Autoridades del Zoológico de Camagüey aseguran que leones están bien alimentados y muestran foto dudosa

Havana
muy nuboso
27.4 ° C
27.4 °
27.4 °
65 %
6.9kmh
52 %
Lun
27 °
Mar
29 °
Mié
26 °
Jue
27 °
Vie
27 °

Las autoridades del Zoológico del Casino Campestre, en Camagüey, salieron a responder esta semana a una ola de denuncias en redes sociales que mostraban a varios leones en evidente estado de desnutrición, con las costillas marcadas y una apariencia general que generó indignación dentro y fuera de Cuba. La respuesta oficial no solo negó el abandono, sino que defendió que los animales reciben atención adecuada, en un mensaje que ha sido recibido con escepticismo por numerosos ciudadanos, pues una de las fotos usadas muestra unos leones completamente distintos a los que se vieron en las imágenes originales.

Las imágenes, difundidas inicialmente por usuarios en Facebook, mostraban a tres felinos acostados sobre el suelo, con signos visibles de deterioro físico y escasa masa muscular; con los huesos marcados. Las publicaciones provocaron una rápida reacción pública, incluyendo intentos de vecinos de llevar alimentos al zoológico por su cuenta, lo que fue impedido por la dirección del recinto.

noticia relacionada: ¡Famélicos! Leones del zoológico de Camagüey dan más pena que miedo

En su comunicado, las autoridades calificaron las denuncias como “manipulación y calumnia”, y aseguraron que los animales son atendidos “con esmero y dedicación” por un equipo compuesto por cuidadores, veterinarios y especialistas en alimentación. El propio texto reconocía que la situación económica del país afecta el funcionamiento del zoológico, una admisión que deja abierta la duda sobre la capacidad real del centro para garantizar una nutrición adecuada.

Uno de los puntos que más molestó en los comentarios no fue solo el estado de los leones, sino la respuesta del zoológico. Intentaron desmentir una denuncia reciente con imágenes que muchos usuarios no reconocen como actuales. Las fotos no muestran de forma directa el cuerpo completo de los animales ni permiten verificar lo que se cuestiona.

En los comentarios se repite lo mismo: que las imágenes son viejas, que están tomadas desde ángulos que evitan enseñar el deterioro, que no corresponden a lo que la gente vio en persona o en las fotos difundidas días antes. Algunos lo dicen en tono de burla; otros lo plantean de forma directa.

Las primeras fotos muestran animales con huesos marcados. Las otras no enseñan eso. Al contrario, los leones lucen robustos. Hubo quien aseguró que son fotos tomadas «el día que los trajeron». No hay una imagen reciente que permita comparar lo mismo en igualdad de condiciones; por ejemplo: del momento en que se les alimenta y con qué.

Otro de los puntos más comentados fue la explicación ofrecida sobre una de las leonas más longevas, de 22 años, cuyo deterioro fue atribuido a su edad avanzada y a problemas digestivos. La institución insistió en que se trata de un proceso natural, aunque las imágenes difundidas no parecían corresponder a un caso aislado ni a un único ejemplar. Es decir: no es solo la leona la que está famélica debido a su avanzada edad, sino todos los leones.

El caso ha reactivado un debate más amplio sobre el estado de los zoológicos en Cuba. En los últimos meses, se han reportado situaciones similares en otras provincias, incluyendo denuncias de animales alimentados con sobras o que pasan días sin comer. Organizaciones independientes y activistas han señalado que, aunque existe un Decreto-Ley de Bienestar Animal desde 2021, su aplicación es limitada y carece de mecanismos efectivos de control.

Mientras tanto, ciudadanos que visitaron el lugar ofrecieron una versión distinta que además complejiza la denuncia. Testimonios recogidos en redes sociales describen condiciones insalubres, agua en mal estado y una aparente falta de alimentos suficientes. Algunos denunciaron que, al intentar donar comida directamente a los animales, se les indicó que debían entregarla al personal, lo que generó desconfianza sobre el destino real de esas donaciones.

Según testimonios difundidos en Facebook y recogidos por medios como Cuballama, el personal del zoológico impidió a un grupo de ciudadanos —algunos vinculados a la protección animal— alimentar a los leones con recursos propios comprados en un grupo de Mipymes. La situación se tensó cuando intervino la dirección del centro y ordenó suspender cualquier intento de hacerlo. La justificación fue la habitual en este tipo de instalaciones: los animales siguen un régimen alimentario controlado y no pueden recibir comida externa.

Ese argumento, en condiciones normales, es válido. En cualquier zoológico del mundo existen protocolos estrictos sobre alimentación, higiene y seguridad. Nadie permite que visitantes alimenten animales salvajes sin supervisión. Pero aquí el contexto es otro. Las imágenes previas, el estado físico de los leones y la propia crisis material del país alteran completamente la lectura de esa negativa.

Lo que se produjo no fue un conflicto entre normas y desorden ciudadano. Fue una escena más profunda: un grupo de personas dispuestas a aportar recursos en medio de una carencia evidente, frente a una institución que, en lugar de canalizar esa ayuda, la bloquea sin ofrecer alternativa.

La reacción posterior en redes no se centró solo en el estado de los animales. Apuntó también a esa desconexión. A la sensación de que, incluso en situaciones donde la ciudadanía intenta intervenir de forma concreta, la respuesta oficial es cerrar filas, negar la evidencia y evitar cualquier dinámica que implique compartir la gestión.

Esa es la grieta real que deja el episodio. No la discusión sobre si un león puede o no comer lo que le traiga un visitante, sino la ausencia total de un puente entre Estado y sociedad civil. Lo que se vio en Camagüey no es una excepción ni un error puntual, sino un patrón que se repite en distintos ámbitos: iniciativas ciudadanas que surgen para cubrir vacíos concretos y estructuras estatales que, en lugar de integrarlas o regularlas, las bloquean o las ignoran. Ha ocurrido con redes de apoyo a mujeres víctimas de violencia, donde colectivos independientes han intentado ofrecer acompañamiento legal y psicológico ante la falta de mecanismos eficaces, sin lograr un reconocimiento institucional que permita articular ese trabajo. Ha pasado también con proyectos comunitarios de ayuda alimentaria, organizados por vecinos en barrios vulnerables, que funcionan al margen de cualquier coordinación oficial. Incluso en áreas como la protección animal o la asistencia a personas mayores, las respuestas nacen desde abajo y se quedan ahí, sin un canal claro para dialogar con las instituciones. El resultado es una especie de doble circuito: por un lado, el Estado sostiene su estructura formal; por otro, la ciudadanía resuelve como puede. Entre ambos, no hay conexión.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

¿Quieres reportar algo?

Envía tu información a: [email protected]

Lo más leído

Quizás te interese

Envíos a CUBA desde → $1.79 x LBENVÍA AQUÍ
+