Angustia en el Doral por acontecimientos tras terremotos. Los venezolanos se unen para ayudar

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Mientras la comunidad venezolana en el sur de Florida se organiza para enviar ayuda y espera noticias de sus familiares, Cuba ofrece respaldo con su personal médico diezmado.

A miles de kilómetros de Caracas, la comunidad venezolana del sur de Florida vivió la noche del miércoles pegada al teléfono, intentando confirmar que sus familiares estuvieran a salvo tras los dos terremotos que sacudieron su país. Mientras la incertidumbre se multiplicaba en grupos de WhatsApp y redes sociales, en la propia Venezuela el gobierno cubano ofrecía su respaldo a través del personal médico, en un gesto que llega justo cuando la histórica alianza entre La Habana y Caracas atraviesa uno de sus momentos de mayor debilitamiento en décadas.

La angustia se vive a través de las redes

Para buena parte de la diáspora venezolana en el sur de Florida, la noche del terremoto transcurrió entre la desesperación y la solidaridad digital. «Nos estamos informando entre los mismos venezolanos. Lo que he visto ha sido por Instagram, por X y por grupos de WhatsApp. Nos enviamos fotos, videos y mensajes para saber cómo está cada uno. Información oficial, muy poca», relató Stephanie Cardona, residente de Caracas que se encontraba junto a su hijo en la Plaza Los Palos Grandes cuando comenzó el primer sismo. Cardona describió el momento como un instante de pánico: sintió el movimiento, intentó preguntarles a los niños si también lo percibían y, cuando llegó el segundo y más fuerte temblor, no pudo contener el llanto mientras rezaba con su hijo en brazos.

Historias similares se repitieron entre quienes, desde Doral, Weston o Miami, intentaban localizar a sus seres queridos. La falta de señal telefónica estable en varias zonas de Venezuela agravó la angustia de una comunidad que, según cifras oficiales, suma más de 7,7 millones de personas que han salido del país en la última década, una buena parte de ellas asentada en el sur de Florida.

Más allá de la espera por noticias, la comunidad venezolana en Miami no tardó en organizarse. Apenas horas después del terremoto, grupos comunitarios comenzaron a recolectar insumos médicos y de primeros auxilios con destino a Caracas y otras zonas afectadas. Antonio Rivero, exdirector nacional de Protección Civil en Venezuela y ahora referente para parte de la diáspora en el sur de Florida, señaló que las primeras horas posteriores al desastre son cruciales para evaluar con precisión las necesidades más urgentes de la población afectada, antes de definir qué tipo de ayuda enviar y por qué canales.

La rapidez de esta respuesta comunitaria contrasta con la lentitud de la información oficial que llegaba desde Venezuela en las primeras horas, y refleja un patrón ya conocido entre la diáspora: ante la incertidumbre, la propia comunidad termina articulando redes de apoyo que muchas veces se adelantan a la respuesta institucional.

Cuba ofrece respaldo desde una posición debilitada

Mientras la diáspora se movilizaba desde el exterior, en Venezuela el gobierno cubano hizo pública su reacción. El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, expresó a través de su cuenta en X «profundas condolencias y solidaridad al Gobierno y al pueblo hermano de la República Bolivariana de Venezuela, por la pérdida de vidas y daños ocasionados por el sismo». El funcionario aseguró además que el personal médico cubano desplegado en el país está «completamente movilizado» para atender a los ciudadanos afectados por los terremotos.

El gesto, sin embargo, llega en un momento de fragilidad histórica para la cooperación médica cubana en Venezuela. Hasta finales de 2025, alrededor de 13.000 trabajadores de la salud cubanos permanecían en territorio venezolano como parte de la misión médica más grande desplegada por La Habana en el extranjero, heredera del programa Barrio Adentro creado por Hugo Chávez en 2003. En los últimos meses, sin embargo, la presión de Washington contra estas misiones médicas —que la administración Trump considera una forma de explotación laboral— ha acelerado el repliegue de especialistas cubanos en pediatría, ginecología, traumatología y otras áreas, golpeando además una de las principales fuentes de ingresos del gobierno cubano.

La oferta de apoyo médico cubano se da, además, en un contexto político radicalmente distinto al de años anteriores. La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero de este año representó un golpe directo a una de las relaciones más estrechas de la región: durante más de dos décadas, Venezuela sostuvo a Cuba con envíos de petróleo a cambio de miles de asesores cubanos en salud, inteligencia y economía. Esa dependencia llevó a que, durante años, fuera habitual encontrar médicos cubanos atendiendo en los barrios más humildes de Caracas, una presencia que ahora se repliega de forma acelerada.

Con Maduro detenido en Estados Unidos y un gobierno interino que ha estrechado lazos con Washington, la solidaridad expresada por La Habana adquiere un significado distinto al de antaño: ya no es el respaldo de un socio estratégico en plena fortaleza, sino el gesto de un aliado que observa, con cautela, cómo se reordena el mapa de poder en un país del que dependió por años para su propia supervivencia económica.

FUENTES UTILIZADAS

  • Telemundo Miami (51)
  • Univision Miami
  • teleSUR
  • CNN en Español

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