Como parte de la estrategia del gobierno de Donald Trump hacia Cuba, la CIA ha creado en secreto un grupo especial para planear una campaña destinada a presionar al régimen cubano para que realice los cambios económicos, políticos y de liderazgo que Estados Unidos busca en la isla, reveló el diario The New York Times.
De acuerdo con el reportaje que salió a la luz este miércoles firmado por Adam Entous, un veterano periodista de investigación afincado en Washington y especializado en temas de seguridad nacional e inteligencia, el grupo de trabajo (task force) fue fundado para permitir que la agencia asignara rápidamente más recursos financieros, humanos y técnicos al caso de Cuba.
Según fuentes involucradas en la iniciativa que hablaron bajo condición de anonimato, “el grupo de trabajo ha comenzado a incorporar a oficiales de operaciones que se encargarán de reclutar y gestionar espías, analistas de inteligencia, oficiales especializados en ciberoperaciones y especialistas en operaciones encubiertas de influencia”.
El reporte de TNYT recuerda que no es la primera vez que algo así ocurre. En 1960, la CIA estableció un grupo de trabajo sobre Cuba, cuyos miembros supervisaron la fallida invasión de Cuba el año siguiente, conocida como Bahía de Cochinos.
Sin embargo, ahora, a diferencia del grupo de trabajo anterior, que supervisó el entrenamiento y el equipamiento de una fuerza asociada de cubanos que lanzó la invasión de Bahía de Cochinos, el actual no tiene socios cubanos organizados ni se permite operar con armas letales, si bien las autoridades bajo las cuales opera un grupo de trabajo de la CIA pueden ser cambiadas en cualquier momento por el presidente.
Las personas informadas sobre el nuevo grupo dijeron, no obstante, que su mandato es más limitado y que se enfocará en crear divisiones entre la élite política cubana, con la esperanza de propiciar las condiciones para sustituir la prevalencia de una línea dura antiamericana por líderes más pragmáticos y más dispuestos a aceptar las exigencias de Trump.
La CIA declinó hacer comentarios sobre el asunto a The New York Times.
The CIA is said to have created a task force to enact a more concerted campaign to pressure Cuba’s government. https://t.co/4cMMCRFVRv
— The New York Times (@nytimes) August 6, 2026
En tanto, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, respondió en un comunicado a The Times: “Las intenciones aquí no son una sorpresa, ya que Cuba ha sido durante mucho tiempo el objetivo de los esfuerzos de la CIA en el espionaje, la subversión y la desestabilización, incluido el terrorismo”.
El reporte del Times llega apenas un día después de que el sitio POLITICO adelantara que Estados Unidos ha reforzado las actividades de inteligencia en Cuba durante los últimos meses a medida que Trump ha intensificado sus acciones para que el régimen abandone el poder o emprenda reformas profundas.
Según TNYT, la formación de este grupo especial evidencia que la CIA se está preparando para una campaña encubierta de larga duración contra uno de sus objetivos más difíciles durante décadas: Cuba.
La medida de la CIA coincide además con la intensificación de los esfuerzos de las agencias de inteligencia estadounidenses por comprender mejor la situación sobre el terreno en Cuba.
El diario también precisó que cada administración establece sus prioridades en materia de recopilación de información en un documento conocido como Marco Nacional de Prioridades de Inteligencia (NIPF) y la de Trump revisó recientemente su versión del material para designar a Cuba como “Prioridad 1” del NIPF, junto a China, Irán y Rusia.
Por ende, entidades estadounidenses como la Agencia de Seguridad Nacional y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial, entre otras, han comenzado a destinar más recursos de recopilación de inteligencia, incluidos satélites, a Cuba.
Las fuentes indicaron que la información de inteligencia ayudará al Ejército estadounidense a actualizar sus opciones para una posible acción militar contra Cuba, ya que oficiales militares y de inteligencia de Estados Unidos se han quejado de disponer de información obsoleta para evaluar la situación de Cuba.
Depriving Cuba of fuel imports is a crime. So is threatening European & Canadian companies for legally doing business in Cuba, & intimidating shipping companies for legaly transporting supplies. US threats of military agression are also a crime. Collective punishment certaily is.
— Carlos F. de Cossio (@CarlosFdeCossio) August 5, 2026
El reporte apunta asimismo que los oficiales del grupo de trabajo buscarán minuciosamente datos sobre las actividades de los líderes cubanos y otros miembros de la élite política, centrándose especialmente en el seguimiento de flujos opacos de dinero y transacciones comerciales dentro y fuera de la isla.
El diario aclaró que la agencia podría acabar haciendo pública esa información en un intento por influir en los dirigentes cubanos y en la opinión pública, repitiendo una estrategia antes utilizada contra otros adversarios como Rusia.
Durante la Guerra Fría, la CIA tuvo una oficina relativamente pequeña en la embajada de Estados Unidos en La Habana, en parte porque la agencia sabía que los cubanos eran increíblemente eficaces a la hora de vigilar a los agentes estadounidenses.
El interés de Estados Unidos por Cuba disminuyó en la década de 2000, cuando se ordenó a la CIA que centrara sus recursos financieros, humanos y técnicos en las guerras de Irak y Afganistán y en otros focos del terrorismo.
En 2015, tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países bajo el segundo mandato de Barack Obama, el entonces director de la CIA, John O. Brennan, viajó a La Habana para reunirse con el general Alejandro Castro, hijo de Raúl Castro, y otros funcionarios cubanos, con el fin de debatir el aumento de la cooperación en materia de inteligencia entre ambos países.
Brennan consideraba que los servicios de inteligencia cubanos eran los más competentes de América Latina y esperaba colaborar con ellos contra los cárteles de la droga y las redes terroristas, pero las conversaciones se estancaron porque ambas partes se culparon de no cumplir los compromisos propuestos para fomentar la confianza.
Posteriormente, durante el primer mandato de Trump, varios diplomáticos y agentes de la CIA en funciones en La Habana se vieron afectados por una enfermedad misteriosa, que más tarde se conocería como el “síndrome de La Habana”, tras lo cual la agencia decidió cerrar por completo su oficina en Cuba en 2017.
La oficina de la CIA en La Habana se restableció en 2024, hacia el final de la administración de Joe Biden, pero a los agentes que allí trabajaban les seguía resultando difícil llevar a cabo su labor, ya que se encontraban bajo una vigilancia casi constante y sus movimientos estaban restringidos.
En mayo pasado, Trump envió a su director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana para reunirse con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “Raulito” o “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro.
Lo cierto es que, pese a que algunos de los asesores más belicistas de Trump creían que el actual gobierno cubano podría haber desaparecido para cuando se celebraran las elecciones de medio término en noviembre, el recrudecimiento de las sanciones y la imposición de un bloqueo a la comercialización de petróleo hacia Cuba no han logrado exterminar al régimen comunista.
Poco antes de la visita de Ratcliffe a La Habana un reporte de NBC News señaló que el presidente Trump se había mostrado cada vez más frustrado ante la capacidad del régimen cubano para mantenerse en el poder, tras meses de presión sostenida por parte de Washington.
De acuerdo con el medio norteamericano, Trump había estado presionando a sus asesores para que le explicaran por qué los esfuerzos de su administración para provocar el colapso del gobierno de La Habana aún no han tenido éxito.





