El equipo de Mel Fisher Shipwreck Expeditions realizó un hallazgo notable en los Cayos de Florida al recuperar una barra de plata de 22 libras del famoso naufragio de la Atocha. El descubrimiento se produjo el jueves, según el video.
Era casi las 7 de la noche y estaban haciendo su última inmersión del día. El detector de metales marcó una señal profunda y sólida. El capitán Drake Nicholas bajó, golpeó el objeto con un cuchillo y vio las marcas. «No lo podía creer en ese momento», dijo. Tenía razón en dudarlo — lo que tenía en las manos era una barra de plata del galeón Atocha, que naufragó frente a los Cayos de Florida hace 400 años rumbo a España. Era el primer hallazgo significativo del legendario barco en casi tres décadas.
El capitán Drake Nicholas y el buzo principal Blake Baker formaban parte de la tripulación del DARE, el barco de salvamento de Mel Fisher’s Shipwreck Expeditions, cuando el detector de metales indicó una señal más profunda que las habituales. Llevaban dos semanas en el agua. Era su última inmersión de la jornada.
Nicholas descendió al fondo. Al golpear el objeto con un cuchillo y examinar la superficie, encontró las marcas características de una barra de plata auténtica. «No lo podía creer en ese momento», declaró a WPLG Local 10. Cuando subió con la barra entre las manos, el equipo del DARE celebró como si hubiera ganado algo — porque había ganado algo. Una barra de plata de 22 libras, cubierta de más de 400 años de incrustaciones marinas, extraída del fondo del mar frente a los Cayos de Florida.
Sean Browne, portavoz de Mel Fisher’s Shipwreck Expeditions, confirmó que la pieza está valorada en aproximadamente $100,000 y que, a diferencia de otros tesoros recuperados que se dividen entre los inversores y la familia Fisher, esta barra se mantendrá intacta como objeto histórico. Será trasladada a un laboratorio en Key West para su limpieza y análisis.
Qué es el Atocha y por qué importa tanto
El Nuestra Señora de Atocha era un galeón español que formaba parte de una flota de 28 barcos que zarpó de La Habana en septiembre del año 1622 cargado con el tesoro del Nuevo Mundo. Llevaba 901 barras de plata, 161 piezas de oro, 255 libras de esmeraldas colombianas y toneladas de cobre, tabaco cubano e índigo, entre otros bienes. El valor estimado del cargamento en dinero actual ronda los 500 millones de dólares — y eso sin contar lo que viajaba sin declarar para evadir impuestos a la Corona española.
Un huracán devastador lo sorprendió poco después de salir de La Habana y lo hundió entre Cayo Hueso y los Dry Tortugas, en aguas poco profundas pero de fondo tormentoso. De los 265 pasajeros y tripulantes, solo sobrevivieron cinco. España intentó recuperar el tesoro casi de inmediato, pero otro huracán en octubre dispersó y enterró los restos bajo la arena. Después de años de búsqueda fallida, la Corona española perdió el rastro para siempre.
Mel Fisher y 16 años de obsesión
La historia moderna del Atocha empieza con Mel Fisher, un buceador californiano que se instaló en Key West en los años 60 con una idea fija: encontrar el galeón. Fisher pasó 16 años buscando con su empresa, Treasure Salvors. Durante ese tiempo perdió a su hijo Dirk y a su nuera en un accidente de buceo durante las operaciones de búsqueda.
El 20 de julio de 1985, el hijo menor de Fisher, Kane, localizó el yacimiento principal. Mel Fisher pronunció la frase que llevaría repitiendo cada mañana desde hacía 16 años: «Today’s the day.» Ese día lo fue. El hallazgo incluyó más de 40 toneladas de plata y oro, miles de esmeraldas y miles de artefactos del siglo XVII perfectamente preservados. Fue el mayor tesoro submarino jamás recuperado. Fisher ganó la batalla legal contra el gobierno federal y estatal de Florida por los derechos sobre el tesoro, y murió en 1998 como una leyenda de la exploración submarina.
Casi 30 años después, el Atocha sigue dando historias para contar
La empresa que Fisher fundó sigue operando en los Cayos. Y sigue encontrando cosas — aunque con menos frecuencia. La barra de plata del jueves es el primer hallazgo significativo en casi 30 años, lo que la convierte en un evento extraordinario incluso para un equipo acostumbrado a buscar tesoros del siglo XVII.
Los expertos estiman que entre el 20% y el 40% del cargamento original del Atocha sigue en el fondo del mar, disperso por los corrientes y enterrado bajo el sedimento. El Mel Fisher Maritime Museum en Key West exhibe parte del tesoro recuperado en 1985. La barra recién hallada podría unirse a esa colección — o quedarse en manos privadas. Por ahora, está en un laboratorio, siendo limpiada capa por capa, devolviendo a la luz lo que salió de La Habana hace cuatro siglos y nunca llegó a España.


















