El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, elevó nuevamente el tono hacia las autoridades cubanas y advirtió que quienes confíen en resistir hasta que termine la administración de Donald Trump sin realizar cambios están, según sus palabras, “equivocados”. El funcionario volvió a presentar una transición política y económica como la salida que Washington considera necesaria para la crisis de la Isla.
Rubio hizo las declaraciones durante una entrevista con Sean Hannity, después de que el presentador le preguntara si Cuba estaba cerca de caer. Su respuesta fue todavía más contundente: sostuvo que, desde su perspectiva, el país “ya cayó” porque carece de una economía funcional, aunque el Gobierno conserve la capacidad de mantener el control político.
“Demasiadas de las personas que siguen allí coreando consignas revolucionarias todavía creen que pueden esperar a que termine esta administración”, afirmó. Acto seguido lanzó la frase que más ha llamado la atención de su intervención: “Están equivocados y aprenderán la lección por las malas si no cambian”.
Rubio habla de una transición con libertades políticas y económicas
El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que Washington espera que Cuba “elija un camino diferente” y que dentro de las propias estructuras de poder haya personas dispuestas a reconocer la gravedad de la situación. No precisó qué consecuencias concretas implicaría su advertencia de “aprender la lección por las malas”.
Rubio defendió que cualquier proceso de transformación tendría que combinar libertades políticas y económicas. Esa postura coincide con declaraciones anteriores en las que ha reclamado una “reforma sistémica y seria” en Cuba y ha descrito el modelo actual como incapaz de solucionar por sí solo la crisis.
El funcionario también acusó a las Fuerzas Armadas y al Partido Comunista de controlar sectores capaces de generar ingresos para beneficiar a una élite. Son acusaciones formuladas por Rubio y la administración estadounidense, que La Habana rechaza y atribuye la situación económica fundamentalmente a las sanciones de Washington.
Las declaraciones se producen, además, después de una nueva escalada de medidas estadounidenses. A comienzos de septiembre, Washington anunció otra ronda de sanciones contra entidades y figuras vinculadas al poder cubano, dentro de una estrategia de presión económica que el Gobierno cubano denuncia como responsable de agravar las carencias de la población.
Trump insiste en que prefiere un acuerdo
El mensaje de Rubio llega en un momento particularmente tenso entre Washington y La Habana. Apenas unos días antes, Donald Trump declaró ante la Asamblea General de Naciones Unidas que el gobierno cubano estaba sometido a una presión extraordinaria y aseguró que “va a caer”.
Sin embargo, Trump también ha dicho que su opción preferida no es una intervención militar. El presidente aseguró recientemente que espera alcanzar un acuerdo con Cuba sin necesidad de recurrir a las Fuerzas Armadas, mientras Rubio ha continuado hablando de una solución negociada que desemboque en cambios políticos y económicos.
Desde La Habana, la respuesta ha sido muy diferente. Funcionarios cubanos han negado que existan avances sustanciales en las conversaciones y el canciller Bruno Rodríguez ha responsabilizado a Washington de la falta de resultados, en medio de un cruce público de versiones sobre los contactos entre ambos gobiernos.
Por ahora, Rubio no explicó qué medidas adicionales adoptaría Estados Unidos si las autoridades cubanas no realizan los cambios que reclama. Su mensaje, sin embargo, deja clara la posición que Washington viene repitiendo durante las últimas semanas: la administración Trump no pretende simplemente esperar a que la crisis cubana siga su curso sin aumentar la presión sobre La Habana.

