Más del 80% de los cubanos vive en la pobreza

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Según el economista Emilio Morales, más del 80% de la población cubana vive en la pobreza actualmente.

Falta de electricidad, falta de combustible, accidentes, ineficiencias estatales… la vida de los cubanos en la actualidad parece ser un rosario de problemas sin fin y sin solución; viviendo con un salario promedio de de menos de 12 dólares al mes, donde un litro de aceite cuesta $3.50.

A todos ellos, el régimen los llama “población vulnerable” para no llamarlos pobres; y para justificarse, le achacan la culpa al bloqueo.

Así luce el Hospital de Mayarí, Holguín, en mayo de este 2024.

Pero, ¿es diferente la situación de la Cuba actual a la Cuba pre 59?

Así se expresó el experto en una entrevista reciente con el medio independiente CubaNet.

Morales recordó que desde la llegada al poder del llamado «puesto a dedo», en la isla se tomaron una serie de medidas «controversiales» que, lejos de mejorar la vida de los cubanos, desató una inflación sin precedentes.

Es cierto que su llegada coincidió con la llegada de la pandemia de COVID-19, pero… el ser humano mira lo que tiene delante; y en el caso de los cubanos, lo que se vislumbra es una situación catastrófica.

Ni una sola medida tomada por Díaz-Canel ha tenido un efecto positivo. Excepto, dejar morir a miles de cubanos y apostar por una vacuna propia antes de derogar miles de dólares en la compra de las vacunas Pfizzer, Moderna,… Tampoco compró la vacuna rusa – aunque ellos sí se vacunaron – y compró lotes de la china, para sus acólitos más fieles. Al pueblo le tocó esperar.

Una de las medidas desastrosas tomadas a la fuerza ha sido la llamada «bancarización».

Cierran 476 negocios en Cuba por falta de opciones de pago electrónico

Betsy Díaz Velázquez, ministra de Comercio Interior, informó en el programa «Mesa Redonda» que en abril, 476 negocios fueron cerrados por no permitir pagos electrónicos, en línea con el programa de bancarización impuesto; una medida tomada amparada por la Resolución 93 de 2023. La ministra informó además que, a pesar de las 8,169 acciones de control realizadas en abril, se siguen reportando establecimientos que no cumplen con la normativa.

Igualmente señaló que, aunque el 98% de las entidades de comercio minorista han implementado sistemas de pago electrónico, los problemas persisten, especialmente en los mercados agropecuarios, panaderías y otras formas de gestión estatal.

Peor es el panorama en el sector privado, donde algunas empresas evitan usar los códigos fiscales, y otras cobran a los clientes un recargo por pagos electrónicos. Además de los cierres, se retiraron licencias en 380 establecimientos.

Según el gobierno, la falta de efectivo en cajeros automáticos y bancos, que convierte a los cubanos en más pobres de lo que son, justifica la necesidad de implementar estas medidas para facilitar el acceso a medios de pago electrónico a los consumidores; pero hay gente tan pobre, que ni siquiera tiene un medio electrónico para pagar.

Algunos defensores de este desmadre se justifican – escuchen esto – en que durante los años de Batista, ni siquiera existían esas opciones; una afirmación que ni siquiera merece la pena debatir, pues más que todo constituye una expresión autóctona de negación a la dialéctica de la historia; y porque además, ya lo veremos, en los años previos al 1959, no había tanta pobreza en Cuba.

El régimen, sin embargo, no los llama pobres, sino “vulnerables”; y a las familias pobres, las califica como «familias en situación de vulnerabilidad».

Así cocina en la actualidad (2024) una cubana en Santiago de Cuba.

Tal es el eufemismo utilizado por el régimen para ocultar la palabra “pobreza”, de la cual viven no pocos burócratas, amparados en plazas dentro de la Dirección Municipal, Provincial o Nacional, de Trabajo y Seguridad Social de Yaguajay; lugares donde “una vez identificados los núcleos familiares urgidos de asistencia, se realiza un estudio socioeconómico para analizar las causas que desencadenan el estado de vulnerabilidad y, a partir de ahí, definir la prestación monetaria temporal que recibirán”.

¿Cuánto les otorgan? Una cifra alta, mensual, es esta: 5 mil pesos. Con ese dinero, apenas se pueden comprar 45 huevos. Y son miles de «vulnerables» que no reciben siquiera esa cifra.

Evelio García, residente en la provincia de Cienfuegos tiene 83 años. Vivió la época de Batista en el campo y asegura que, en el pedacito de tierra que tenía su familia, se cultivaba boniato, maíz, calabaza, y se criaban puercos, gallinas y conejos.

«En la bodega comprábamos el arroz,» recuerda, y afirma categórico.

«Pero esto que estamos viviendo ahora… ni los más pobres en Ciego Montero (lugar donde vívia) vivían tan mal. Los que peores se alimentaban allá, recuerdo, se alimentaban mejor que ahora».

Su frase, dicha vía telefónica gracias a la gestión de un habitual colaborador de Cuballama en la provincia, resuena demasiado fuerte, pero Evelio es categórico.

«Que nadie te haga un cuento. Yo lo viví. Y esto, ya no quiero ni vivirlo, chico».

Foto: ARCHIVO. Vía Recorriendo la Historia de Cuba / Facebook. Una bodega en la república antes de 1959.

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