Riñas en Cuba: Del aceite a la frutabomba

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La barriada de la piscina olímpica, en la provincia de Cienfuegos, se convirtió en noticia este fin de semana cuando dos mujeres protagonizaron una riña, que según testigos presentes en el lugar, fue por una frutabomba. La riña por la frutabomba quedó captada en video.

Este, no es un hecho aislado. Más bien digamos que es recurrente. Sucede mucho en las colas y antes de este suceso, se hizo popular, a finales de la semana anterior, otra riña, no po una frutabomba, pero sí por un pomo de aceite. Bien pudo ser, como ya se ha visto, que haya sido por el pollo.

Sea aceite, pollo, café, frutabomba, la escasez de alimentos en Cuba es notoria y en las colas se suelen dar este tipo de fenómenos y situaciones.

La riña para comprar el pomo de aceite vegetal tuvo lugar en el municipio de Centro Habana este Viernes Santo.

Según detalla el portal 14ymedio, a los participantes no les importó mucho la festividad religiosa y se fueron a los puños. Según el portal, hubo abundancia de riñas, discusiones, policías, autos patrulleros y muchas personas.

Según 14ymedio, que cita a un testigo, la cola se extendía por la calle Salud para comprar en la tienda El Bodegón el pomo de aceite vegetal a la módica cifra de 50 pesos cubanos.

Se trataba del aceite de la canasta normada; el que se adquiere con la libreta de abastecimiento. De ahí su módico precio, $ 50 CUP, porque un litro de aceite vegetal cuesta, «por fuera», entre 500 y 700 pesos.

Ello explica entonces la matazón para comprar el pomo de aceite y por qué los ánimos estarían tan crispados. El portal de noticias independiente cita a una vecina del lugar que afirmó que «la gente se bestializa para comprar aceite y pollo». La vecina, al hablar de la actuación policíal añade que «la policía le va para arriba a la gente, pero la gente no se suelta, sigue dando golpes”

“La policía no puede contra el pueblo con hambre”, concluyó diciendo.

En Cienfuegos, la riña fue por una frutabomba.

Dos llamadas «al barrio», le hicieron conocer a Maykel, residente en los EE.UU., conocer qué fue lo que había sucedido. Las imágenes del lugar mostraban una zona harto conocida por él, donde desarrolló toda su infancia. El edificio que se veía detrás era el de Pocholo y Raidel.

En el primer piso vívía Lola. En el 5to Magda, la directora de Estomatología. En la otra escalera vivía Robertico, el minusválido, el que tenía una motorina. Frente a él, Pedro, Yudianela. Arriba de estos Denisse y Diona, con Pastora y René, sus padres.

¿Qué fue lo que sucedió?

Según le contó uno de sus amigos del barrio, la riña fue por una frutabomba. Una «harto conocida», bronquera del barrio, Lourdes, la mujer de Armandito, estuvo metida en el problema.

«Eso está confirmado,» dice Maykel desde su cama, acostado, mientras disfruta de unas vacaciones en Cancún.

«Yo enseguida llamé al barrio, apenas tú me mandaste el video y me contaron. Confirmado: fue Lourdes, la mujer de Armandito. Vaya, fue esa gente los que estaban en el brete,» expresa Maykel tal vez dejando caer en la conversación que si no fue Lourdes, que sí estaba ahí, fueron sus hijas, las jimaguas.

Lourdes, que debe tener actualmente entre unos 75 y 80 años de edad, tiene dos hijas, jimaguas, que desde pequeñas, reproducían en el barrio la conducta que veían en su hogar. De inmediato terminaban fajadas, las niñas, y atrás de ellas, para defenderlas, salía Lourdes a fajarse con las madres de la(s) otra(s) niñas involucrada(s). Esto lo saben Madeleine y Margarita. Lo sabe Mayelín, que vivía en el primer piso, en la misma escalera, donde vive Lourdes.

Mayelín, que no ha podido enterarse de nada en concreto aún, afirma que sí, que a ella le pareció ver a Lourdes en el video. Y sí, Lourdes se ha fajado con todo el mundo en ese barrio.

Maykel, asegura que su fuente «lo vio todo». Envía una foto tomada – dice – en el momento en que sucedieron los hechos, mientras su esposa, sentada detrás de él, llama a su casa y le pregunta a Tamara, su mamá, si la que se ve en el video repartiendo sombrillazos no es Elsa.

«No es Elsa,» le dice Maykel.

«Oye, esa es Elsa,» le responde ella.

Tamara desde Cuba dice que no sabe si fue Elsa.

Y al final poco importa quién fue. Maykel afirma que entre «Lourdes» y «la otra», se formó la bronca por la frutabomba pues ambas querían comprar la misma fruta. ¡Vaya bomba esa! Fajarse por una frutabomba.

Pero, bien pudo no ser una frutabomba, sino un frazada de piso, un costillar de res, sin carne; unas libras de papa.

Un pomo de aceite. O peor aún: un muslo con contramuslo de pollo.

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