Miami ya no es solo la ciudad del cortadito. Es una capital del café. Quedó sexta entre las mejores ciudades para el café en EE.UU. y el cafecito cubano tiene mucho que ver
La revista Food & Wine publicó su lista Global Tastemakers Awards 2026 con las mejores ciudades para el café en Estados Unidos, y Miami aseguró el sexto lugar, por encima de Honolulu, San Francisco, Boston y San Juan.
El reconocimiento llega para una ciudad que durante generaciones construyó su identidad cafetera alrededor de la ventanita y el cafecito cubano, y que en los últimos años ha sumado a esa base cultural una escena de café de especialidad que ya compite con cualquier ciudad del país.
Del cortadito al grano de origen único
Miami siempre tuvo café. Lo que cambió es el café que tiene. Durante décadas, la cultura cafetera de la ciudad fue inseparable de la herencia cubana: el cafecito azucarado servido en vasito de cartón, el cortadito de la mañana, la colada compartida en la acera. Ese ADN no desapareció, pero se expandió.
Food & Wine destacó a Panther Coffee como referente de esa evolución. Con cinco locales en Miami, incluyendo ubicaciones en Coconut Grove y Little Haiti, Panther se ha convertido en el estándar del café de especialidad en el área, con granos de origen cuidadosamente seleccionados y una cultura de la taza que atrae tanto a entendidos como a curiosos. El reconocimiento de la revista va más lejos: en el restaurante Kiki on the River, el espresso de Panther se usa como ingrediente en cócteles de alta gama cuando cae la noche, lo que dice algo sobre cómo Miami integra sus tradiciones en contextos inesperados.
Naughty Coffee es otro nombre que aparece en el radar. Lo que comenzó como dos Volkswagen convertidas en cafeterías móviles atendiendo centros comerciales creció hasta convertirse en un café insignia en el centro de la ciudad, con la mezcla de creatividad tropical y técnica seria que caracteriza a la escena local.
Sexta, pero con acento propio
El ranking completo de Food & Wine coloca a Austin en el primer lugar, seguida de Nueva York, Los Ángeles, Chicago y Seattle, antes de Miami. Que la ciudad haya quedado por encima de Honolulu, San Francisco, Boston y San Juan no es un detalle menor para una ciudad que, hasta hace relativamente poco, rara vez aparecía en conversaciones sobre cultura cafetera sofisticada.
Lo que diferencia a Miami del resto, según la publicación, es precisamente esa capacidad de mezclar tradición e innovación: la ventanita y el cappuccino de especialidad conviven en la misma cuadra, a veces en el mismo local. En una ciudad donde el cafecito tiene peso cultural comparable al de la salsa o el dominó, ese reconocimiento de Food & Wine no es solo una distinción gastronómica. Es el reconocimiento de una identidad.
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