En marzo de 2025 llegaban 170,000 turistas. Un año después, apenas 25,000. El bloqueo no solo apaga las luces: también vacía los hoteles y destruye empleos.
Air France, Iberia, Turkish, Rossiya, Nordwind y cuatro canadienses ya no vuelan a Cuba. Air Transat no sabe si volver. Solo ocho aerolíneas siguen ahí. El turismo, principal fuente de divisas de la isla, se desmorona.
La crisis energética y el deterioro de servicios en Cuba ya se traducen en cancelaciones, cierres temporales y reubicación de huéspedes. Costa Rica e Irlanda pidieron evitar viajes y, en el caso irlandés, advirtieron asistencia consular “extremadamente limitada”, elevando el riesgo percibido del destino.
El aviso de falta de Jet A-1 en aeropuertos cubanos hasta marzo forzó suspensiones, escalas técnicas y flexibilidades en aerolíneas de Canadá, España y Rusia.
Las aerolíneas Conviasa, de Venezuela, Aruba Airlines de Aruba, Air Century de República Dominicana y Magnicharters de México se mantienen operando vuelos entre Cuba...