«Nuestros militares no deben ser enviados donde no hay beneficio claro»: tres senadores le intentan poner un freno legal a Trump antes de que mueva ficha contra Cuba. El Senado ya bloqueó esto una vez, no hace muchos días atrás, 51-47; pero esta vez los demócratas lo vuelven a intentar. Ahora, con un portaaviones en el Caribe.
Mientras el USS Nimitz navegaba hacia el Caribe y el Departamento de Justicia imputaba a Raúl Castro, tres senadores demócratas presentaron este miércoles una Resolución de Poderes Bélicos para impedir que Donald Trump utilice las Fuerzas Armadas contra Cuba sin autorización del Congreso. Es el segundo intento en menos de dos meses. El primero fue bloqueado 51-47.
Kaine, Schiff y Gallego contra Trump: la Constitución como único freno disponible
Tim Kaine, de Virginia, Adam Schiff, de California, y Rubén Gallego, de Arizona, firmaron la resolución. Su argumento es el mismo que usaron en abril: Cuba no representa una amenaza significativa para la seguridad nacional de EE.UU. y el presidente no tiene autoridad constitucional para declararle la guerra a una nación soberana sin pasar por el Congreso.
«El ejército de Estados Unidos es el mejor del mundo, pero nuestros militares no deberían ser enviados a situaciones de peligro cuando no hay un beneficio claro para Estados Unidos», dijo Kaine en un comunicado recogido por La Jornada.
Schiff fue más directo sobre el régimen cubano: reconoció que lleva décadas «oprimiendo a su población y sofocando el progreso económico de su pueblo.» Pero añadió que eso no equivale a una amenaza de seguridad para EE.UU. y que Trump no tiene autoridad legal para invadir sin aprobación del Congreso o evidencia de amenaza inminente.
Es una posición incómoda: criticar al régimen cubano y al mismo tiempo frenar al presidente que más presión le ha aplicado en décadas.
51-47: los números que hacen difícil el optimismo demócrata
El mes pasado, el Senado votó 51-47 para bloquear una resolución similar. Casi en línea perfecta de partido. Los republicanos argumentaron entonces que no había hostilidades activas de EE.UU. frente a Cuba y que la resolución era innecesaria.
Desde entonces, el USS Nimitz llegó al Caribe, el Pentágono desarrolla opciones militares según CBS News, y el fiscal general usó el mismo lenguaje que precedió la captura de Maduro. Si eso no cuenta como preparación de hostilidades, los demócratas tendrán dificultades para convencer a los republicanos de que la situación ha cambiado.
El contexto regional complica aún más el cálculo político. El Senado acaba de aprobar una resolución para frenar la guerra con Irán, también con un margen ajustado. Es la octava resolución de ese tipo presentada este año. Hay un patrón: el Congreso intenta recuperar el control sobre el uso de la fuerza militar que Trump ejerce con una velocidad que incomoda incluso a algunos republicanos.
«Lo último que nuestro país necesita ahora mismo es una guerra para cambiar el régimen en Cuba basada en amenazas imaginarias que devastaría al pueblo cubano y generaría una crisis migratoria provocada por el hombre», dijo Kaine, citado por Reuters.
La resolución tiene pocas posibilidades de prosperar con una mayoría republicana de 53 a 47. Pero su presentación sirve para algo: poner en el registro público, antes de que ocurra cualquier cosa, que el Congreso fue advertido y que algunos dijeron que no.



















