Díaz-Canel se inmola otra vez ante la prensa. Esta vez le tocó a otro medio de izquierda: Opera Mundi

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Díaz-Canel continua dando entrevistas al mundo diciendo que Cuba es un «país de paz» mientras tiene más de 1,200 presos políticos en sus cárceles. «No le tememos a la guerra», dice, otra vez hablando por boca de todos; por todos que no lo respaldan ni apoyan, porque son millones los que no tienen luz; son millones a los que el régimen mete presos; son millones a los que reprimen cuando hablan.

Díaz-Canel declaró en Opera Mundi que Cuba «no promueve la guerra». Eso será militarmente hablando, porque a los activistas en Cuba les tiene declarado hasta ultimatums, cortándoles líneas de teléfonos y hackeándoles sus cuentas de Whatsapp y de Gmail.

Miguel Díaz-Canel concedió el 21 de abril una entrevista al programa brasileño 20 Minutos de Opera Mundi, conducido por el periodista Breno Altman, en la que reiteró que Cuba «no promueve la guerra» pero tampoco le teme, y que el país se prepara para resistir cualquier agresión de Estados Unidos.

Es su segunda aparición internacional en menos de dos semanas, tras la entrevista con la periodista Kristen Welker en NBC News el 9 de abril, a la que incluso le cuestionó si una pregunta que le hizo era de ella o le habían orientado desde el Departamento de Estado que la hiciera. El patrón es el mismo en ambas: el presidente de Cuba sale a hablar con el mundo sobre soberanía, resistencia y paz, mientras dentro de la isla ocurren cosas que ninguna de esas entrevistas menciona.

Lo que dijo Díaz-Canel

En Opera Mundi, que publicará la entrevista hoy miércoles a las 4pm hora de Europa en su canal oficial de Youtube, Díaz-Canel afirmó que Cuba es un «país de paz» que no ha agredido ni pretende agredir a nadie, pero que se prepara militarmente para que no haya «sorpresa ni derrota» en caso de una intervención estadounidense.

«No promovemos la guerra, no la estimulamos, pero no le tememos si tenemos que defender la Revolución, la soberanía y la independencia del país,» declaró en palabras citadas por Prensa Latina.


El tono es el mismo que usó ante NBC. Ante Kristen Welker dijo que si EE.UU. intentara apoderarse de Cuba, «solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre.» Cuando Welker le preguntó si renunciaría para salvar a Cuba, respondió con otra pregunta: «¿Le harías esa pregunta a otro presidente del mundo?» Cuando le preguntaron si había presos políticos en Cuba, dijo que no; aunque cifras oficiales citadas por Prisoners Defenders a partir de testimonios de familiares y reportes independientes contabilizaba 1,214 en febrero de 2026.

En ninguna de las dos entrevistas internacionales Díaz-Canel fue preguntado, o respondió con sustancia, sobre algunos hechos concretos y verificables de la Cuba de abril de 2026.

No mencionó que la economía cubana lleva encogiendo más de cinco años consecutivos. Ni que el sistema eléctrico nacional entró en colapso en marzo. Ni que decenas de municipios tienen cortes de luz de más de 20 horas diarias. Ni que el éxodo cubano de los últimos tres años es el mayor de la historia de la isla, con estimaciones que hablan de casi dos millones de personas emigradas desde 2021.

Aunque se definió como el líder de un país que busca la paz, no mencionó, por ejemplo, el acoso que está sufriendo la joven cubana —dentro de Cuba— Anna Sofía Benítez Silvente.

La joven de 21 años sufrió esta semana una desactivación OFICIAL de sus líneas telefónicas —la de ella y la de su madre— como parte de una campaña de hostigamiento digital documentada.

Tampoco el «pacífico» Díaz-Canel mencionó a la activista Lara Crofs, detenida mediante secuestro el 19 de abril, a la que luego las autoridades le cambiaron mediante hacking muy poco ético, la contraseña de su cuenta de Gmail en la madrugada.

No mencionó a los más de 700 activistas que según el ICLEP vieron sus cuentas o conexiones bloqueadas en 2023, ni el informe de Freedom House que documenta el uso de vigilancia digital contra disidentes como estrategia sistemática.

Tampoco sobre estos casos le preguntaron en Opera Mundi y en NBC, pues los periodistas parecen a todas luces, MUY DESCONECTADOS de la realidad cubana específica, y no parecen dados a cuestionar este tipo de sucesos que no tiene nada que ver con los Estados Unidos, ni con Donald Trump, ni con el embargo, y sí con la represión, el abuso, la falta de libertades y el pisoteo continuo de la Carta Magna (Constitución)

Que Díaz-Canel esté dando entrevistas internacionales en este momento no es casual. Cuba está bajo una presión diplomática, económica y militar sin precedentes en décadas, y el gobierno necesita construir una narrativa para consumo exterior que lo presente como víctima de una potencia agresora y no como el responsable del colapso interno; pero los periodistas que lo entrevisten deberían estar mejor preparados para desarticular las estrategias verborreícas del mandatario, que ya ha dado pruebas sobradas de lo mal que comunica y se defiende.

Es una estrategia probada. Funciona con ciertos medios y ciertos públicos, especialmente en América Latina y Europa, donde la retórica antiimperialista tiene audiencia. Opera Mundi, el medio que lo entrevistó esta semana, es conocido por su línea editorial de izquierda y sus posiciones favorables a los gobiernos de Cuba y Venezuela. No es el lugar donde alguien va a preguntarle a Díaz-Canel por qué Lara Crofs amaneció sin contraseña de Gmail.

Eso no hace que las amenazas de EE.UU. contra Cuba sean falsas. Las hay, y son reales y documentadas. Pero tampoco hace que las declaraciones de Díaz-Canel sobre la «armonía» y la «paz» en Cuba describan el país donde viven los cubanos.

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