La suspensión de los vuelos comerciales entre Rusia y Cuba continúa afectando al turismo de la Isla. Entre enero y agosto de 2026 llegaron apenas 21.563 visitantes rusos, frente a los 80.653 registrados durante el mismo período de 2025, una diferencia de 59.090 viajeros.
El desplome coincide con la interrupción de las conexiones aéreas entre ambos países, suspendidas desde febrero por los problemas de Cuba para garantizar el suministro de combustible Jet A-1 en sus aeropuertos.
Ante esta situación, Moscú y La Habana volvieron a sentarse a negociar una posible reanudación de las operaciones. Las conversaciones estuvieron encabezadas por Dmitri Yadrov, director de la Agencia Federal de Transporte Aéreo de Rusia (Rosaviatsiya), y Joel Beltrán Archer Santos, presidente de la Corporación de la Aviación Cubana.
Por el momento, las autoridades no han establecido una fecha para el regreso de los vuelos ni han presentado un calendario concreto para las aerolíneas. La prioridad sigue siendo encontrar una solución que permita garantizar el combustible necesario y unas condiciones operativas estables.
Las compañías Rossiya y Nordwind dejaron de volar a Cuba en febrero debido a las dificultades de abastecimiento. La suspensión incluso obligó a organizar el regreso de turistas rusos que se encontraban entonces en territorio cubano.
Rusia ha expresado su interés en recuperar la conexión aérea, considerada fundamental para mantener el flujo de viajeros hacia la Isla. Sin embargo, el restablecimiento de los servicios regulares dependerá de que Cuba pueda asegurar las condiciones necesarias para operar con normalidad.
La caída del mercado ruso se produce además en un contexto de contracción general del turismo internacional hacia Cuba durante 2026. Sin una fecha definida para el retorno de los vuelos, operadores y viajeros continúan a la espera de que La Habana resuelva el problema del combustible que mantiene paralizada una de sus principales conexiones aéreas con Europa.

