El influencer cubano Bryan Batista, conocido en las redes sociales como Soy Vaquero o simplemente “El Vaquero”, finalmente explicó el problema de salud que lo llevó recientemente a recibir atención de urgencia en un hospital de Florida.
Batista aseguró que sufrió una infección en la garganta después de exponerse reiteradamente al polvo, aserrín y residuos de los caballos mientras limpiaba los establos de su rancho sin utilizar mascarilla, guantes u otros medios de protección.
La explicación llega pocos días después de que el creador de contenido apareciera hospitalizado junto a su madre, unas imágenes que preocuparon a sus seguidores debido a que inicialmente no explicó qué le había sucedido.
Batista contó ahora en Facebook que comenzó a presentar una inflamación en el cuello que inicialmente relacionaron con un incidente ocurrido días antes con un toro. Sin embargo, posteriormente descubrió que el animal aparentemente no tenía relación con el cuadro que lo llevó a urgencias.
Según relató, padeció fiebre elevada, aumento de la presión, adormecimiento en las manos y sensación de tener los oídos tapados, síntomas que calificó como algo que nunca antes había experimentado. El influencer considera que la infección estuvo relacionada con sus nuevas labores en el campo y, específicamente, con haber limpiado los establos sin protegerse adecuadamente de las partículas que permanecen suspendidas en el aire.
“Una cosa más para aprender de la vida del rancho”, resumió Batista al referirse al episodio, que parece haber quedado como una nueva lección dentro de su transformación de influencer urbano a propietario de una finca.
Los riesgos de trabajar entre caballos y establos sin protección
Aunque no se ha hecho público un informe médico que establezca específicamente cuál fue el agente responsable de la infección de Batista, los riesgos respiratorios descritos por el cubano coinciden con peligros conocidos en este tipo de ambientes.
El Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH) ha advertido que el polvo presente en los establos de caballos puede contener aserrín, bacterias, moho, caspa de animales y otras partículas capaces de afectar las vías respiratorias. Por ello, organismos especializados recomiendan medidas destinadas a reducir la inhalación de ese material, incluido el empleo adecuado de protección respiratoria cuando existe una exposición significativa.
El propio Batista reconoció que realizaba sus labores sin mascarilla ni guantes y señaló que había estado respirando repetidamente el material generado mientras limpiaba los establos. No obstante, su conclusión sobre el origen exacto del problema debe entenderse como el relato ofrecido por él y no como un diagnóstico médico divulgado públicamente.
Bryan Batista cambió Miami por un rancho en Sarasota
El episodio ocurre apenas unos meses después de que Bryan Batista decidiera transformar por completo su estilo de vida. En junio pasado abandonó Miami para establecerse en un rancho de aproximadamente 5.2 acres en Sarasota, Florida, donde comenzó a criar animales y aprender actividades vinculadas con la vida ganadera.
La decisión convirtió en realidad el personaje de “El Vaquero” que desde hacía tiempo utilizaba en sus plataformas digitales. Desde entonces, sus publicaciones muestran caballos, vacas, labores de mantenimiento y su entrenamiento en actividades como el roping.
La nueva etapa contrasta con la exposición mediática que alcanzó anteriormente gracias a sus videos familiares, entre ellos el peculiar gesto de tatuarse el rostro de su suegro estadounidense, y posteriormente con su participación en El Rancho de Destino.
Su paso por ese reality estuvo marcado por varios episodios polémicos. En enero, un enfrentamiento terminó con un pastel lanzado directamente contra el rostro de El Vaquero, y pocos días después Batista terminó fuera de la competencia tras nuevas confrontaciones.
Ahora, lejos de las cámaras del reality, el cubano continúa documentando su adaptación a una vida mucho más cercana al campo. El reciente paso por el hospital, según admitió él mismo, le dejó además una enseñanza bastante concreta: trabajar como un “vaquero de verdad” también implica tomar precauciones que hasta ahora había pasado por alto.





