Al menos cuatro reportes recientes de personas desaparecidas circularon en las últimas horas en redes sociales y medios digitales vinculados a Cuba, en una secuencia que vuelve a mostrar hasta qué punto familias y allegados terminan dependiendo de publicaciones comunitarias para activar una búsqueda.
En La Habana, la alerta más reciente que ha ganado visibilidad se relaciona con un hombre residente en Mulgoba, en el municipio Boyeros, cuya desaparición fue denunciada en el grupo de Facebook “Personas desaparecidas o perdidas en La Habana” por una usuaria identificada como Yadeli Moreno.
La publicación señala que el hombre lleva ausente desde el jueves anterior a la denuncia y que padece una enfermedad, un dato que eleva la preocupación por su integridad física. En el post compartido, la familia dejó un número de contacto (58414738), pero no se difundieron nombre ni señas personales del desaparecido, y tampoco se precisó si existe denuncia formal ante la Policía.

Otro reporte,este difundido por la plataforma NiO Reportando un Crimen pidió ayuda para localizar a un hombre identificado como Akiles, desaparecido desde el 1.º de febrero alrededor de las 6:00 p.m.
De acuerdo con la publicación, Akiles presenta problemas de salud mental y fue visto por última vez cerca del policlínico Nguyen Van Troi, en las inmediaciones de la tienda Carlos III, en Centro Habana. La nota describe la vestimenta que llevaba al momento de desaparecer (abrigo color carmelita con rayas) e incluyó dos teléfonos para aportar información: 63199559 y 53852971.
Un tercer caso, también divulgado por NiO Reportando un Crimen, corresponde a Jesús Cevereco La O, un adulto mayor de 77 años desaparecido desde el 21 de noviembre en el municipio de Guamá, Santiago de Cuba.
La publicación consigna rasgos físicos (tez blanca, cabello canoso), así como señas particulares (cicatriz en la frente y lesión en el dedo medio de la mano izquierda), y precisa la ropa que llevaba cuando fue visto por última vez (pulóver rojo, short gris y chancletas grises). Para el contacto con familiares se divulgaron los números 55536671 y 55524552. Aunque este caso no se enmarca estrictamente en “las últimas horas” por su fecha de desaparición, su reactivación pública en estos días forma parte del mismo patrón: el impulso de volver a poner un rostro y una descripción en circulación para reabrir posibilidades de hallazgo.
El cuarto caso corresponde a Yanara Fernández, de 39 años, desaparecida desde el 5 de agosto de 2024 en Las Tunas. La alerta fue difundida por la organización Alas Tensas bajo la etiqueta #AlertaYeniset.
Según los datos aportados por su familia, Yanara padece esquizofrenia controlada con tratamiento médico y apoyo familiar. Reside en la Avenida Roberto Reyes, reparto La Guayaba. Mide 1,60 metros, tiene piel blanca, ojos negros y cabello castaño y escaso, sin marcas visibles. Antes de desaparecer llevaba una vida estable, realizaba tareas del hogar y atendía a su madre y a sus hijos. Sabía de memoria los teléfonos de sus familiares y nunca había salido de la provincia. Para cualquier información se habilitaron los números 31345329, 31371465 y 31395285.
La reiteración de estos llamados, muchos de ellos atravesados por factores de vulnerabilidad como enfermedad o padecimientos de salud mental, ha consolidado una rutina: cuando alguien desaparece, el primer “centro de operaciones” suele ser Facebook, WhatsApp o cuentas que amplifican denuncias ciudadanas. El caso de Boyeros, tal como lo describió CiberCuba, subraya esa realidad: la familia pide compartir porque la angustia crece con el paso de los días y porque la respuesta práctica, verificable y sostenida no siempre llega por canales formales.

















