. “Discúlpame por haber dicho las cosas tan fuerte que te hayas sentido ofendido”, concluyó.

