Jorge Jr. en Miami: «Desde acá arriba estoy viendo a todo el mundo»

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Jorge Jr. debería recordar que su valor como artista no se impulsa por sus rifirrafes con otros artistas y el público. Que su talento no reside en la aprobación externa, sino en su capacidad para crear y compartir su música y talento con el mundo.

Dicho de otra manera: a él no debería importarle el qué dirán. O dónde viven los otros, porque al final él no vive en Brickell tampoco.

Como el cuento de Mashenka y el oso – aquella que decía «Desde aquí arriba Mashenka te mira» -, el cantante Jorge Hernández Jr., el líder de Los Cuatro, parece dominar la farándula miamense. Desde lo más alto. Al menos físicamente. Claro, gracias a la arquitectura de un edificio en Brickell.

Sí, porque Jorge Jr. no es precisamente un Napoleón de la música urbana, ni un Nelson Ned. Es pequeño de tamaño y, a juzgar por las listas actuales de éxito en la ciudad de Miami, tiene por delante de él a varios artistas en la preferencia. Eso, sin embargo, no le ha impedido tener, asegura, un sold out en su próxima presentación.

En recientes declaraciones a través de una directa, Jorge Jr. insistió en sentirse o lucir preocupado por el qué – y quiénes – dirán.

Lo hizo al entrar por el aeropuerto de Fort Lauderdale, en una directa también en la que lucía risueño y provocativo al pisar la terminal aérea enclavada en la Florida, como si su llegada fuese un dolor insuperable para sus detractores.

Luego, ya en Miami, ya en la lujosa barriada de Brickell, expresó:

“Yo sé que molesta que uno va contra corriente (…) Uno viene en contra de la voluntad de muchos, y que después que uno venga esté así, más alto que tú, que después que uno está aquí la vida es mejor que tú, que después que uno está aquí cierran los lugares por capacidad, yo sé que eso molesta, desde acá arriba estoy viendo a todo el mundo”.

Presuntamente sus palabras estarían dirigidas a alguien cuya identidad se desconoce, aunque muchos aseguran saber de quién se trata. La pregunta, sin embargo, no es esa, sino esta otra: ¿qué hace Jorge Jr. preocupándose por los comentarios ajenos?

La constante preocupación por la opinión pública de los artistas

La constante preocupación por la opinión pública ha sido, a lo largo de los años, un obstáculo significativo en la vida de miles de artistas y los cubanos no son la excepción.

En lugar de centrarse en su carrera y en la evolución de su arte, muchos se ven atrapados en un ciclo interminable de ansiedad y autocrítica, motivados por los comentarios y juicios externos; sobre todos llegados de manera inmediata y notoria vía redes sociales.

Este fenómeno, exacerbado por estas últimas y la cultura de la celebridad, ha llevado al deterioro de la salud mental y emocional de los artistas, quienes a menudo se encuentran más preocupados por su imagen pública que por su crecimiento profesional.

La presión por mantener una imagen perfecta y satisfacer las expectativas del público puede desviar a los artistas de su verdadero propósito: crear y expresarse. La creatividad, que debería ser una fuente de libertad y autenticidad, se ve comprometida cuando se subordina a las opiniones ajenas.

Muchos artistas terminan ajustando su trabajo y su comportamiento para alinearse con lo que creen que los demás desean ver, lo que puede resultar en una pérdida de identidad artística y personal, como le sucedió recientemente al reguetonero cubano El Carli, quien fue increpado en las redes sociales por hablar como un puertorriqueño, un hecho que provocó una especie de disculpa por parte del artista, quien reconoció que lo hizo, que estaba mal, pero lo justificó diciendo que así – distanciándose de ser cubano en la manera de expresarse – podría abrirse mejor el camino. Sí, según él, que no lo identifiquen como cubano es fundamental para salir adelante en «la farándula».

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En el caso de Jorge Jr. y de un grupo numeroso de artistas cubanos – y extranjeros también, aclaro – este enfoque en la percepción pública puede generar un entorno de competencia insana entre los artistas, fomentando rivalidades y celos en lugar de colaboración y apoyo mutuo.

Se habla de la rivalidad entre los artistas, algo que siempre de un modo u otro ha existido; pero en el caso cubano se habla de la escasa o nula unión entre los artistas del género; desunión que se materializa de muchas maneras. Ya sea en el apoyo nulo ante los problemas de determinado artista con la industria musical – ejemplo El Micha en el 2014-2015 y El Chacal más recientemente – o en la tiradera entre ellos, o de varios de ellos contra uno mismo (El Taiger).

La industria del entretenimiento y el arte, que debería ser un espacio de innovación y diversidad, se ha convertido en un escenario donde la autenticidad y la originalidad son sacrificadas en el altar de la popularidad y la aprobación; o como en el caso de Yulién Oviedo, no quedarme callado ante lo que me dicen.

El caso de Oviedo es significativo, pues se trata de un artista que otros artistas de carrera formalmente seria alaban su talento. Sin embargo, tal y cómo le sucedió a Osmany García hace unos años, Oviedo se ha visto envuelto en una espiral sin control con el uso de su teléfono y las redes sociales.

Jorge Jr., por suerte, no ha llegado a los extremos de Oviedo pero le ha faltado poco, al verse envuelto en dimes y diretes incluso muy misóginos con Dianelis Cartaya, «La Diosa», lo cual sin dudas lo ha afectado más a él que a ella.

Jorgito, debería recordar que su valor como artista no se impulsa por sus rifirrafes con otros artistas y el público. Que su talento no reside en la aprobación externa, sino en su capacidad para crear y compartir su música y talento con el mundo.

Fomentar un entorno que celebre la autenticidad y la individualidad, por llegar a Miami o disfrutar de unas vistas espectaculares de la ciudad en un lujoso escenario como Brickell – donde él no vive ni se ha alojado – en lugar de la conformidad y la complacencia, interior por su producción musical, es esencial para su bienestar y la evolución de su arte.

Solo así él, y los demás, todos o la inmensa mayoría de los artistas, podrán superar las barreras impuestas por la opinión pública y seguir un camino de crecimiento y desarrollo.

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