Los productores de arroz del sur de Estados Unidos están mirando nuevamente hacia Cuba como un posible mercado estratégico, en medio de la presión que enfrentan por la competencia internacional y el aumento de los costos de producción.
El agricultor Jeff Rutledge, de Arkansas, aseguró al Financial Times que el suministro podría reactivarse con rapidez si se abriera el mercado cubano: “Si alguien hiciera magia y el mercado cubano abriera mañana, en las próximas dos semanas podríamos tener arroz en Cuba”.
Según explicó, el principal obstáculo no sería la capacidad productiva, sino las limitaciones financieras de la isla: “El problema ahora mismo es la falta de divisas o la falta de crédito”.
En la misma línea, el comisionado de Agricultura de Luisiana, Mike Strain, afirmó que los productores estadounidenses podrían exportar sin dificultades técnicas, pero advirtió que Cuba necesita capacidad de pago para sostener importaciones regulares. “Podríamos enviarles exportaciones agrícolas con mucha facilidad y eficiencia, pero el pueblo cubano tiene que tener el dinero para comprar los productos”, señaló.
Desde Arkansas, Jarrod Yates destacó la ventaja logística de la cercanía entre ambos países y subrayó el potencial del mercado cubano: “Los costos de transporte son considerablemente más bajos que en cualquier otro lugar del mundo… probablemente podríamos abastecer a Cuba de casi todo lo que necesita”.
El interés del sector agrícola estadounidense contrasta con la realidad económica de Cuba, que sigue dependiendo en gran medida de las importaciones para cubrir alimentos básicos, en un contexto de restricciones financieras y baja producción interna.
El debate vuelve a poner sobre la mesa el peso del embargo, las oportunidades comerciales perdidas y la posibilidad de que un cambio en la política bilateral reabra un flujo histórico de comercio.





















