Un día después de publicarse el balance oficial de 2025, se reportaron nuevos accidentes en varias provincias. La Tijera identificó víctimas en Morón, Santiago y Pinar del Río, y difundió otros siniestros en La Habana, Las Tunas y la autopista santiaguera, mientras siguen sin aparecer confirmaciones institucionales completas sobre varios de los casos.
Un ómnibus volcó en la carretera Puerto Padre–Las Tunas y el chofer, identificado por amigos y vecinos como Nori, murió en el acto. Las redes se llenaron de condolencias y recuerdos para el conductor de transporte escolar, mientras muchos señalan las malas condiciones de la vía, el cansancio de los choferes y el repunte de la siniestralidad vial en la provincia como parte de un mismo problema de fondo.
La paradoja de William Sosa —delogiado por salvar vidas al acusado por ejercitar la libertad de pensamiento— ilustra una regla amarga de la contemporaneidad cubana: no basta con ayudar al otro, al sistema le importa más que no critiques al poder. Y cuando se critica, aunque sea desde el análisis respetuoso, el sistema sospecha y actúa.
La censura, la demora en informar y el silencio de los medios estatales en la isla, dejan espacio a veces a estos errores, cuando la información primaria es escasa y fragmentada. Lo curioso es que luego el mismo aparato que genera la desconfianza se aprovecha de ella para reforzar su discurso de desacreditación a medios y activistas que ejercen una labor informativa primordial en medio de la censura y el totalitarismo.
El dolor de Mayerlin y su familia es ahora compartido por cientos de personas que, desde la distancia o la cercanía, se han unido en un mismo lamento. La memoria de Pedri queda marcada por el cariño de los suyos y por la exigencia de que su muerte no quede en el silencio.
Según denunció el medio independiente Reporte Cuba Ya y varios testigos en Facebook, Leonar Michel fue atacado por la espalda sin mediar palabra, presuntamente por un cobrador de una planta eléctrica, en lo que algunos internautas describen como un posible “ajuste de cuentas”.
En un contexto económico desesperado, con altos niveles de desempleo, inflación y escasez de todo tipo, la violencia se ha convertido en un fenómeno cada vez más común. El robo de medios de transporte, en particular, se ha vuelto un objetivo codiciado para muchos delincuentes, debido a su alto valor en el mercado informal y a la falta de control policial efectivo en zonas rurales o marginales.
Según la protagonista de esta epopeya agrícola, en su tierra fértil no falta nada. Repitámoslo para que no queden dudas: "Toda la gama de vianda, toda la gama de vegetales y hortalizas".
No es casualidad que tantos cuadros del PCC estén cayendo en desgracia en diferentes provincias del país. ¿Se trata de un verdadero intento de limpiar la administración pública, o estamos viendo una serie de ajustes de cuentas dentro del partido único?